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84 Deportes LUNES 26 12 2005 ABC En 2000 se hizo mundialmente famoso por mandar fuera el balón cuando podía marcar ante un portero lesionado. Joseph Blatter le felicitó. Hoy, el presidente de la FIFA desea sancionarle. El italiano es un fascista convencido y lo demuestra, brazo en alto, en los estadios Italia, un nido de escándalos Julio de 1981: El marfileño François Zahoui, fichado por el Ascoli, es el primer africano en llegar a la Liga italiana. Será denominado El Pequeño Negro por el presidente del club. 1989: El Udinese renuncia a fichar al jugador israelí Ronny Rosenthal por las pintadas antisemitas escritas en los muros de la ciudad: Rosenthal, al horno decían. Marzo de 1990: Dos aficionados del Inter son arrestados por agredir a unos extranjeros. El domingo siguiente una bandera nazi es desplegada en las tribunas de San Siro. 21 de enero 1992: En Roma, dos norteafricanos son atacados con cuchillos por dos ultras del Lazio. Verano de 1992: El Lazio ficha a un jugador negro, el holandés Aaron Winter. En el centro de entrenamiento del club italiano aparecen insultos contra él, lo que le hace declarar que no es judío. Abril de 1996: Los dirigentes del Hellas renuncian a fichar al jugador negro de Surinam, Michale Ferrier, cuando en las gradas del estadio hinchas disfrazados del Ku Kux Klan exhiben un maniquí negro disfrazado de futbolista acompañado de una pancarta en la que se podía leer: Nos han ofrecido a un negro. Ahora él debe limpiar el estadio Diciembre de 1998: Un árbitro dice a Oshadogan, mestizo internacional juvenil del Foggia: Tú no eres más que un marroquí, no puedes comprender Fichado por el Roma, el jugador se irá rápidamente del club después de ver una pancarta que decía: No a la mundialización en el Calcio. No a los negros Febrero de 2000: Bari- Torino: Se forma una trifulca entre el jugador del Torino Diawara y Garzya, del Bari. Se sospecha que en la misma el primero escupe al segundo. El entrenador del Bari diría después que su escupitinajo puede estar infectado 17 octubre de 2000: Durante el LazioArsenal, Vieira es víctima de insultos racistas por parte de Mihajlovic, suspendido dos partidos por la UEFA. 30 enero de 2001: El presidente del Hellas Verona, Giambattista Pastorello, declara que no puede fichar a jugadores negros a causa de los aficionados. 29 abril de 2001: En el Roma- Lazio, una pancarta se ve entre los seguidores del Lazio: Equipos del Norte, vuelta de los judíos 26 mayo de 2001: Los aficionados del Treviso gritan no queremos negros cuando el técnico hace entrar al nigeriano Omolade. Al partido siguiente, los jugadores del Treviso salen con la cara pintada para apoyar a Omolade. Diciembre de 2004: El estadio del Lazio es cerrado por insultos racistas de una parte de la afición en el partido de la Copa de la UEFA ante el Partizán. 6 enero de 2005: Di Canio, jugador del Lazio, hace el gesto fascista vuelto hacia sus seguidores. Será multado con 10.000 euros. 27 noviembre de 2005: El jugador marfileño del Messina, Marc Zoro, no soporta los insultos de la hinchada del Inter y quiere irse del campo. Sus compañeros le convencen de que no lo haga. 11 diciembre de 2005: Di Canio vuelve a hacer el saludo fascista en el campo del Livorno, bastión comunista. Le sancionan con un partido. Di Canio pone al fútbol manos arriba TEXTO TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. Lleva veinte años en el fútbol, es un icono histórico del Lazio y, tristemente, ha tirado toda su carrera por la borda. Pasará a la historia por el fascismo que expresa en cuerpo y alma. Paolo di Canio (Roma, 9- 7- 68) regresó al club de sus amores en el año 2004, después de ocho temporadas en el fútbol británico, y en la presente temporada ha destrozado la imagen de deportividad que se ganó en la Premier inglesa. El gratificante suceso que protagonizó el 18 de diciembre del año 2000, cuando emuló a Zaballa, fue sólo la excepción que confirma su regla. Di Canio era entonces jugador del West