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24 LUNES 26 12 2005 ABC Internacional Al Qaida mata a tres empleadas de la coalición BAGDAD. La organización de Al Qaida en Irak aseguró ayer en internet que ha asesinado a tres mujeres árabes y a un hombre, a los que previamente había secuestrado y de los que dijo que trabajaban para Estados Unidos y el nuevo Gobierno iraquí. Al Qaida ha difundido por la Red las imágenes de las tarjetas de identidad de las víctimas, al tiempo que asegura que se ha cumplido el juicio de Dios Una de las tarjetas de identidad había sido emitida por una firma contratista norteamericana e identificaba a la mujer como intérprete. Los rostros de las tres mujeres, no obstante, habían sido borrados de acuerdo con la estricta interpretación del islam de los radicales, que incluye la prohibición de cualquier forma de exhibición del rostro femenino. Asimismo, el Ejército norteamericano confirmó ayer la muerte de dos soldados estadounidenses en las últimas 48 horas en Irak. Uno de los militares pereció por el estallido de una bomba de fabricación casera al paso de una patrulla que vigilaba un barrio de Bagdad. El segundo soldado murió cuando un grupo de rebeldes lanzaron granadas de fragmentación contra una patrulla que efectuaba su recorrido de rutina. El presidente Bush habla por teléfono con altos mandos del Ejército desde su residencia privada en Camp David EPA El espionaje telefónico ordenado por la Administración Bush se extiende fuera de Estados Unidos La Inteligencia supervisa una cantidad ingente de información privada b Se ha puesto en marcha un plan secreto para vigilar los niveles de radiación en lugares frecuentados por musulmanes, en Washington y otras grandes ciudades PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Sin tregua navideña, la prensa de EE. UU. sigue aportando generosa leña a la creciente hoguera sobre las polémicas prerrogativas gubernamentales en la lucha contra el terrorismo asumidas por la Casa Blanca. The New York Times vuelve a cargar contra el programa de escuchas a particulares sin permiso judicial- -que Bush autorizó- -y afirma que la Agencia Nacional de Seguridad (ANS) ha analizado una cantidad ingente de conversaciones telefónicas y comunicaciones por internet. Este volumen de espionaje electrónico- -en colaboración con las grandes empresas de telecomunicaciones- -podría ser mucho mayor que el reconocido públicamente. Las prácticas de espionaje electrónico en busca de indicios de Al Qaida dentro de EE. UU. quizá no fueron selectivas, sino que afectaron a grandes flujos de comunicacio- nes internacionales y domésticas. Aunque la Casa Blanca insiste en que las escuchas se limitan a individuos con vínculos terroristas, los especialistas de la ANS pudieron supervisar grandes volúmenes de comunicaciones telefónicas y en internet en busca de indicios sospechosos, así como contactos continuados con varios países musulmanes, sobre todo Afganistán. Esta vasta red de espionaje no se limita al interior del país, sino que afecta a personas que desde el exterior se comunican con otras también en el extranjero, pues son muchas las líneas exteriores que pasan por los llamados conectores en EE. UU. informa Efe. Colaboración de las operadoras Como resultado, se habría cosechado una enorme cantidad de información privada. Para hacer posibles estas actividades, desde el 11- S las grandes compañías de telecomunicaciones han almacenado información por cualquier motivo mínimamente sospechoso y facilitado este material confidencial a las autoridades federales sin el requisito de mandamientos judiciales. El ex líder de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, ha afirmado que estas prácticas nunca fueron mencionadas por la Administración al Congreso cuando se autorizó el uso de la fuerza tras el 11- S. Según Daschle, si la Casa Blanca pensó que necesitaba estas tácticas extrajudiciales, debería haber solicitado un permiso expreso. Estas revelaciones sobre espionaje a particulares han multiplicado las peticiones en el Congreso de una investigación a fondo a partir de enero. Perspectiva fiscalizadora que no favorece a la Casa Blanca en un año electoral en el que se renovarán un tercio de los escaños del Senado y toda la Cámara de Representantes. Por ahora el Ejecutivo federal insiste en que su obligación es progresar en la guerra contra el terror, en un esfuerzo por proteger al pueblo estadounidense y a a la vez empo respetar sus libertades civiles La revista US News and World Report ha revelado que, dentro de sus esfuerzos por buscar armas no conven- Las escuchas no han sido selectivas, sino ejecutadas ante el menor indicio de sospecha cionales con fines terroristas dentro de EE. UU. la Administración Bush ha organizado un amplio dispositivo para vigilar en secreto los niveles de radiación en cientos de lugares frecuentados por musulmanes en la zona metropolitana de Washington y en otras grandes ciudades, como Nueva York, Chicago, Detroit, Las Vegas y Seattle. En el transcurso de estas vigilancias sin permiso judicial se pudieron inflitrar agentes del FBI y del Departamento de Energía en mezquitas, residencias privadas, negocios y almacenes para obtener lecturas de niveles sospechosos de radiación. Algunos de los investigadores que se atrevieron a cuestionar la legalidad de estas operaciones fueron amenazados con medidas disciplinarias. Estas revelaciones han creado inquietud en la comunidad musulmana, que denuncia la existencia de un injusto doble rasero en el que no todos los ciudadanos tienen plenos derechos constitucionales. El Departamento de Justicia niega que haya actuaciones ilegales del FBI, pero recalca que la Administración está muy preocupada con los crecientes indicios que confirman la intención de Al Qaida de obtener y usar armas no convencionales.