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70 Espectáculos VIERNES 23 12 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Vete y vive El buen impostor Francia- Israel 2005 Director: Radu Mihaileanu Intérpretes: Moshe Agazai, Yael Abecassis, Roschdy Zem FEDERICO MARÍN BELLÓN Hace veinte años, los servicios secretos de Israel organizaron la Operación Moisés, en la que miles de judíos etíopes, descendientes de la reina de Saba y el rey Salomón, fueron trasladados a Israel en vuelos bastante más secretos que los más recientes de la CIA. Los falashas como se llamaba a los únicos judíos negros (y únicos negros africanos judíos) escaparon de la dentellada del hambre tras recorrer a pie cientos de kilómetros hasta los campamentos de refugiados de Sudán, donde a su vez debieron camuflarse para no sufrir las represalias del Gobierno musulmán. El director rumano Radu Mihaileanu, que alcanzó cierta notoriedad y un puñado de premios por la estupenda El tren de la vida cuenta la epopeya de un niño que vive (en primera persona, claro) este moderno éxodo sin ni siquiera ser judío. Mihaileanu, aficionado al tema del buen impostor no disimula su ambición en una película que encierra a la vez una epopeya, un análisis del conflicto palestino- israelí, la denuncia del rechazo perpetuo del inmigrante y, so- bre todo, una hermosísima historia de amor. No sorprende por tanto que la cinta acuse algún desequilibrio en sus 140 minutos, que la cámara dude cuando abandona el primer plano y trata de desenredar uno de los nudos más complejos del último siglo. Con todos sus errores, Vete y vive es una obra emocionante y honesta, que ilumina una sociedad tan variopinta como cualquier otra. Frente a los alardes coloristas y el montaje prestidigitador de la notable El jardinero fiel Mihaileanu cuenta con personajes que respiran y cede el protagonismo a los protagonistas, perogrullada que rara vez se cumple. Su ataque contra los fanatismos triunfa mientras resuenan las notas de su canto al amor. El último cazador Cazador blanco Francia, 94 m. Director: Nicolas Vanier ANTONIO WEINRICHTER E sta es una película para amantes de la fría naturaleza. Su autor, Nicolas Vanier, ha escrito libros La odisea blanca y dirigido películas El niño de la nieve cuyo título parece indicar que es un especialista en relatos de baja temperatura. Aquí cuenta la historia de un personaje real, un trampero que vive arañando su sustento en inhóspitas tierras del Yukon canadiense, y que se interpreta a sí mismo; eso debe explicar lo mal que lo hace, como los demás personajes, que hablan un inglés de menú del día, lacónico e inexpresivo. No caeremos en la tentación de decir que los animales actúan mejor. Dicen que esto es un documental, pero, pese al guiño de hacer que el perro del trampero se llame Nanook, plantar a unos noactores delante de una cámara panorámica para que vivan un docudrama reconstruido ya no parece tan lícito como lo podía ser para Flaherty hace 80 años. El protagonista real es el marco incomparable de los paisajes nevados y Vanier saca todo el provecho posible de la que es su mejor baza: como episodio de lujo de una serie de National Geographic, la cosa tiene un pase. La profecía de las ranas No os comáis los unos a los otros Francia, 90 m. Director: Jacques- Rémy A. W. uizá lo más interesante de esta producción francesa es su estilo de animación: rompe un poco el molde de los dibus de gran estudio hollywoodense y ensaya una técnica también de línea clara pero más difusa, a veces impresionista, con algún apunte de libertad poética de inspiración naif. Claro que lo naif es el argumento, que propone una variación de la historia del arca de Noé en una época aproximadamente actual. El diluvio que profetizan las ranas del título hace que una familia se refugie en un granero que pronto se llena de miembros de todas las especies animales de la granja y algún depredador más bien poco doméstico. La fábula de solidaridad, cuya moraleja se resume en aquello de Todos vamos en la misma arca se hace entender meridianamente, por lo que el dibujo cumple aquello de instruir deleitando. Eso sí, está destinado a los más peques. Q