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28 Internacional LUNES 26 12 2005 ABC A un mes de que asuma la Presidencia, Evo Morales y su Gobierno ya ejercen El Ejecutivo saliente en Bolivia empieza a traspasar poderes al equipo del líder cocalero Morales suspenderá la licitación para adjudicar la explotación de los yacimientos de hierro del Mutún, en la frontera con Brasil BALDWIN MONTERO. CORRESPONSAL LA PAZ. El abogado Eduardo Rodríguez culminará su gestión transitoria de gobierno el próximo 22 de enero, pero en el país ya se siente la influencia de la futura administración, que estará conducida por el dirigente cocalero y jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS) Evo Morales Ayma. Con una participación electoral récord del 82 por ciento de ciudadanos habilitados para votar y una victoria con el 53,7 por ciento de respaldo, al 99,5 por ciento del escrutinio oficial, Morales se prepara para asumir la Presidencia, pero sus decisiones ya han oscurecido las del Gobierno, que el miércoles pasado comenzó a traspasar información sobre la administración del Estado a las comisiones de transición formadas por el MAS. b Entre otros cambios, Evo Anuncios radicales Respaldado por la legitimidad que consiguió en las urnas (además del apoyo nacional, 44 de sus 64 diputados fueron elegidos por voto directo) el líder socialista ha comenzado la transición con anuncios radicales, como la eliminación paulatina de las 18 superintendencias encargadas de regular el mer- cado de servicios y la sugerencia de suspender la orden de destinos de las Fuerzas Armadas. Un día después de la insinuación, la decisión fue asumida por el poder ejecutivo. En la primera reunión oficial que sostuvieron Rodríguez y Morales, tres días después de las elecciones del pasado día 18, acordaron suspender la licitación para adjudicar la explotación de los yacimientos de hierro del Mutún, situados en el oriente del país, en la frontera con Brasil. Un día antes, el presidente en ejercicio había decidido dejar a su sucesor la responsabilidad de promulgar un decreto para obligar a pagar impuestos al sector del transporte interdepartamental. Morales, según sus allegados, también tiene previsto realizar cambios en instituciones fundamentales como la Corte Nacional Electoral (CNE) y la Corte Suprema de Justicia, a las que el próximo presidente considera resabios del viejo sistema de cuotas de los partidos políticos La CNE estará encargada de conducir el proceso de elección de constituyentes programado para julio de 2006, y la Suprema tiene en sus manos el juicio de responsabilidades contra el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada por la revuelta que, en octubre de 2003, terminó expulsándolo del país tras un saldo de 60 muertos y más de 400 heridos. Ambos son objetivos centrales para la administración de Morales. Además de influir en las últimas me- Morales tomaba ayer un zumo con diputados electos del MAS en Cochabamba didas del actual Gobierno, el presidente electo ha puesto en práctica una fórmula distinta para la toma de decisiones: la concertación previa con los sectores sociales con los que hizo alianzas preelectorales y con los que, potencialmente, podrían constituirse en un factor de desestabilización. AP Juntas Vecinales Es el caso de la influyente Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve) que encabezó el derrocamiento de Sánchez de Lozada en 2003, con la que Morales tomó contacto el pasado miércoles para ofrecer a sus dirigentes un cogobierno que impulse el cambio del modelo neoliberal. Hizo lo mismo con la federación de cooperativistas mineros un día después. Morales no solamente busca distinguirse con sus anuncios sobre cambios radicales y su forma de tomar decisiones de gobierno. Para los actos de transmisión de mando, además de la ceremonia oficial que se realizará en el Congreso de la República, ha previsto una concentración popular en la Plaza San Francisco, a unas diez manzanas del recinto legislativo, a la que decidió invitar a líderes sociales e indígenas de varias partes del mundo. LA TERCA INSISTENCIA EN EL DISPARATE CARLOS ALBERTO MONTANER A mitad de los bolivianos votó por el dirigente cocalero Evo Morales, un consumado neopopulista de la cuerda política de Hugo Chávez y Fidel Castro. Durante la campaña, el hoy presidente electo prometió la inmediata nacionalización de los recursos energéticos y de las comunicaciones. También aseguró que su elección lo convertiría en una pesadilla para los Estados Unidos. Cumplirá ambas advertencias. Las creencias de Morales son muy apreciadas en esa convulsa porción del planeta: estatismo, dirigismo, colectivismo, rechazo al mercado y a la apertura comercial, proteccionismo, nacionalismo y antiamericanismo. Estamos, pues, ante otra aventura revolucionaria de las muchas que ha vivido L ese atribulado continente a lo largo de los últimos cien años. El único matiz que Morales aporta es un enérgico compromiso racial con quechuas, aimaras y guaraníes, acaso la mayoría del censo nacional, así como su defensa del cultivo de la hoja de coca para consumo nacional. Naturalmente, el señor Morales fracasará, exactamente de la misma manera que fracasaron o fracasan Perón, Velasco Alvarado, los sandinistas, Chávez, Castro y el resto de la infatigable patulea revolucionaria, a izquierda y derecha del espectro ideológico. Los revolucionarios siempre terminan en el mayor desastre porque el presupuesto político del que parten está equivocado. Si algo se pudo aprender y confirmar innumerables veces a lo lar- go del siglo XX es que el desarrollo, la prosperidad general y la armonía social son la consecuencia de la seguridad jurídica, las inversiones y la colaboración internacional, el mercado, la libertad para producir o consumir y la educación. Los revolucionarios, además, no sólo se enfrentan a la experiencia y a la realidad. También, tozudamente, se lanzan contra la esencia misma del modelo de Estado que conquistan, ya sea por la fuerza o mediante el voto. En efecto: el modelo republicano latinoamericano con el que se fundaron nuestras naciones- -muy influido por Estados Unidos- fue concebido para garantizar la propiedad y los derechos individuales, con poderes que se equilibraban y límites claros a la autoridad oficial. Se trataba de una arquitectura institucional al servicio de un individuo libre- -el gran protagonista de la historia- absolutamente contraria a la nefasta superstición revolucionaria de que la justicia, la equidad y el progreso dependen de las acciones de una persona excepcional y generosa que toma adecuadamente todas las decisiones importantes en nombre de un pasivo sujeto plural llamado pueblo Hasta cuándo las sociedades latinoamericanas seguirán repitiendo el mismo disparate? Si uno tiene la cabeza llena de errores, lo predecible es que actúe equivocadamente. La propia Bolivia parecía ser el terreno menos propicio para intentar, otra vez, el camino revolucionario, pero no ha sido así. En 1952 el país tuvo una sangrienta y profunda revolución social, saldada años más tarde en medio del mayor desbarajuste y una inflación del 50,000 anual. En 1985, Estenssoro, el líder de esa revolución y su mejor cabeza política, regresó al poder con la lección aprendida y dispuesto a someterse a los dictados del sentido común, lo que le permitió reencaminar a la nación en la dirección correcta, que era la de los países que habían conseguido escapar del subdesarrollo. Los bolivianos, sin embargo, han optado por insistir en el error. Inevitablemente, les saldrá muy mal.