Ham y aquel día lanzó el balón fuera cuando observó a Paul Gerrard, portero del Everton, dolorido en el suelo. No quiso marcar gol. El partido acabó con empate a un tanto. Lo mismo hizo el sabadellense Zaballa frente a Junquera (Real Madrid) a finales de los sesenta. A Zaballa le concedieron el galardón internacional de la deportividad. Di Canio, treinta años más tarde, fue felicitado por el presidente de la FIFA. Hoy, Joseph Blatter persigue una sanción contra el jugador italiano, que ha suscitado la crispación del fútbol internacional por los gestos nazis que ejecuta en los partidos, un brazo en alto que repite, como una provocación, después de escuchar las críticas de su actuación anterior. Di Canio, en un gesto que ya empieza a ser tristemente habitual rente del Ku Kux Klan, también era, y es, una de sus identificaciones con los hinchas. En su piel, además, lleva tatuajes fascistas. No esconde nada. Tras jugar en el Juventus, el Nápoles y el Milán, donde también hizo gala de su ideología, en 1996 comenzó su etapa británica- -Celtic, Sheffield, West AP Fascinación por Benito Mussolini Yo nunca he escondido mis filiaciones políticas afirma Di Canio cuando le cuestionan su actitud. Desde pequeño fue un enamorado de las posturas políticas y los pensamientos de Benito Mussolini. De hecho, Paolo ha manifestado siempre que el dictador italiano sufrió una injusticia histórica. Ha sido profundamente incomprendido. Mussolini fue, básicamente, un hombre ético y con principios Su ideología, alimentada en casa, la traspasó al fútbol, al equipo de su vida, de su alma, de su barrio: el Lazio. Paolo se convirtió, muy joven, en un aficionado del club romano y pronto ascendió al sector duro de los radicales laziales. Él fue, como ahora lo son los forofos a los que saluda mano arriba, uno de esos seguidores que animan al Lazio por todos los estadios italianos con cánticos fascistas. Jugaba bien al fútbol, tenía potencia, y se presentó a las pruebas de selección para entrar en los equipos inferiores del club de sus amores. Así, poquito a poquito, pudo alcanzar el colmo del sueño: jugar en su equipo. Saltó al segundo equipo del Lazio en 1985 y al primero, en 1988. Militó en él hasta 1990. Un etapa en la que contestaba desde el césped, brazo en alto, a sus seguidores. El saludo con tres dedos, el refeHam, Charlton- una época en la que escondió el brazo. Lo malo es que volvió a sacarlo, más tieso que nunca, al regresar a casa en el año 2004. La pasada temporada ya fue castigado por la Federación Italiana con una multa de diez mil euros, dado el saludo fascista realizado en el Lazio- Roma disputado el 6 de enero de este año. Nunca voy a renunciar a mis ideas La felicitación de Alessandra Mussolini, nieta del dictador, tras el saludo fascista que Di Canio realizó el pasado 6 de enero fue una situación que sí le asustó. Pero ahora, nueve meses después, no se ha escondido: Tengo ideas propias y no voy a renunciar a ellas. En Livorno me insultaron y me lanzaron objetos y petardos. Fue vergonzoso. Muchos quieren aprovechar esto para su campaña electoral, a seis meses de las elecciones Todos los políticos de izquierda le tienen en su punto de mira. También lo hice frente al Siena La situación se ha agravado en la presente campaña, en la que ha incitado con nocturnidad y alevosía. El Lazio jugó el 11 de diciembre en Livorno, una ciudad catalogada de izquierdas. Di Canio ejecutó el saludo romano cuando fue sustituido. Italia estalló en críticas, aunque la Federación no quiso castigarle. Paolo respondió: Volveré a hacerlo Dicho y hecho. El escándalo creció el 17 de diciembre, cuando el jugador repitió su acto en el estadio Olímpico, frente al Juventus. Ahora, la Federación ha vuelto a imponerle otros diez mil euros de sanción. Castigo que a Paolo le sabe a nada, pues volvió a provocar, esta vez verbalmente: También levanté el brazo frente al Siena Blatter aboga por aplicar una suspensión a los jugadores que manifiesten gestos nazis. Mientras, Di Canio recibe multas brazo en alto.