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46 Sociedad LUNES 26 12 2005 ABC Medio Ambiente Las arboledas plantadas para absorber carbono pueden poner en riesgo los recursos de agua La reforestación en zonas cercanas a arroyos provoca que éstos se sequen en uno de cada diez casos b Un nuevo estudio afirma que esta práctica puede también salinizar y acidificar el suelo, y advierte de que los eucaliptos son más dañinos que los pinos A. ACOSTA MADRID. Plantar nuevos bosques con el propósito de que actúen como sumideros de carbono tiene importantes costes en los recursos de agua y en el suelo. De acuerdo con un nuevo estudio publicado en Science las plantaciones de árboles constituyen una herramienta potencialmente valiosa para ralentizar el incremento de las concentraciones de CO 2 en la atmósfera, pero también pueden afectar al agua y al suelo de los que precisamente dependen para vivir. Y es que plantar un nuevo bosque- -la nueva forestación, como se conoce en la jerga del protocolo de Kioto de lucha contra el cambio climático- -puede reducir dramáticamente la disponibilidad de agua, así como salinizar y acidificar el suelo. Los investigadores, dirigidos por Robert Jackson, de la Universidad de Duke, llegaron a esta conclusión después de realizar un nuevo trabajo de campo. El equipo de investigación demostró que las nuevas plantaciones de árboles en zonas cercanas a arroyos provocan que éstos se sequen en más de uno de cada diez de los casos estudiados, y que el caudal se reduzca de media en un 50 por ciento. Sus cálculos indican que el caudal perdió de forma global 227 milímetros por año (52 por ciento) mientras que un 13 por ciento de los arroyos se secaron completamente durante al menos un año. En cuanto a las especies plantadas en esos bosques, concluyen que los eucaliptos son más dañinos que los pinos. Es más probable que la nueva forestación elimine por completo el caudal del arroyo en las regiones secas, aquellas que tienen menos de mil milímetros de precipitación anual, que en las húmedas, por lo que esta práctica tendrá grandes impactos sobre el agua disponible, dice el estudio. Una plantación de eucaliptos para absorber carbono en Suráfrica concluía que los árboles y los arbustos que crecen en áreas de abundante precipitación pueden ser menos efectivos en la captación total de carbono que las praderas. En efecto, la expansión forestal, por ejemplo en praderas, influye sustancialmente en la acumulación de carbono a nivel terrestre, y el balance resultante del carbono acumulado por el árbol y el liberado por la tierra puede ser negativo. Por tanto, parece que los bosques pueden ser una parte de la solución al cambio climático, pero no pueden ser la parte esencial de la solución. Cálculos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático indican que los bosques pueden contribuir a redu- SCIENCE ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO Capacidad limitada Robert Jackson y su grupo ya habían realizado experimentos anteriores en los que concluían que se ha sobrestimado el potencial de los árboles para absorber dióxido de carbono de la atmósfera. En el primero de ellos pusieron en duda la efectividad de los bosques para absorber dióxido de carbono y luego devolver oxígeno a la atmósfera, por la ausencia de algunos nutrientes, especialmente el nitrógeno, lo que limita su capacidad de almacenamiento de este gas. En el segundo tuvieron en cuenta además el proceso de retención por el suelo de dióxido carbono. El análisis LA NATURALEZA ES UNIVERSAL N unca me ha gustado el término medio ambiente Siendo largo, se queda corto. Da a entender que la Naturaleza es sólo esto que nos rodea, el agua, el aire, la tierra. Que acaba bruscamente en los límites del mundo como se pensaba que terminaba la tierra en los abismos de los océanos. Tan erróneo como la separación entre las ciencias y las letras, que no ha hecho más que retrasar el conocimiento y la comprensión de la vida, es esto de considerar que la Naturaleza termina en la Tierra. Tengo sobre mi mesa una hoja de roble europeo, más pequeña y dulcemente lobulada que la hoja del roble americano. Mantienen entre ellas las diferencias lógicas que dan la distancia y el aislamiento, pero son en esencia parecidas y creo que más allá de nuestro espacio tiene que haber otras hojas con la misma capacidad para aprovechar la luz de su estrella, su sol; el cual, probablemente, ni siquiera vemos aún con nuestros telescopios. Algún día se llegará a descubrir que hay clorofila en otros lugares del universo, y será cuando se compruebe qué pequeño era decir medio ambiente y lo que verdaderamente significa hablar de la Naturaleza. cir como máximo de 40 a 70 partes por millón (ppm) de las concentraciones de dióxido de carbono. Estas concentraciones han aumentado a 360 ppm, por lo que la capacidad de atrapar las emisiones de CO 2 sería sólo de entre el 10 y el 20 por ciento. Una cifra insignificante si se tiene en cuenta que las previsiones para finales de este siglo sitúan las concentraciones de CO 2 en 540 ppm, con unos resultados catastróficos para el clima. Además, la cantidad de dióxido de carbono que almacenan las masas forestales es liberado de nuevo a la atmósfera cuando los árboles son talados o quemados, convirtiéndose en fuentes de emisión del carbono que previamente absorbieron. Eso es lo que está ocurriendo en la Amazonia brasileña, que está liberando 200 millones de toneladas de dióxido de carbono debido a la deforestación. Esta cifra, unida a la cantidad de CO 2 emitida por la quema de combustibles fósiles, convierte a Brasil en el mayor emisor de dichos gases, con cerca de 500 millones de toneladas. Estas cifras, precisamente en el pulmón natural del planeta, ponen de manifiesto la limitación de los bosques como sumideros de carbono, uno de los mecanismos de flexibilidad incluidos en el Protocolo de Kioto de lucha contra el cambio climático.