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ABC JUEVES 29 12 2005 Opinión 7 der con cautela, y no limitarse a condenar la visible proliferacion de estupideces acumuladas que los convierten en un bla, bla, bla. Para ello habría que empezar intentando corregir y denunciando algunas de las prácticas más usuales, que resultan inaceptables. Por ejemplo su vulnerabilidad, nacida de la débil resistencia que pueden oponer a que un grupo de amiguetes pueda actuar de mamporreros, ocupando para sí el espacio del periódico o del blog y terminando por bloquearlo a fuerza de su sobredimensión. Quizá, y ya está ocurriendo con alguno de los que conozco, el bloqueo sistemático al que lo someten un grupito de usuarios adictos, que establecen en tal blog conocido, y por tanto visible, su tertulia particular, acumulando sandeces, ocurrencias, falsas agudezas, o estupideces sin número, pueda servir de una reflexiónimportante: no creo que pueda sostenerse mucho tiempo la práctica del anonimato que permite a una serie de gentes asomarse a un blog con tal grado de impunidad, agazapados en su pseudónimo. Hay otro fenómeno que convendría legislar: el uso de la firma de otro. Cualquiera puede firmar con tu nombre, suplantando tu identidad, bajo las frases más inanes, o los pensamientos más contrarios a los que tú mismohabrías emitido. Esa práctica de la falsificación de la firma la he observado precisamente por la convicción de que tal sujeto no es posible que firme lo que allí se dice, ni la forma o estilo (no estilo casi siempre) en que se hace. Un elemental principio de responsabilidad y un derecho a la propiedad de tus palabras e identidad debería llevarnos a corregir estos abusos evidentes de la firma, que si proliferan, por muy sospechosos que resulten, pueden terminar por crear un ruido contaminador de toda la verdad, incluso de la más elemental, que es saber quién dice qué cosa. LA ESPUMA DE LOS DÍAS QUIÉN ES MÁS INCOHERENTE C ces diferentes se alzan y no es tan fácil que la información seaya tan manipulable. Si comparamos, en el terremo informativo, las dos guerras de Irak, la de 1991 y 2003, la de Bush padre e hijo, vemos que la misma existencia de internet supuso un freno a la unidirección informativa que la CNN impuso con su monopolio informativo en la primera. Y los ejemplos podrían multiplicarse: muchas organizaciones no gubernamentales y rincones apartados del mundo tienen en el nuevo medio su única oportunidad para ser oídos o vistos. Y las ideas minoritarias la oportunidad de entrar en un canal masivo. Con los blogs, por tanto, conviene proce- Con cada nuevo medio de comunicación ha surgido un cambio de cultura. La escritura, como muestra el sabroso final del Fedro de Platón, supuso un desafío clave para la forma en que se organizaba el saber antiguo, y dio el nacimiento nada menos que a la interpretación que lo escrito suscita, al haberse alejado de su fuente originaria. La imprenta supuso el segundo gran cambio, que generó lo que hoy conocemos como modernidad, y pudo dar aliento a la ciencia, a la novela, al liberalismo, a la prensa escrita etc. Nos encontramos en el inicio de una nueva era, que tendrá consecuencias no menores que las dos que he enunciado, y que tan positivas han terminado resultando para la historia de la Humanidad, pese a que intelectuales de su tiempo avisaran de sus muchos peligros. PALABRAS CRUZADAS ¿Las enmiendas del PSOE dejarán limpio como una patena el Estatut? LIMPIO LIMPIO, PUES NO ODRÍA quedar más limpio que como salió de Barcelona si se aceptan las enmiendas de Madrid pero no es constitucional ni de broma. Solbes le ha metido mucha mano y si Zapatero no echa marcha atrás puede quedar más bien que mal la cuestión de la financiación, aunque el Estado quedará parco de dineros y algunos sectores que ya sufren la carencia de fondos estructurales ahora van a ver menos dinero procedente de nuestras propias arcas. Pero incluso si se aceptan todas las enmiendas propuestas por el PSOE, escenario imposible, el estatuto catalán tendrá poco que ver con la pulcritud de una patena, constitucionalmente hablando. Esas enmiendas, por ejemplo, no corrigen el disparate de anteponer el cataPILAR lán a la lengua castellana, tampoco CERNUDA echan atrás el intervencionismo de las instituciones catalanas en la sociedad civil, ni desde luego garantizan la libertad de expresión. Por no hablar de los órganos jurisdiccionales, sobre los que las enmiendas no concretan suficientemente su propuesta, quizá porque los asuntos conflictivos pretenden los socialistas llevarlos al Parlamento, con reformas de distintas leyes orgánicas. El