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54 Sociedad SÁBADO 24 12 2005 ABC Salud Cabello Se debilita Hormonas Interrupción del periodo, perdida de densidad ósea, mayor riesgo de cesárea y aborto en caso de embarazo, bebés con bajo peso y depresión postparto Sistema circulatorio Anemia Piel Más hematomas, crecimiento del vello por todo el cuerpo, enfriamiento de la piel, ictericia y uñas quebradizas Sistema nervioso Temor a engordar, tristeza, cambios de humor, irritación, desmayos, pérdida de memoria y cambios químicos en la actividad cerebral Fluidos corporales Bajan los niveles de potasio, magnesio y sodio Músculos y articulaciones Fatiga, inflamación de las articulaciones, fracturas y osteoporosis Corazón Baja presión sanguínea, menor ritmo cardiaco, palpitaciones y fallo cardiaco Aparato digestivo Estreñimiento Riñones Piedras y fallo renal 88 85 119 120 96 109 117 95 1.242 1.615 1.508 1.593 1.598 1.678 1.642 1.478 1997 INFOGRAFÍA: JAVIER AGUILERA CARLOS AGUILERA 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 ANOREXIA Las altas hospitalarias por trastornos de la alimentación aumentan un 59 en siete años Desde 1997 a 2003 se dieron 23.013 altas por estas enfermedades, aunque reingresan el 13,6 b El crecimiento se debe a un me- LOS SÍNTOMAS Anorexia Negación a mantener un peso igual o superior al que corresponde con su edad y altura. Pérdida importante de peso y, a su vez, afirmar que se está gordo aunque se esté delgado. Reducir el consumo de alimentos, especialmente los que contienen más grasa o calorías. La introversión y el aislamiento caracteriza cada vez más su vida social. Agresividad, tristeza y aislamiento de la familia y amigos. Juzgan su vida bajo la visión de la imagen personal, la belleza, el triunfo... Concentración en los estudios, pero con más dificultades que antes. Comer individualmente. Aumento del ejercicio físico de forma desmesurada. Consumo de diuréticos y laxantes. Irregularidades y pérdida de la menstruación. Frío, estreñimiento. cientes acaba reingresando en los centros sanitarios, lo que hace un total de 3.140 en los mismos siete años. El registro de altas hospitalarias no analiza el perfil de los hospitalizados, pero demuestra un progresivo aumento del diagnóstico de los trastornos de la alimentación en otras patologías más allá de la anorexia nerviosa o la bulimia. Por eso, el incremento de casos ha sido especialmente significativo en trastornos no especificados o jor diagnóstico, así como al progresivo incremento de patologías de la alimentación que antes pasaban más desapercibidas GONZALO ZANZA MADRID. Los trastornos de la alimentación (anorexia, bulimia, vómitos psicógenos, perturbaciones... siguen cada vez más presentes en la sociedad. Lejos de aminorar, las últimas cifras del registro de altas hospitalarias del Sistema Nacional de Salud, que agrupa a todos los hospitales, demuestran un aumento que no ha podido ser frenado ni por campañas de sensibilización ni por la concienciación de la sociedad española ante un problema que afecta, principalmente, a mujeres jóvenes, a excepción de la bulimia, patología que ha registrado durante muchos años más casos en varones que en féminas. En 2003 se registraron 15 fallecimientos por los diferentes trastornos, de los que 13 correspondían a mujeres. Desde 1997 a 2003, según esa fuente documental, las altas hospitalarias causadas por trastornos de la alimentación se incrementaron un 59 De las 2.307 personas asistidas en 1997 se ha pasado a 3.667. Durante todo el periodo se dieron 23.013 altas. Estas cantidades integran los pacientes que fueron ingresados con un primer diagnóstico de los diferentes trastornos de la alimentación más los que lo fueron con un diagnóstico secundario y los que volvieron a ingresar. Las cifras también reflejan que un 13,6 de los mismos pa- Bulimia Atiborrarse o comer descontroladamente, incluso durante periodos de dos horas. Sensación de no poder parar de comer. Hacer ayunos o dietas muy rigurosas, para compensar los excesos de comidas anteriores. Provocarse vómitos que la persona enferma no reconoce. Aspecto aparentemente saludable, cuestión que hace más difícil detectar la enfermedad. Abuso de laxantes y diuréticos. Ir a menudo al baño después de comer. Preocupación por el peso. Menstruaciones irregulares. Problemas dentales. Cambios de humor y depresiones fácilmente detectables. Fuente: Asociación contra la anorexia y la bulimia (ACAB) en otros de carácter especial relaciones con la alimentación infantil. Ellos son los responsables de ese crecimiento de un 59 de casos en siete años, más allá del 32 de la anorexia (1997- 2003) o de los picos que han registrado los casos de bulimia, con 522 durante 2004, o de la notable incidencia de esta enfermedad entre los varones. Los registros hospitalarios de la anorexia nerviosa cifran las altas durante 1997 en 1.330 sujetos (88 varones) Du- rante 2003 se pasó a 1.759 (117 varones) lo que supone un 32 de incremento para ambos sexos. En 2004, y con datos de carácter provisional y sólo como diagnóstico principal, hubo 1.617 casos (1.538 mujeres) Mujeres de menos de 23 años Para observar quiénes son los afectados por estas enfermedades existe un estudio realizado en 1999 en centros privados de Cataluña por la Asociación contra la anorexia y bulimia (ACAB) con 448 pacientes. En el documento se refleja que la edad media cuando fueron hospitalizados era de 23 años. De estos pacientes, un 95 eran mujeres, un 88 solteros y un 86 vivían con su familia. Aunque cuando fueron diagnosticados de la enfermedad tenían 23 años, empezaron a sufrirla a los 17 años, tardando casi dos años y medio en acudir a un médico. Por término medio, convivieron con la enfermedad algo más de seis años. El perfil de los pacientes que sufren trastornos de la alimentación se corresponde con el de una persona de poder económico medio y medio alto (un 82 de los casos) y con estudios secundarios y universitarios (84 El 53 era estudiante. Los factores que impulsan a los jóvenes a abrir la puerta a estas enfermedades pasan por los esteriotipos que los medios de comunicación y la sociedad ofrecen. Felicidad, éxito laboral y calidad de vida se unen a personas delgadas, esbeltas. Pero también hay miedos contenidos, déficits de autoestima y un notable sentido de la perfección y el autocontrol.