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6 Opinión LUNES 26 12 2005 ABC VADEMECUM TRIBUNA ABIERTA MARTÍN SANTIVÁÑEZ VIVANCO JESÚS, EL PAYÉS UNIVERSAL ACE dos mil y pico de años nació Jesús en Belén, y ayer conmemorábamos los cristianos ese acontecimiento divino. Uno de los últimos biógrafos del Niño Dios es un cura catalán que no se ha sonrojado al decir que Jesús era un payés universal ¡faltaría más! en sintonía con esa forma de contemplar el mundo que no ve más allá de Perpignan y de sus narices. En Cataluña todo se compara y hay quien incluso afirma que algunos tramos del Llobregat nada tienen que envidiar al Sena, y que Cataluña es como el mundo pero en pequeñito. Casi todo gira en la sociedad catalana en torno a lo local, incluso a lo rural. Y para entender a Jesús, que es el JORGE TRÍAS paradigma de lo univerSAGNIER sal, algunos curas de allí le ponen barretina y alpargatas y así lo hacen de casa. Es cierto que ahora ya no quedan payeses en Cataluña y los que hay, o se han hecho millonarios vendiendo sus tierras a palmos o bien se dedican a contratar ilegales, mayormente negros subsaharianos. Pero un día sí que los hubo y los que yo conocí eran gente muy desconfiada y muy pegada a la tierra, es decir, todo lo contrario a una figura como la de Jesús, lo menos parecido a un payés, incluso a un payés viajado como Pujol. Y gracias a esa universalidad del Salvador, que se encarnó en el pueblo elegido, que, por cierto, era el judío, los catalanes también podemos seguir siendo cristianos, además de catalanes. Benedicto XVI, un hombre universal, es el Papa de la Razón, y nos recuerda constantemente en sus escritos que ilustración y modernidad no están en absoluto reñidas con la fe. Razón y fe serían, pues, complementarias, e incluso necesarias en la búsqueda de la Verdad. El Papa ha escrito, desde la fe y desde la razón, páginas esenciales sobre dos acontecimientos sobrenaturales de la historia: la creación del hombre y su redención. El filósofo y el teólogo, como nos recordaba en Alfa y Omega José Francisco Serrano refiriéndose a Eugenio D Ors- -un catalán universal- -terminan siempre aproximándose a la médula de la historia y a esos dos acontecimientos estelares, desde la fe y la razón. Como los textos dedicados a la Natividad escritos por el cardenal Ratzinger cuando aún no era Papa, o sus apasionantes estudios sobre el carácter científico e ilustrado del relato bíblico, relato que significa la liberación del Universo por la razón, el reconocimiento de su racionalidad y de su libertad De la figura de Jesús se ha querido apropiar mucha gente. Para unos era un payés los nazis llegaron a la osadía de sostener que era ario desde la teología de la liberación se ha afirmado que si hubiese vivido en el siglo XX sería marxista, y también la OLP le puso el mantelito en la cabeza. Pero todo es mucho más simple: Jesús es la encarnación de Dios, del Dios de Abraham, del Dios de Moisés, del Dios de Israel. Jesús no es una caricatura, sino el camino de la Verdad. H EL TRIUNFO DEL INDIGENISMO Tras el triunfo de la candidatura de Evo Morales en Bolivia, el autor advierte del riesgo de un fenómeno que podría extenderse a Perú, donde también existe un secular resentimiento del indígena con respecto a una élite criolla incapaz de lograr estabilidad y desarrollo lo largo del siglo XX, el escenario del poder en América Latina estuvo determinado por la disputa entre las grandes ideologías en pos del control de la intelligentsia, de los actores políticos y de los medios de comunicación. La configuración de un novus ordo seclorum- -unipolar y multicultural- -selló el triunfo del liberalismo económico y de su modelo de gobierno: la democracia. Occidente se plegó al paradigma del Fin de la Historia preparándose para una nueva era de desarrollo, diálogo y tolerancia. Sin embargo, el fin de la Guerra Fría no enterró a las ideologías. El fenómeno de globalización económica y de mundialización informativa permitió que el conflicto de ideas se desplazara a otros parajes de la aldea global. Los remanentes del derrotado marxismo se prestaron al juego, reciclándose en movimientos políticos que intentan destruir el entramado institucional a fin de reemplazarlos por populismos irresponsables y demagogos. A El chavismo responde a este esquema político. La Venezuela bolivariana es el modelo de la izquierda latinoamericana popular, es decir, de ese sector progresista que no se acostumbra al molde partidista de la socialdemocracia europea. El antiimperialismo de Chávez permite que las más disímiles agrupaciones políticas se plieguen a su evangelio bolivariano. La revolución bolivariana se expande indetenible desde el río Grande hasta la Tierra del Fuego. Si al antiimperialismo chavista se le añade un discurso indigenista, obtenemos un cóctel peligroso para nuestras débiles poliar- quías. Eso ha sucedido en Ecuador y en Bolivia y parece ser que el ejemplo pronto cundirá en el Perú. Contribuye a esta eclosión del nacionalismo indigenista el acentuado divorcio entre la élite gobernante y la población de los países andinos. Mientras la élite es cosmopolita, favorece la globalización de los mercados y la inversión del capital foráneo; la población es renuente a la penetración económica, al libre comercio y a la pérdida de identidad. La razón de ello: las reformas impuestas por el Consenso de Washington no lograron una redistribución equitativa de la riqueza. Los beneficios del libre comercio se reflejan en los indicadores macroeconómicos pero no en los bolsillos de los más pobres. La victoria del MAS (Movimiento al Socialismo) convierte al líder cocalero Evo Morales en presidente de Bolivia. El discurso antiglobalizador, la retórica indigenista y el populismo nacionalista fueron algunos de los tópicos repetidos por Morales en su camino hacia el poder. Existe un secular resentimiento del indígena con respecto a una élite criolla incapaz de lograr la estabilidad política y el desarrollo económico. El triunfo del indigenismo boliviano altera para siempre el reparto del poder en Bolivia, detentado durante siglos por una minoría que olvidó implementar políticas de desarrollo que paliaran los efectos nocivos de la reforma neoliberal. El gas boliviano, codiciado por Chile y Argentina, se convierte en el mejor instrumento de la diplomacia boliviana: gas por Mar ha dicho el virtual presidente Morales, en un intento de acabar con la mediterraneidad de su país.