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ABC LUNES 26 12 2005 25 Arabia Saudí se plantea cambios en su legislación para abolir la prohibición de que conduzcan las mujeres La justicia libia repetirá el juicio a las cinco enfermeras búlgaras condenadas a muerte por contagiar el sida a niños Los caldeos de Mosul no han celebrado estas fiestas. Los radicales creen que aquí la guerra es de religiones, aunque las autoridades cristianas lo nieguen. Incluso se ha roto con los capellanes de EE. UU. No predican para el pueblo, sino para el Ejército En Irak no hay Navidad JESÚS BASTANTE. ENVIADO ESPECIAL MOSUL (IRAK) Durante las pasadas navidades, hace un año, la sede del obispado católico caldeo de Mosul estalló en mil pedazos. Varias decenas de radicales islamistas entraron en el edificio episcopal, colocando bombas en todas las estancias en represalia por el ataque que el día anterior sufrieron dos mezquitas, al parecer por parte del Ejército estadounidense. Un año más tarde, el recuerdo de los atentados sigue patente en el lugar en forma de escombros y paredes agujereadas: las obras de reconstrucción no han comenzado, y la diócesis ha debido trasladar sus oficinas al otro lado de la ciudad. El rostro del obispo de Mosul, Faraj Rahho, refleja un temor apenas contenido, que se traduce en el sentir de su feligresía. Buena parte de los católicos de la zona- -alrededor de 100.000, entre caldeos y asirios- -han huido al Kurdistán (donde las milicias kurdas controlan, con la aquiescencia de Estados Unidos, la región) y los que quedan no se atreven ya a participar en celebraciones multitudinarias. El propio Rahho afirma: Me cuesta salir a la calle. Antes- -en referencia al régimen de Sadam Husein- podía llegar tarde o temprano, pero sabía que iba a regresar. Ahora, cada vez que me desplazo a alguna parroquia o a oficiar misa, no sé si volveré Un sacerdote muestra al Niño Jesús en los oficios celebrados el pasado 24 de diciembre por la tarde en la ciudad de Mosul cada día en las carreteras cercanas a Mosul. Ni siquiera el obispo salió de su residencia hasta las siete de la mañana del día de Navidad, para celebrar una Eucaristía en la catedral. Los caldeos llevamos aquí dos mil años, mucho más que el resto de religiones, y sin embargo estamos perseguidos se queja amargamente el prelado, quien no esconde su malestar por el trabajo del Ejército norteamericano, que pese a las amenazas recibidas por esta comunidad no ha prestado protección a los caldeos de Mosul. Los radicales piensan que nosotros tenemos algo que ver con los norteamericanos, que ésta es una guerra de religión, pero no es así subraya monseñor Rahho. De hecho, la relación con los capellanes estadounidenses, durante un tiempo bastante fluida, se ha roto por desavenencias políticas. Ellos no predican para el pueblo, sino para el Ejército dice el obispo caldeo. A diferencia de los cristianos iraquíes, los soldados de las fuerzas de ocupación sí celebraron su particular Nochebuena, en la que contaron con la asistencia del secretario de Estado norteamericano, Donald Rumsfeld, quien pasó la Navidad en Mosul. REUTERS Sin Misa del Gallo La pasada Nochebuena fue una noche triste para los caldeos de Mosul. Ningún hogar cristiano encendió luces de fiesta ni celebró el nacimiento de Cristo. No hubo Misa del Gallo, y sólo algunas parroquias ofrecieron breves oficios a media tarde del día 24, antes de que se hiciera de noche. A las afueras, los pequeños poblados de mayoría cristiana llevaron a cabo sencillas celebraciones antes de la caída del sol, momento propicio para los secuestros que constituyen el pan de Oficios en arameo A menos de cien kilómetros de distancia, en Erbil (capital del Kurdistán) la situación era muy distinta. En la zona cristiana de la ciudad, la parroquia de San José celebraba una multitudinaria Misa del Gallo con la pre- sencia de varios ministros y autoridades locales, que fue retransmitida vía satélite y en la que participó el presidente de Mensajeros de la Paz, Ángel García. A diferencia de la modestia de los ritos en Mosul, la celebración en Erbil contó con todo tipo de curiosidades, desde el uso del arameo- -lengua en la que se llevó el Evangelio a Persia desde el siglo III- -hasta la música y la iluminación, incluyendo un fuerte despliegue militar en la zona. Durante su intervención, el padre Ángel recordó que esta noche nace Cristo en Belén, pero también en Mosul, en Bagdad, en todos los rincones del mundo y pidió que el nacimiento del Hijo de Dios sea para todos, no sólo para los cristianos