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ABC MARTES 27 12 2005 Opinión 7 La reunión anual de dirigentes del PCC sobre asuntos económicos concluyó la semana pasada apelando a un cambio de rumbo estratégico que permita gestionar mejor los efectos sociales y de desigualdad que está provocando el crecimiento económico. Siguiendo esta lógica, el Gobierno está intentando hacer lo raramente visto: reducir el ritmo de crecimiento de la economía. Pese a ello, al final del tercer trimestre de 2005, la tasa anual alcanzaba el 9,4 Si el Gobierno es incapaz de enfriar la economía, las perspectivas de que pueda disminuir las crecientes desigualdades del país no son nada halagüeñas. El régimen, preso de la contradicción que suponen las tendencias liberalizadoras en lo económico pero represivas en lo político, se enfrenta al impacto de una creciente bola de nieve que no sabe por dónde le llegará. LA ESPUMA DE LOS DÍAS IDIOTECES LIBERTICIDAS N Según datos de 2001 (y todo apunta a que desde entonces las desigualdades han crecido) el 20 más rico de los chinos acapara el 50 de la riqueza total del país. La tasa en países como Suecia o Noruega es de 36,6 y 37,2 respectivamente. En España es del 40,3 En países del entorno de China, es de 35,7 en Japón, de 37,5 en Corea del Sur y de 45,4 en Vietnam. El mismo Partido Comunista Chino (PCC) es cada vez más consciente del problema. Sin duda, ayudaron a que así fuese las 70.000 manifestaciones y los tres millones de manifestantes que se calcula hubo en China en 2004. Uno de los grandes beneficios de la democracia es que- -al igual que hace el libre mercado- -permite que la información fluya con la mayor rapidez y exactitud. Las elecciones libres son- -con todas sus limitaciones- -el mejor instrumento diseñado por la Humanidad para saber lo que piensa el pueblo. Un buen ejemplo fueron las elecciones legislativas indias del año pasado. Entonces, el partido gobernante, BJP, se presentó pensando que saldría fácilmente victorioso de unos comicios bañados por muy altos índices de crecimiento económico. Se equivocó. El voto rural, descontento ante lo que consideró un reparto injusto de los beneficios de este crecimiento, votó por el partido rival, el del Congreso. Supimos entonces lo que de verdad pensaba la mayoría del pueblo indio. ¿Quién sabe lo que piensa la mayoría del pueblo chino? Por sofisticados que sean los servicios de inteligencia chinos, sus juicios sobre el descontento del pueblo nunca podrán ser tan acertados como lo sería el derivado de una elección libre. El bloqueo de los canales de información que supone una dictadura termina, tarde o temprano, fomentando la inestabilidad política. Quizá por ello no ha habido nunca un país comunista que haya dado el salto definitivo al desarrollo, incluso después de dejar ser comunista. Hacer una apuesta a veinte años sobre China es un tiro en la oscuridad. Los cohetes de hoy pueden convertirse en la chatarra arrastrada por turbas en las calles del mañana. PALABRAS CRUZADAS ¿Exageró Bono el incidente aéreo en Mostar? UN POCO DE PROTA HIZO LO DEBIDO RIMERO: pienso que Bono es un pedazo de ministro. Segundo: cierto es que se priva por un poco de publicidad, pero eso es y debe serconsustancial a un ministro. Tercero: hay que tener valor para llevarse a políticos y periodistas en el avión ministerial en estas misiones de cierto riesgo potencial. Puedo admitir que Bono ha sobreactuado en algunas ocasiones, acaso llevado de un exceso de protagonismo. Pero no ahora: el jefe del Estado era el primero que tenía que saber las dimensiones reales del incidente aéreo en Mostar, así que había que quitarle hierro y especulaciones. Telefonazo obligado al Rey. Y después, a Zapatero, antes de que los teletipos de las agencias difundiesen versiones edulcoradas o envenenadas. De Bono se podrán decir muchas cosas, excepto que FERNANDO no controle el pulso informativo de la acJAÚREGUI tualidad y su propia imagen. De momento, gracias al incidente, que podría haber derivado en accidente, ha copado el fin de semana noticioso. Como lo copó cuando la famosa presunta agresión contra él en la manifestación de las víctimas del terrorismo. No ha exagerado. La política tiene algo de desmesura, de magnificar hechos que, si nos ocurrieran a usted o a mí, nunca llegarían a los periódicos. Pero, tratándose de José Bono, esas páginas