estatuto catalán sería más aceptable con las enmiendas, pero de patenas nada. Y si los socialistas le dan luz verde sin que se acepten sus enmiendas entonces mejor salir corriendo. AL MENOS, ASEADO P E L concepto limpio como una patena es equívoco, improcedente por demasiado absoluto, chocante en quien lo emite, el presidente Zapatero. En política, como en la vida, no hay elementos perfectamente limpios, aunque sí puedan existir absolutamente sucios. Todo tiene sus impurezas, sus adherencias, porque un pacto o negociación significa tragar algún sapo, ceder en algo para conseguir lo más. Pero quiero ser optimista, una vez que es irremediable el actual estado de cosas y ya no es posible dar marcha atrás y deshacer las muchas ineptitudes que han jalonado el proceso hasta el momento: creo que el Estatut quedará libre ¿bastante libre? de manchas antidemocráticas e inconstitucionales, aunque todo va a estar sujeto a controversia. Inevitable. Supongo que habrá un cierto compromiso entre todas las fuerzas polítiFERNANDO cas catalanas, acaso incluyendo al PP, para JAÚREGUI asumir un texto que será muy parecido a un bodrio lleno de remiendos y con muchas vaguedades, lo suficientemente impreciso para no contentar a nadie y conformar, qué remedio, a todos, ganando un tiempo más, unos años más, a los maximalismos. Deseo creer que al menos ahora, y tras algunos episodios bochornosos que hemos vivido, como el rifirrafe sobre la prórroga del plazo de enmiendas, se imponga el pragmatismo, y las fuerzas políticas catalanas comprendan que no es posible ganarlo todo si quieren progresar en algo; porque el resto de los españoles tenemos, guste o no guste, algo que decir sobre un Estatut que a todos nos afecta. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es el debate OMENTABA días pasados un colega, algo enfurruñado, cómo en la decisión del Partido Popular de participar activamente con sus propias enmiendas en el debate sobre el fatigante estatuto catalán anidaba la intención, no de contribuir al adecentamiento del texto, sino de crear dificultades al partido socialista. ¡Eureka! Un epígono del grupo político que, en las postrimerías de la legislatura anterior, abrió la veda de la calle para boicotear desde el asfalto la labor de Gobierno, descubre con sorpresa que la regla de oro de la oposición, según la cual la encomienda más importante que recibe de sus electores es precisamente la de no dar facilidades a quienes EDUARDO ocupan el poder, funcioSAN MARTÍN na también cuando los papeles están cambiados. Menudo descubrimiento. Y es que quienes suelen aplicar la ley del embudo en sus juicios morales no acaban de entender que, con harta frecuencia, el destino se encarga de hacernos probar las mismas medicinas que nosotros hemos administrado a los demás. Ley de vida. Hay otro pecado nefando que se asocia con la participación del PP en la mencionada discusión parlamentaria, tan reclamada, por otra parte, por quienes ahora sólo descubren intenciones malévolas en esa decisión. El pecado de la incoherencia. Vade retro. Acusar a alguien de incoherente es lo más. Nada importa que se esquive todo procedimiento probatorio. Eres incoherente, y cualquier análisis de fondo sobre el sentido real de tus actos o de tu conducta queda excusado. Maravilla de las maravillas de la dialéctica. Pero, ¿no sería tan incoherente, como mínimo, instar repetidamente a la implicación del principal partido opositor en la tramitación parlamentaria de un texto tan importante, y luego aborrecer de esa misma participación cuando aquélla nos pilla con el pie cambiado? Hay que tener un rostro bastante pétreo para que un partido político, en este país de frágiles memorias que es el nuestro, acuse de incoherencia al de enfrente. A cada momento político corresponde una actitud y una estrategia. Cuando el PP pidió la devolución del estatuto catalán lo hacía porque consideraba inconstitucional la mayor parte del proyecto y estimaba que quien debía reparar el estropicio era aquél que lo había causado, el Parlamento de Cataluña. Una posición, por cierto, que no mereció salir derrotada en el Congreso porque era compartida por una amplia mayoría de la cámara. Pero ya sabemos de los estragos que causa esa disciplina de voto que es considerada como ejemplo de compromiso partidario en los nuestros y gregarismo abyecto en los demás. Nos encontramos ahora en otro momento político. La oposición acepta su derrota y decide aprovechar este nuevo tiempo parlamentario como altavoz de su denuncia. Y lo hace dentro de la institución que representa la voluntad popular. ¿Incoherencia? Si usted lo dice...