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ABC SÁBADO 24 12 2005 Los sábados de ABC 99 CRÓNICA SENTIMENTAL El espíritu navideño inspiró a unos prisioneros en el campo de concentración alemán de Wietzendorf. Su modesto belén es una pieza histórica que se conserva en Milán Un belén por la libertad POR JUAN ANTONIO LLORENTE Las figuras del belén fueron realizadas con maderos y trozos de tela tuado entre Hannover y Hamburgo, el campo de concentración de Wietzendorf fue uno de los destinados por los nazis a prisioneros soviéticos. Aunque no faltaron reclusos de diversos lugares, entre ellos varios italianos notables, como el escritor Giovannino Guareschi, padre literario de Don Camilo, que en un punto de su biografía recordaba con dolor aquellos momentos: Nunca olvidamos que éramos civiles, con un pasado y un porvenir Eso debieron pensar los paisanos suyos que, en el invierno previo a la llegada de Guareschi a Wietzendorf, presintiendo el nudo en el corazón de una Navidad lejos de los suyos, decidieron crear un belén. Un testimonio que hoy se conserva en Milán, en una vitrina del tesoro de la Basílica de San Ambrosio, patrón de la ciudad. La leyenda explica cómo con el improvisado instrumental- -una navaja, unas tijeras resistentes y el pernio de una puerta por martillo- -dieron forma a los personajes, entre los que figuran un padre franciscano y un guardián del campo, contrapunto del lugar y el momento. Si Un milagro en el infierno A la luz de una lamparilla alimentada por la exigua ración de margarina que se suministraba a cada prisionero, surgió el milagro. La madera salió de las partes más ocultas de los camastros. Alambres de espino sirvieron de esqueleto para ensamblar las manos, pies y cara visibles de las figuras, vestidas y conformadas con pedazos de tela gris y verde de sus chaquetas, trozos de pijama, algodón encontrado en las bolsas de la basura... Hasta un fleco de la vestimenta del capellán, para enlucir las mejores causas. Todo ello adornado con recuerdos de la novia, la mujer o alguno de los seres próximos, celosamente escondidos hasta entonces. El Niño Jesús está hecho con un pañuelo de seda; una pulsera se convierte en collar de Rey Mago. A los pies de un belén tan singular, el capellán don Costa celebró la misa de la Nochebuena de 1944. La mula, eso sí, echa en falta a su compañero buey, que sus artífices decidieron dejar en el campo en señal tan pobre como preciosa, para acompañar a aquellos que lo vieron nacer y no regresaron nunca