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44 Sociedad VIERNES 23 12 2005 ABC RELIGIÓN La reforma, y no la ruptura, es el mensaje del Concilio Vaticano II, según el Papa Benedicto XVI repasó sus primeros meses de Pontificado en su felicitación navideña a la Curia tradicional mensaje de Navidad a los cardenales, el Santo Padre confesó también que nunca pude imaginar que la tarea de Papa fuese mi vocación JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. La felicitación navideña del Papa a la Curia romana aportó este año una sorpresa de marca mayor. Benedicto XVI no se limitó a felicitar a sus colaboradores sino que leyó, durante una hora, un denso discurso de balance de un año y, sobre todo, de interpretación del Concilio Vaticano II a los cuarenta años de su clausura. Confesó también que nunca pude imaginar que la tarea de Papa fuese mi vocación En la lista de acontecimientos del año, el Papa recuerda en primer lugar el fallecimiento de Juan Pablo II, subrayando que ningún Papa nos ha dejado una canb En su tidad de textos comparable a la que él nos dejó, ni ningún Papa pudo visitar, como él, el mundo entero para hablar directamente a los hombres de todos los continentes Según Benedicto XVI, su predecesor nos ha dejado en su último libro, Memoria e Identidad una interpretación del sufrimiento que no es sólo una teoría teológica o filosófica, sino un fruto madurado a lo largo de su camino personal de sufrimiento, recorrido con el apoyo de su fe en el Crucificado Tras recordar otros grandes acontecimientos como la Jornada Mundial de la Juventud, el Año de la Eucaristía y el reciente Sínodo, el Papa entra a fondo en el análisis del post- concilio con preguntas directísimas: ¿Cuál ha sido el resultado del Concilio? ¿Ha sido asimilado en el modo correcto? Según el Papa, ha habido una interpretación incorrecta, centrada en la ruptura con lo anterior mientras que la auténtica es la de una reforma en la continuidad Los miembros de la Curia felicitaron ayer la Navidad al Papa POOL Regalo de Navidad: su casa natal El Papa recibió ayer como regalo de Navidad la noticia de que una fundación religiosa alemana, financiada sobre todo por parientes del Cardenal Frings- -el purpurado que le llevó a Roma como asesor teológico en el Concilio Vaticano II- ha comprado su casa natal en Baviera para convertirla en museo de Benedicto XVI bajo la supervisión de la diócesis de Passau, en la que se encuentra el pueblecito de Marktl am Inn, al que el Santo Padre espera volver este verano en el marco de su próximo viaje a Alemania. Las buenas noticias no vienen solas, y ayer llegó otra sobre la casa natal de Juan Pablo II en Wadowice. Ron Balamut, judío polaco- americano ha decidido venderla a una organización católica.