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ABC MARTES 27 12 2005 Internacional 29 Bush presionó para que la Prensa ocultase la existencia de cárceles secretas de la CIA Recibió en su despacho a varios directores de publicaciones para convencerles MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Desde la existencia de cárceles secretas de la CIA, hasta el escándalo de las escuchas telefónicas sin orden judicial. Todos esos oscuros secretos que guarda el gobierno de EE. UU. en su lucha contra el terrorismo han explotado en la prensa, para pesar del mandatario que otrora presumiese de no leer los periódicos. En realidad Bush no sólo está al tanto, sino que en los últimos meses ha convocado en su despacho a los directores de las publicaciones involucradas en sus dolores de cabeza para convencerles de que enterrasen esas noticias, en nombre de la manida Seguridad Nacional. La existencia de esas reuniones era ayer la noticia más leída en la edición electrónica del diario The Washington Post, donde paradójicamente el periodista Howard Kurtz hacía público algo que sus propios jefes no querían contar. El Post era uno de los periódicos cuyos editores fueron convocados al corazón de la Casa Blanca. Desde que el pasado 2 de noviembre este rotativo hiciese caso omiso a las súplicas del propio presidente y revelase la existencia de cárceles secretas en Europa del Este, la secretaria de Estado Condoleezza Rice ha tenido que apagar muchos fuegos en Europa. thur Sulzberger, acudieron a la cita en el Despacho Oval a raíz de la publicación de las controvertidas escuchas telefónicas. El New York Times también tiene su dosis de ropa sucia. Según Newsweek, el diario conocía el caso desde hace más de un año, e incluso consideró su publicación en vísperas de las elecciones que dieron la victoria a Bush fren- te a John Kerry en noviembre del año pasado. Finalmente el disparo de su publicación se hizo en vísperas de la votación que habría hecho permanentes muchas de las previsiones contempladas en la polémica ley antiterrorista conocida como Ley Patriótica. Como consecuencia, su vigencia sólo ha sido ampliada por seis meses. George W. Bush AFP Guardar secreto El director ejecutivo del Washington Post, Leonard Downie, se negó a confirmar el encuentro presidencial ante su propio empleado, pero éste asegura tener otras fuentes que habían sido informadas sobre esas reuniones. Según éstas, los directores de medios de comunicación habían aceptado guardar secreto sobre las presiones recibidas. Cuando los altos funcionarios del gobierno alegaron que los detalles de la historia a publicar producirían daños a la seguridad nacional aceptamos reunirnos con ellos, a petición suya, en más de una ocasión admitió Downie. Según el periodista que ayer hizo pública la información, durante esas reuniones Bush se rodeó de altos mandos de la inteligencia americana para que defendieran la importancia de guardar el secreto. Entre ellos se encontraba el director de la CIA Porter Gross y el director de la Agencia de Inteligencia Nacional John Negroponte. Con ese ejercicio de persuasión la Casa Blanca ganó tiempo para trasladar a los prisioneros, cerrar las cárceles y evitar que se publicase el nombre de los países que las albergaban. El rotativo ha sido duramente criticado por guardar ese secreto. Igual de parco resultó Bill Keller, director ejecutivo del diario The New York Times, que junto con su delegado en Washington, Philip Taubman, y el propio director general del diario, Ar-