Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
34 Madrid LUNES 26 12 2005 ABC Dos decorados y una realidad: chutes entre el barro, chabolas y tiendas de campaña y picos en la narcosala aledaña al Centro de Emergencias en el que no falta ni el abeto ni los villancicos Cordero y marisco, en el menú navideño de Las Barranquillas TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTOS: ERNESTO AGUDO MADRID. Es la víspera de Nochebuena, aunque no lo parezca. En las entrañas del asentamiento marginal de Las Barranquillas, una zona devastada como un campo de batalla sin una guerra al uso, la rutina impera. Aquí todos los días son iguales. Es viernes y el trasiego de personas, los tres mil habituales que se acercan cada jornada en busca de sus dosis, unidos al millar de machacas que habitan esta tierra de nadie, y los dependientes con turnos de ocho horas, que comercian con las adiciones ajenas sin ningún tipo de mala conciencia, pululan de un lado a otro, cada uno en su quehacer. Vendedores de jeringuillas, preservativos, papel de plata para fumar, boteros que se encargan de buscar las venas de los más inexpertos o a quienes les falla el pulso, o quienes se adentran en los fumaderos cuatro paredes desnudas, pero protegidas del frío Un hombre escudriña cientos de rostros en busca del de su hijo Sucede en estas fechas y también en verano. Algunos padres sin noticias de sus hijos, o alentados por rumores, se adentran en Las Barranquillas. A veces vienen de otras provincias. Así ocurrió la víspera de Nochebuena cuando un hombre de mediana edad, buen aspecto y cara de espanto, escudriñaba cientos de rostros en busca del de su hijo. Iba a pie, ya que pocos taxis aceptan acercarse hasta este lugar. Un poco más allá un habitante del poblado decía: Son mis primeras navidades aquí. Prefiero no pensarlo. Hace dos años las pasé en el Caribe, y mira... indicaba Carlos, abogado y ex músico, de 43 años, que alcanzó cierta fama en los 80. Lleva dos meses sin consumir, aunque otras veces lo hizo y recayó. Todos tenemos fantasmas en el desván que nos corroen en estas fiestas Jesús, de 39, que vive con su novia en una tienda de campaña, añadía que lo celebrará triste, con el caballo Quizá el padre encuentre a su hijo y se lo lleve. ¡Quién sabe... y de envidiosas miradas ajenas... van de un lado a otro. La luz del mediodía pone aún más en evidencia, si cabe, los estragos de cientos de vidas hechas pedazos para siempre, a medio romper, o recompuestas, una y otra vez. El grado de deterioro va unido, inexorablemente, al nivel de consumo. Hay de todo. Los que ni siquiera pueden tenerse en pie, los que, a duras penas, lo logran, y quienes, de no estar en este lugar, pasarían totalmente desapercibidos. Una vez cruzadas las dos calles principales, tras pasar por un camino repleto de charcos y barrizales, llegamos a una especie de oasis en pleno desierto. Es el Centro Asistencial de Reducción del Daño (CARD) de la Consejería de Sanidad (Agencia Antidroga) que integra el Dispositivo Asistencial de Venopunción (DAVE) conocido como narcosala así como el Centro de Emergencias, que aglutina lavandería, duchas, ropero, albergue, biblioteca y comedor- -cuatro comidas al día- La otra cara la moneda, la de todos los días, enfrente de la narcosala o Dave Dignidad que otros les niegan Es el segundo decorado de una misma realidad: la que conforman los toxicómanos que llevan su dependencia a cuestas. Sólo que aquí se trabaja por la reducción del daño y por tratar su enfermedad con la dignidad que otros les niegan. En este escenario el ambiente navideño sí está presente. No falta el abeto, las postales ni los adornos de estas fechas, que han colocado los toxicómanos. Los cristales están nevados con la ornamentación de rigor y hay espumillón y villancicos. Hoy los hemos puesto por primera vez en el desayuno explica Mónica López, coordinadora socioeducativa. Las reacciones de amor odio de estas fiestas han sido para todos los gustos, igual que para el común de los mortales. Los hay que han comenzado a cantar y a palmear, y otros a quienes les gustaría borrarlas del calendario, por las connotaciones añadidas a su situación; rechazo familiar, abandonos... La cocina está que echa humo. No falta ningún empleado para adelantar los preparativos de la cena del 24. Lo mismo se hará al día siguiente con la comida del 25. Para Nochebuena hay sopa de marisco, cordero asado- fresco y del bueno -con sus patatitas y verduritas como guarnición, y de postre, flan con nata. ¡Ah! y la bolsa de dulces- -turrones, polvorones y mazapanes, aunque algunos la vendan en el poblado- explica Victoria, la jefa de este La cocina echa humo el 23. No falta ningún empleado para adelantar la cena del 24 oloroso laboratorio. El horario se flexibiliza y, si normalmente el menú es de 21 a 22 horas, esa noche empieza a partir de las 20.30. La afluencia crece por la atracción del menú especial. Si normalmente repartimos 90 comidas, llegaremos a las 240. La historia se repetirá en la comida de Navidad (de 13.30 a 14.30) Salpicón de marisco, merluza en salsa verde y natillas de chocolate Solo refrescos: el alcohol, vetado ¿Bebidas? Refrescos y agua. La variedad y la calidad de los productos ha mejorado sensiblemente este año; otros, el menú era siempre el mismo: pollo asado con patatas o patatas con pollo indica Christian Gallardo, coordinador del área sanitaria. Esta novedad es otro de los atractivos. Con todo, no falta quien acuda al albergue- -57 plazas con un requisito obligado para ocuparlas; ducharse- -y se meta en la cama hasta el día siguiente, explican. Sin embargo, otros se colocan el gorro de Papá Noel, el matasuegras y cantan y bailan como en cualquier casa Las viandas especiales aumentan las bocas a alimentar: pasan de 90 a 240 comidas y cenas El amor odio a estas fiestas se repite entre los toxicómanos. Algunos han ayudado a decorar el recinto