están en su sueldo. Pero alguno a de quienes combaten su protagonismo ni siquiera viaja en avión. P UES visto lo visto, puede parecer que efectivamente el ministro quiso tener su minuto de gloria, con llamada al Rey incluida; pero su rostro demostraba que el miedo estaba ahí, pegadito a la piel. El piloto y el ministro fueron sin duda los que peor lo pasaron, estaban en la cabina y fueron conscientes delpeligro, y a sus declaraciones se suman los testimonios de algunos periodistas que demuestran que el trago fue amargo y de auténtico pánico; otros, en cambio, confiesan que ni se enteraron, lo que indica que el aterrizaje no debió de ser muy brusco. O no tan brusco como cuentan los que a todas luces exageraron. Sin embargo, es fácil hacer estas consideraciones a balón pasado, cuando se sabe que todo fue un susto, que nadie salió mal de la situación y ni siquiera el Hércules PILAR quedó para el arrastre, como se dijo en el CERNUDA primer momento. Pero hay sustos que te marcan. Casi seguro que la mayoría de los mortales habrían reaccionado como José Bono, hablarían de milagro y de que salvaron la vida por los pelos. Es posible que el ministro incluso le haya echado un poco más de sal al accidente; no es ningún secreto que se pirra por un titular o por un rato de protagonismo, y en ese pecado lleva su penitencia, porque ahora hay quien le acusa de exagerar. Un poco es probable, pero sólo un poco: me pongo en su lugar y se me abren las carnes de pensar en lo que pudo haber sido y afortunadamente no fue. P ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate OS avisan los cronistas que lo de bobo solemne fue algo más que un calentón de boca de Rajoy y que el Partido Popular está dispuesto a cuestionar seriamente la capacitación profesional de José Luis Rodríguez Zapatero para ejercer la presidencia del Gobierno de España Sin duda asisten a los estrategas de Génova argumentos suficientes para dudar de los méritos intelectuales del presidente y de buena parte de su gabinete. Tienen material de sobra para esa campaña. El discurso del presidente no se caracteriza ni por su profundidad conceptual, ni por su enjundia expositiva ni por su solidez teórica, aunque no es mucho peor que el de CARMEN la mayoría de políticos MARTÍNEZ CASTRO de su generación, incluidos algunos portavoces del PP. Lo llamativo en el caso de Zapatero no es la mediocridad sino la ostentación que hace de ella; la renuncia deliberada y explícita al menor atisbo de rigor. Lo insólito es que pretenda convertir la demagogia más cutre en un mérito político. Pero eso no es lo peor. Este Gobierno de Rodríguez Zapatero se conduce de manera soberbia y doctrinaria; parece empeñado en recortar la saludable pluralidad de nuestra sociedad hasta dejarla convertida en un bonsái progre y sin humos, pero eso tampoco es lo peor. Se trata de un esfuerzo baldío y destinado al fracaso como tantos otros. Durante esos casi dos años de legislatura se ha mostrado como un ejecutivo mediocre, novato e imprudente, pero incluso eso se puede arreglar. El presidente tiene la potestad de mandar al olvido a la mitad de su gabinete, empezando por Montilla, y rodearse de cabezas más brillantes y mejor organizadas que las que ahora le acompañan. Él sería el principal beneficiario. Lo peor de este Gobierno no es la insolvencia, ni el ánimo revanchista ni sus socios tan poco recomendables. Lo más alarmante y paradójico es que esta generación de gobernantes, la primera criada en democracia, muestre tan poco respeto por la libertad y una querencia tan peligrosa hacia prácticas totalitarias. Su última ocurrencia es ese Consejo Audiovisual que se acaban de sacar de la manga para escribir un nuevo capítulo en la viejísima historia de la censura. A caballo entre Orwell y Kafka, la mayoría gubernamental pretende decretar, no las leyes, sino la propia veracidad, y castigar a quienes no se atengan a ella. A nadie que hubiera luchado por las libertades contra el franquismo se le hubiera pasado por la cabeza semejante despropósito. ¡Paradojas de esta segunda transición! Si no queda nadie con sentido común y unos elementales rudimentos democráticos para retirar el texto por escrúpulos políticos, que al menos lo haga por vergüenza antes de que les afeen la conducta en Europa. Estamos ante algo más que una bobada; esta es la ocurrencia de un peligroso liberticida.