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ABC VIERNES 23 12 2005 Espectáculos 69 que todos estemos en el mismo tono, aunque al mismo tiempo tienes que asumir tu parte del pastel. No puedes esconderte o refugiarte en el grupo porque todos necesitamos el apoyo y la ayuda de todos. Lo más importante es escucharse. Cuando hay tantos actores en escena hay que escuchar mucho. Es también lo más difícil, más incluso que decir las frases propias. Y eso le añade interés al trabajo. -En los últimos años ha alternado el cine con el teatro. ¿Tiene proyectos escénicos a la vista? -De momento no. Y ojalá tuviera, porque me encanta el teatro y eso es lo que me gustaría hacer en estos momentos. He estado casi un año haciendo El otro lado de la cama cerca de ciento cincuenta funciones, y me costó mucho dejarlo, porque se crea un vínculo muy especial y muy bonito con los compañeros. Nos llevábamos muy bien, nos queríamos mucho. La mejor prueba es que éramos cinco mujeres compartiendo camerino. ¡Cinco mujeres! ¡Por favor! Y cada una distinta. Pero no hubo una sola pelea ni un mal roce. Sin embargo, los chicos discutían... Elmundo al revés. -En Los dos lados de la cama los hombres no salimos muy bien parados. Aunque Emilio, el director, dice que no es para tanto, la verdad es que se nos pinta como unos inmaduros. ¿Cree que hay para tanto? -No, qué va... En esta película está todo llevado al extremo. Son los personajes que retrata la película, y que tienen también mucho de caricatura, los que son así, tan inocentes y tan inmaduros; no es un retrato masculino general. Pero en la vida real hay hombres con la misma edad de estos personajes que son supermaduros. -Ha dicho en varias ocasiones que disfruta mucho cantando. ¿Se lo habrá pasado bien en esta película, no? -Me gusta mucho, sí. Para mí ha sido un auténtico placer poder cantar y actuar en esta película. La verdad es que me gustaría que todas las películas fueran musicales. -Existía un proyecto para grabar un disco con Javier Limón. ¿Cómo está la cosa? -De momento, aparcada. He estado trabajando mucho en el cine. Hice Los dos lados de la cama otra película con Daniel Monzón. Algún día ya lo haremos. ¿En qué títulos le vamos a poder ver próximamente, además de en esta película? -Sólo ésta que digo de Daniel Monzón, que se titula El laberinto de Kovac Actúa también Timothy Hutton, y se rodó en Mallorca en inglés. Se estrenará supongo el año que viene, pero no sé la fecha exacta. El cuarteto protagonista, en plena interpretación musical ABC Los dos lados de la cama Y un colchón de lana muy usado España 2005 Director: Emilio Martínez Lázaro Intérpretes: Ernesto Alterio, Guillermo Toledo, Alberto San Juan, Lucía Jiménez, Verónica Sánchez E. RODRÍGUEZ MARCHANTE o hay muchas novedades con respecto a la primera, pero sí importantes. Los 2 lados de la cama mantiene los personajes (y actores) masculinos pero cambia los femeninos (salvo María Esteve) insiste en las situaciones equívocas y en las relaciones de pareja y amistosas completamente infantiles; introduce en la historia un par de giros muy de moda para atender, digamos, al amplio espectro social, sexual y emocional de la ciudad de hoy, sean heterosexuales, homosexuales o bisexuales; por supuesto, ellos no han cambiado en lo accesorio, y se pelean, discuten, ayudan y traicionan al tiempo y no ocultan su ramalazo machistón y fascistoide puesto ahí para subir la temperatura cómica de la película (en especial el personaje que interpreta con notable N gracia y rechufla Alberto San Juan) En cambio, sí les hace cambiar el director a los personajes en lo sustancial; pero nos dejaremos ese conejo en la chistera para no desvelar un desenlace febril y con pretensiones de molón y multiglobalizador La ansiedad de Martínez Lázaro por arrancarle la risa al espectador lo empuja a utilizar cualquier recurso, desde la caricatura al sarcasmo y desde el tono grave al falsete... Por otra parte, la eficacia de los números musicales no cuenta ya con el efecto sorpresa: en estos años, no han aprendido ni a cantar ni a bailar; incluso diría que han ido a menos... Lucía Jiménez y Verónica Sánchez sustituyen a Paz Vega y a Natalia Verbeke, sin aportarle el fragor erótico ni la melopea voluptuosa que sus personajes tenían en la primera (no por falta de posibles en las sustitutas, sino más bien por el freno políticamente correctos que dibuja el director en la historia) El puntito de cayena se lo regala Martínez Lázaro en esta ocasión a Pilar Castro, que construye un personaje chispeante y chispado. Y en fin, el material ético de la película es el mismo que había: inmadurez, infidelidad, insolidaridad, celos enfermizos, traiciones, violencia... o sea, un cuadro; un cuadro gracioso.