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48 Sociedad MARTES 27 12 2005 ABC Un fósil madrileño rompe la familia panda Un falso pulgar de 9 millones de años demuestra que los pandas gigante y rojo no son parientes actuales no heredaron esta curiosa estructura ósea de un antepasado común, sino que ambos la desarrollaron de forma independiente J. M. NIEVES MADRID. Las palabras clave, esta vez, son convergencia evolutiva o lo que es lo mismo, el principio natural que empuja a seres vivientes no emparentados entre sí a desarrollar características similares. Por ejemplo las alas, que comparten insectos y aves sin que por ello nadie insinúe siquiera la posibilidad de que ambos sean parientes. O los caparazones, que lucen por igual tortugas, caracoles, insectos e incluso algún mamífero, a pesar de ser criaturas diferentes por completo entre sí. Cada género, cada especie, respondiendo a sus propias exigencias y presiones ambientales, puede acabar desarrollando por su cuenta el mismo tipo de soluciones para sobrevivir. Por supuesto, hay casos más evidentes que otros. Y el que acaba de descubrir el investigador español Manuel Salesa, del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está sin duda entre los más difíciles. Salesa y su equipo, en efecto, a partir de los restos fósiles de una criatura que vivió en los alrededores de Madrid hace unos nueve millones de años, ha encontrado la primera evidencia fósil de que el falso pulgar que utilizan los osos panda actuales (el panda gigante y el panda rojo) para manipular el bambú del que se alimentan es una característica que se desarrolló en ambas especies de forma independiente. Es decir que, en contra de lo que se pensaba hasta ahora, b Ambas especies las dos clases de panda no están emparentadas o, lo que es lo mismo, no descienden de un antepasado común. Las conclusiones del estudio se publican esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) El hallazgo ha sido realizado a partir de un pormenorizado estudio de los restos fósiles de un ejemplar de Simocyon un lejano pariente del actual panda rojo que vivió en la Comunidad de Madrid en el Mioceno, hace cerca de nueve millones de años. Junto con Manuel Salesa, también han participado en el estudio los investigadores españoles Mauricio Antón y Jorge Morales, y el francés Stéphane Peigné. Primer falso pulgar fósil El ejemplar, hallado en el yacimiento paleontológico de Batallones 1, arroja por primera vez la evidencia fósil de un falso pulgar como el que usan los pandas actuales (tanto el gigante como el rojo) carnívoros que la evolución ha llevado a adaptarse a una dieta vegetal. El propio Salesa indicó ayer a Europa Press que hasta la fecha no se conocía ningún fósil con esta estructura y que el descubrimiento de restos de Simocyon en Madrid, emparentado con el panda rojo, aunque no con el panda gigante, ha permitido demostrar que este animal poseía falso pulgar El investigador del CSIC, especializado en el estudio de carnívoros fó- siles, explica que el falso pulgar de los pandas no es un sexto dedo, sino un pequeño hueso de la muñeca que ha aumentado considerablemente su tamaño hasta convertirse en una estructura que funciona de forma similar al pulgar humano y que permite a los pandas flexionar sobre él el resto de dedos de la mano para sujetar las ramas de bambú de las que se alimentan. A diferencia de las dos especies que actualmente poseen falso pulgar y lo usan para sujetar ramas, el Simocyon era carnívoro, tal y como demuestra el estudio de sus dientes, claramente inútiles para masticar plantas. Según los investigadores, el falso pulgar de esta antigua criatura apareció como una ayuda para trepar a las ramas y así escapar de los grandes depredadores de la época, entre ellos los temibles tigres dientes de sable. Más tarde su pariente, el panda rojo, se adaptó a una dieta herbívora, y reutilizó el falso pulgar además de para trepar, para sujetar las ramas de bambú. El panda gigante, que también evolucionó, aunque por su cuenta, hacia una alimentación herbívora, desarrolló esta misma estructura ósea para sujetar la comida. El falso pulgar de los pandas no es un sexto dedo, sino un hueso de la muñeca que funciona de forma similar al pulgar de los humanos Sobre la ilustración realizada por Mauricio Antón, uno de los miembros del equipo, aparece el cuerpo completo del ejemplar encontrado en Batallones. Sobre el esqueleto, un detalle de la mano de Simocyon con su falso pulgar (Rs) Más arriba, la mano de un panda gigante actual