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86 Deportes MARTES 27 12 2005 ABC El incesante aumento de casos positivos por dopaje ha agudizado la imaginación de los deportistas y sus asesores hasta los límites de lo insólito Locuras de amor, sabotajes, abortos y crecepelos TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS MADRID. El último vértice de la pirámide relaciona el dopaje y el amor. A tal grado de sofisticación ha llegado el paraíso de la trampa que los jueces han tenido que ceder a la asunción de culpables. Sucedió en China, en un tribunal del norte del país. Sun Yingjie, la campeona nacional de maratón, la atleta que fascina a la nación más poblada del mundo para los próximos Juegos de Pekín 2008, acusó a su compañera de habitación, la mediofondista Yu Haijiang, de haberla traicionado. Yu, una atleta sin pedigrí competitivo, fue el chivo expiatorio que ha salvado de la hoguera a la esperanza china. Fue acusada de suministrar siete cápsulas de nandrolona en el zumo de grosella favorito de Sun. Y todo por amor. Quería ayudarla. Estoy loca por ella adujo para exculparla. El juez aceptó como válida la confesión. Yu cargará con la pena y Sun podrá seguir su trayecto hacia Pekín. Por aquello de las premoniciones, en plan visionario sobre el futuro que le esperaba a su deporte, fue un ciclista el primer caso conocido de excusa razonable. En plena irrupción de los controles antidopaje, laboratorios móviles en mantillas, Roger Bastide dio positivo por anfetaminas en el Tour 1967. Una calamidad de Tour, preludio del escándalo del 98. Aquel verano perdió la vida Tom Simpson mientras intentaba escalar el Mont Ventoux... Bastide no fue precursor de los tiempos de omertá (ley del silencio mafiosa) que se viven hoy. Acusó a su preparador de haberle inyectado anfetaminas, cuando él le pidió B- 12, una vitamina legal. Nada que ver con Raimondas Rumsas, el héroe nacional de la lejana Lituana que implicó al Gobierno de su país en la liberación de su esposa. Edita Rumsas fue detenida durante 73 días en Francia por una feliz intervención de la Policía, que descubrió un cargamento de EPO, hormonas de crecimiento, testosterona y anabolizantes al finalizar el Tour 2002. Rumsas fue tercero detrás de Armstrong y Beloki, pero no le tembló la voz para justificar la farmacia ambulante de su señora. Los medicamentos eran para mi suegra dijo. Rumsas es una excepción. La norma en el pelotón, entre los 44 casos positivos por EPO en los últimos cinco años, consiste en echarle la culpa al método de detección. Los bufetes de abogados han encontrado un filón en el tenis. Sobre todo en Argentina, donde se han manejado todo tipo de argumentos ante los jueces. Mariano Puerta alegó un ataque de asma en las urgencias de un hospital de Viña del Mar para su primer positivo por clembuterol. Y un fallo propio al consumir etilefrina de un vaso que utiliza su mujer en periodo de menstruación. La respuesta han sido ocho años de sanción. Mariano Puerta, errores entre el asma y la menstruación de su mujer La culpa, de la azafata A Cañas tampoco le creyó la ATP por su positivo de hidroclorotiazida. Le echó la culpa a una azafata del torneo de Acapulco, quien compró por error un medicamento que le habían recetado. Y menos a Mariano Hood, que se defendió de su positivo por finasteride a cuenta de un crecepelo que usa después de un injerto en 2000. No hay límites para la imaginación, como demostró la pasada semana la búlgara Sesil Karatantcheva. Positivo de nandrolona que, según ella, apareció y desapareció como el Guadiana por un embarazo desconocido que se convirtió luego en aborto. Rumsas escapó al usual alegato del defecto de forma de los ciclistas. Dijo que la EPO que incautaron a su esposa era para su suegra David Martínez crió un cerdo y le suministró nandrolona para demostrar que su positivo era por efecto de la contaminación Sesil Karatantcheva Estrategias alucinantes en torno al anabolizante que nunca pasa de moda. Por la nandrolona dijo Paul Edwards, un lanzador de peso inglés, que alguien se lo había echado en el champú. Y en la misma línea de sabotaje por la higiene, Dieter Baumann. El campeón olímpico de 5.000 en Barcelona 92 se embarcó en la cruzada de demostrar que algún alemán comunista depositó nandrolona en su pasta de dientes. La droga sintética que produce el metabolito de la 19- norandrosterona trajo por la calle del reclamo público a dos españoles, David Martínez y David Meca. El lanzador de disco llegó a criar un cerdo y a llevarlo de plaza en plaza (del CSD a su casa con periodistas de testi- Dennis Mitchell Dieter Baumann Testosterona por una noche de sexo y alcohol Al campeón olímpico estadounidense en el relevo 4 x 100 le salió la testosterona por las cejas por una noche loca. Dio positivo por esa sustancia y fue suspendido dos años. Alegó que aquella madrugada vio luces milagrosas. Dijo que copuló cuatro veces antes del alba y que esa profusión amorosa, unida a cinco litros de cerveza, le llevó al positivo. Embarazo de mentira con solo quince años Sensación del año, cuartofinalista en Roland Garros y mentirosa. La búlgara dio positivo por nandrolona con 15 años y esgrimió que en el momento del control estaba embarazada, pero no lo sabía, y que luego tuvo un aborto. La ATP comprobó la coartada haciendo una prueba de embarazo con la misma orina y, estaba cantado, dio negativo. Nandrolona en el dentífrico del campeón olímpico Ganó la prueba de 5.000 en Barcelona 92 y al poco tiempo dio positivo por nandrolona. En su defensa adujo una conspiración por celos de la Alemania del Este y que alguien manipuló su pasta de dientes con esa sustancia. El germano reclamó 350.000 euros a la Federación Internacional por los dos años que estuvo sancionado.