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ABC LUNES 26 12 2005 Nacional 19 ÁLVARO DELGADO- GAL LAS CUENTAS DE LA UNIÓN s probable que el Gobierno haya perdido el debate político sobre los presupuestos europeos, por razones diversas. La más obvia y contundente es que el saldo neto nos deja cuarenta mil millones de euros por debajo del correspondiente a los presupuesto anteriores. En un clima de sosiego y rigor analítico, habría sido posible explicar el porqué de la cifra, desorientadora o poco elocuente cuando se toma a bulto. Pero aquí, los partidos y los medios están envueltos en un rifirrafe permanente, y los modos broncos se avienen mal con la finura o incluso la integridad dialéctica. Además, el Gobierno ha cometido errores innecesarios. La asombrosa ausencia de Moratinos durante las negociaciones en Bruselas es el más notorio de ellos. Zapatero ha añadido leña al fuego incluyendo en la partida de ingresos diez mil millones de euros comprometidos en el ejercicio 2000- 20006. Al cabo, los árboles han impedido que se viera el bosque. Nos encontramos, como resumen o epítome de los equívocos y medias verdades, con la teoría de que es inaudito que España, un país más pobre que Francia o Alemania, vaya a contribuir en mucha mayor medida que las últimas a financiar el ingreso en la Unión de los nuevos miembros. La alegación, impresionante a primera vista, pierde gran parte de su fuerza apenas se repara en el modo como se han hecho las cuentas. En efecto, si se realiza el saldo, esto es, si se calcula la nueva diferencia entre ingresos y gastos de España y este saldo se compara con el anterior- -se procede además a identificar el retroceso resultante con la aportación española- -ocurrirá que hemos puesto sobre la mesa, en términos relativos, más que Alemania o Francia, cuya contribución ha variado mucho menos. Pero se trata de un análisis artificioso, conducente, más que nada, a ocultar la evidencia. La evidencia es que España ha de pagar más porque su economía ha crecido y tiene que recibir menos porque, a causa precisamente de ese crecimiento, empieza a no satisfacer los requisitos que convierten a un país en receptor de fondos. Esta constatación- -compatible con la hipótesis, no descartable, de que podría haberse negociado mejor- -resta buena parte de su intensidad a la polémica. La mudanza experimentada por España se aprecia aplicando la lupa a las regiones, destinatarias naturales de los Fondos Estructurales. Una de las que dejará de recibir dinero es Asturias. El caso sorprende, ya que asociamos Asturias con una zona deprimida. Pero los criterios que se aplican son generales y, en el mismo sentido, objetivos: una región causa baja como receptora cuando su renta per cápita supera el 75 por ciento de la media comunitaria. El ingreso de diez miembros más pobres ha generado lo que se conoce como efecto estadístico Usted será E más rico con relación a la media, si ésta ha descendido con respecto a la precedente. Que es lo que le ha pasado a Asturias. De hecho, las de Asturias son las pensiones medias más altas de España, gracias a transferencias masivas desde el resto del país. España, en una palabra, cuenta con recursos suficientes para que una provincia desin- dustrializada mantenga niveles de vida apreciables. La suspensión de las ayudas europeas al Principado ha de ser imputada por tanto a nuestra riqueza... y a las idiosincrasias de la política redistributiva española. Buscar el enemigo fuera es combatir contra molinos de viento. También estuvieron a punto de salirse de los Fondos Estructurales, por el efecto estadístico, Galicia y Castilla- La Mancha. Sólo un accidente afortunado- -los datos consolidados para estimar su renta se detenían en 2002, es decir, no incorporaron las mejoras de los años subsiguientes- -ha impedido que esto llegase a ocurrir. Los pagos se efectúan, igualmente, con arreglo a criterios objetivos: un porcentaje sobre el IVA. Crece la economía, y con ella el consumo, y crece el IVA. De manera que nos toca apoquinar, según las proyecciones de crecimiento comúnmente aceptadas. Es pronto todavía para saber si habría podido realizarse una negociación más ventajosa. Ahora bien, esto, con ser importante, debería pesar menos que el cambio de actitud que el curso de los acontecimientos recomienda. España ha subido de nivel y lo que debe hacer es mantenerlo sin ayudas que son más urgentes en otros sitios. Tendríamos que estar hablando de productividad o gasto público, no del dinero de América. Los partidos pierden una excelente ocasión para hacer pedagogía.