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18 Nacional SÁBADO 24 12 2005 ABC Tras pasar del todo a la casi nada, el ex presidente de la Xunta, ahora ciudadano Fraga, disfruta de sus últimos años como político de primera línea a golpe de reflexiones sobre el pasado, el presente y su dubitativo futuro Fraga después de Fraga POR: JOSÉ LUIS JIMÉNEZ SANTIAGO. La entrevista está concertada para las doce del mediodía en su despacho del Parlamento de Galicia, pero siempre es conveniente estar antes de tiempo. Los minutos de Manuel Fraga valen su precio en oro, tanto durante sus tres lustros al frente de la Xunta de Galicia como ahora, mientras desempeña su tarea de jefe de la oposición en el hemiciclo autonómico. Recibe a ABC de pie, a la entrada de su despacho. Da la mano cordialmente e invita a un asiento confortable. Usted pregunte se limita a indicar al periodista. Siete meses atrás, este lucense (Villalba, 1922) de 83 años era presidente de la Xunta tras cuatro mayorías absolutas y cabeza visible de uno de los baluartes autonómicos del PP. Manuel Fraga era una persona absorbida (y absorta) por su trabajo. Pero ni siquiera como portavoz del PP en el Parlamento ha reducido su nivel de autoexigencia. Es un hombre que huye del ocio. Soy incapaz de eso señala, tengo menos trabajo pero sigo teniendo mucho, sobre todo para mis meninges Su tercer tomo de memorias, Final en el Finisterre al que dedica todas sus tardes, aguarda. Siempre hay algo que hacer Y este adicto al trabajo público, no obstante, asume que la etapa del tumultuoso trabajo al frente de la Xunta se conjuga en pretérito, como todos sus cargos en medio siglo de actividad política. Pero lejos de abandonarse al dolce far niente, Fraga subraya enérgicamente: Siempre hay algo que hacer. El que diga que no encuentra trabajo o se aburre, es que es un menguado Contra lo que pudiera pensarse, nunca mira atrás con nostalgia. No me gusta, es lamentar lo que pudo haber sido y no fue explica, y no es que todo lo haya hecho bien Además, tampoco cualquier tiempo pasado fue mejor Ese verso muy acertado de Manrique quiere decir que la vida del hombre propende al pesimismo, y yo no soy un pesimista De toda su vida, Fraga reconoce que su mejor etapa ha sido mi paso por Galicia, sin duda. La vuelta a servir a la tierra es maravillosa Este hecho de regresar al terruño es para él muy especial por entender que ha seguido los pasos de su pobre padre, que cuando se retiró de Cuba vino aquí a educar a sus hijos y le hicieron alcalde de su pueblo Es difícil hurgar en su ámbito más personal. Su familia forma parte de los temas que no son objeto de pregunta, y aunque insiste en que ha podido disfrutar de los suyos durante su etapa de primera línea política- he hecho lo suficiente para no tener la conciencia intranquila en ocasiones reconoce que el tiempo no fue bastante. Ahora que mis hijos y nietos lo requieren, me dedico más a ellos confiesa. Los domingos, tras asistir a misa en su Villalba natal, es el momento del dominó entre amigos Consideración aparte es su mujer, fallecida hace una década, y a la que Fraga reconoce el mérito de haber desempeñado la función de madre mientras él se dedicaba al país. Su pérdida hizo tambalear en los noventa aquella imagen del Fraga pétreo e infranqueable y que da pie a una de las disertaciones más sorprendentes de la conversación: Tenemos mucho que aprender de las mujeres, sobre todo su discreción, que consiste en hacer el mejor uso de lo que uno sabe. Lea El Discreto de Gracián recomienda. vuelve en 1830 su cadáver lo ubican en el panteón más distinguido ¿Vivimos días de revisionismo histórico? Eso es normal, aunque la historia no llega a escribirse hasta que la política ha pasado, y yo me remito por eso a un juicio futuro de esa etapa La historia no preocupa a Fraga. No sé qué dirá de mí subraya, tendré un sitio pequeño en ella, y espero que básicamente se encuentre en mí a una persona decente ¿Qué le gustaría que dijeran los libros de Manuel Fraga? Ya he dicho bastante Señal inequívoca EFE Juicios a la historia El tiempo vivido centra la conversación. Fraga es la última personalidad política en activo que puede hablar en presente del último medio siglo de la historia de España. No es el mejor momento para hacer un juicio sobre una persona y su obra dice sobre la dictadura, estas cosas están sujetas al paso del tiempo y algún día se verán las partes positivas de esa obra, que tiene sus errores, como todas las cosas Un ejemplo es Napoleón. Después de Waterloo era un hombre que no se podía nombrar en Francia, y cuando No es el mejor momento para hacer un juicio sobre Franco y su obra, algún día se verán sus partes positivas Mi última promesa es la de un hombre que se prepara para su último viaje al otro mundo musita Fraga para no profundizar en el tema. En el ejercicio de memoria, Fraga no arrastra ningún complejo a lo largo de su carrera política. Me trae sin cuidado indica cuando se insinúa que su etapa franquista pudo marcar el resto de su trayectoria. Yo desde el primer momento jugué a la reforma del sistema, y creo que mi contribución ha sido positiva No obstante, uno siempre hubiera querido hacer más durante la Transición. Es su etapa favorita para echar la mirada atrás, indican sus colaboradores. ¿Le hubiera gustado ser presidente del Gobierno? -Esa pregunta se contesta por sí sola, pero acepto todo lo ocurrido como lo mejor que ha podido pasar en España. ¿Tiene reproches al pasado? -No, no tengo reproches porque los reproches en la historia son la mayor estupidez que se puede hacer. Lo que pasó, pasó. Más allá del servicio público la pasión de Manuel Fraga es la política, en la teoría y en la práctica el pensamiento político es una rama muy importante del conocimiento apunta) Y sobre ella arroja diversas reflexio-