Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión MARTES 27 12 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA PERCIVAL MANGLANO ENTRE BARBIE Y LAS BRATZ L tiempo que media entre la llegada de Papá Noel y la de los Reyes Magos, izquierda y derecha en el espectro de la fantasía infantil, tiende a ser de escasa actividad política. Este año, en nuestro caso, está vivo el debate- negociación entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y las distintas fuerzas, PSC incluida, del nacionalismo catalán; pero es algo que se hace a escondidas, sin luz ni taquígrafos, y habrá que esperar, primero, a ver si el pacto para el nou Estatut sale adelante y, después y en su caso, seguir sus debates en la Comisión correspondiente. Un asunto vidrioso estimulado en su perversión por la actitud presidencial. Digo lo anterior como M. MARTÍN insuficiente justificación FERRAND de que, al calor de la paz navideña, el gran debate nacional se centre entre quienes sostienen que Barbie, la cursi y lánguida muñequita, es símbolo de valores tradicionales y una expresión estética de un modelo de sociedad y quienes, a la contra, ven en las Bratz, más actuales en su estética y cabezonas en su forma, una adecuada expresión de los valores emergentes. Eso, en el supuesto optimista de que haya valores emergentes germinados en los tiempos que vivimos. Parece ser que Nancy ya pasó a mejor vida y que la Mariquita Pérez con la que jugaban las niñas de mi infancia es ya un recuerdo tan viejo como el polisón o el agua de litines. No faltan ni en el muestrario ni en el debate muñequitos para niños, desde Spiderman a X- Men; pero son las niñas y sus juguetes, pienso, quienes centran la atención. Me asusta un futuro que se asienta en un presente con esos modelos consumistas y estéticos, dotados de todo tipo de accesorios y adminículos; pero evito mi opinión rotunda para no entrar en colisión con los criterios de mi nieta Beatriz, que, instalada en el centro- -nada de Barbie o Bratz, las dos- tiene sobre el particular ideas distintas y más firmes que las mías. No estará de más, ante un paisaje tan vacío como el que nos ofrece el consumismo enfermizo que nos arrolla y que simbolizo en las muñequitas de moda, acudir a pensamientos de mayor enjundia y trascendencia. Benedicto XVI acaba de decirnos en su prédica navideña- -TVE- 1 ha sobreimpresionado en su telediario que urbi et urbi y ha limitado el alcance mundial del mensaje pontificio- -que los hombres de la era tecnológica corremos el riesgo de llegar al vacío y la atrofia espiritual ¿No habremos llegado ya? El combate que, simbólicamente, libran a muerte Barbie y Bratz es algo más que una anécdota en el consumo. Es la plasmación industrial de un tiempo en el que las ideas se sustituyen por aparatos y los principios morales por piezas de confort. Es la gran plataforma de la insatisfacción de la que, en cualquier momento, puede suscitarse un líder disparatado o, más sencillo, un ambiente propicio para que los líderes clásicos se entreguen al disparate. EL FUTURO DE CHINA: UNA RESPLANDECIENTE OSCURIDAD Según el autor, China tienen pendiente una enorme transición política. El monopolio de poder del Partido Comunista Chino no es sostenible. En algún momento, las tensiones acumuladas bajo su régimen explotarán A carrera espacial durante la Guerra Fría fue a las superpotencias lo que los golpes en el pecho de los gorilas enfurecidos: una competición de vanidades en la que se canalizaba la agresividad de forma que no se convirtiese en el preludio de una escalada violenta. Hasta tal punto fue una rivalidad basada en el prestigio y la imagen, que aún hoy existen algunas dudas sobre si el Apolo XI efectivamente aterrizó en la Luna en 1969 o si simplemente fue una superproducción hollywoodense que permitió cumplir la promesa del fallecido y reverenciado presidente Kennedy- -hecha en mayo de 1961- -de mandar un hombre a la Luna antes de que terminase la década. E L China sigue, en este sentido, anclada en la Guerra Fría. Por mucho que su economía cabalgue hacia la prosperidad capitalista, su régimen continúa estancado en una mentalidad de enaltecimiento del orgullo nacional propio de épocas pasadas. La proeza técnica de la misión del Shenzhou VI es indudable. China se ha convertido en el tercer país- -tras EE. UU. y Rusia- -capaz de mandar a un hombre al espacio. Evidencia un nivel de adelanto tecnológico que quizá nadie hubiese creído sin la prueba de la misión finalizada con éxito. Ahora bien, el hombre chino en el espacio no podrá hacer olvidar que la situación de sus compatriotas sujetos aún por las leyes de la gravedad es todo menos galáctica. La moda actual en torno a China se basa en gran parte en proyecciones lineales que otorgan poder de permanencia a tendencias de crecimiento del 10 por ciento anual alcanzadas durante los últimos veinte años. Ignoran, sin embargo, la enorme transición política que aún tiene pendiente China. El monopolio de poder del Partido Comunista Chino no es sostenible. En algún momento, las tensiones acumuladas bajo su régimen explotarán. Además, se debe subrayar que el presente chino tampoco es tan deslumbrante como el relámpago tecnológico en la oscuridad que ha supuesto la Shenzhou VI nos podría hacer pensar. El PIB chino es actualmente de alrededor de 1.600 millones de dólares. El español está en torno a los 1.200 millones de dólares. Es decir, que la economía china es poco menos que un tercio mayor que la española, pese a tener una población 26 veces mayor. Si la tarea básica de un Gobierno es trabajar por la prosperidad, la libertad y el desarrollo de su pueblo, el régimen chino no está haciendo sus deberes. El Índice de Desarrollo Humano (el indicador básico de desarrollo de la ONU) de China, por ejemplo, la sitúa en la posición número 85 del mundo, justo detrás de países como Filipinas, Armenia, Ecuador o Perú. El modelo de desarrollo chino está logrando tasas agregadas de crecimiento impresionantes. Pero esconde disfunciones muy graves en el reparto de los beneficios de este crecimiento. Esta será seguramente la semilla del ocaso del régimen comunista en China, a menos que se produzca una rectificación drástica.