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32 Madrid VIERNES 23 12 2005 ABC Los vecinos, algunos con contrato y otros okupas en pleno desahucio CHEMA BARROSO El Ayuntamiento desaloja y comienza a demoler una finca okupada en Centro Una treintena de policías y sanitarios acudieron al desahucio, pero no se produjeron incidentes b Menos de una tercera parte de los inquilinos disponía de contrato, y denunciaban que el inmueble se había convertido en un foco de suciedad y de inseguridad MARIO DÍAZ MADRID. Felipa García, de 86 años, ya no volverá a convivir en su propia casa con las constantes peleas de los vecinos provocadas por asuntos de drogas, ni tendrá que esquivar la basura y hasta las ratas para entrar en su vivienda. Tras 30 años residiendo en el 13 de la calle Santiago El Verde, en el distrito Centro, el Ayuntamiento dijo ayer basta y comenzó el derribo de un inmueble que se había convertido en un foco de suciedad e inseguridad y que ya estaba declarado en estado de ruina. A las 9.30 de la mañana, una treintena de policías municipales y nacionales pertrechados con cascos precintaron toda la calle y parte de una contigua, al tiempo que llegaban dos ambulancias y un camión de bomberos: se auguraba un desalojo complicado, puesto que gran parte de la corrala- -sólo 21 de las 76 viviendas estaban pobladas por vecinos propietarios o alquilados- -había sido okupada en los últimos años. Quizá fuera el impresionante despliegue policial, pero los okupas en un constante goteo, fueron saliendo con sus escasas pertenencias sin oponer resistencia, seguidos por los vecinos legales que fueron pasando por una improvisada oficina atendida por asistentes sociales. Nadie se quedará sin atención o, en los casos correspondientes, sin su realojo afirmaba ayer la coordinadora general de Urbanismo del Ayuntamiento, Beatriz Lobón. Lobón explicaba que, desde la última visita, tras el verano, se temía por la propia estructura del edificio, tras años intentando que los propietarios hicieran reformas. Ayer ya era tarde. Nos han engañado El desalojo obligado, en todo caso, pilló por sorpresa a un buen número de vecinos, pese a haber recibido una notificación dos días antes. Nos habían dicho que era un desalojo voluntario; nos han engañado protestaba Juan Ramón Villaverde, propietario del 1 5. Ni siquiera el presidente de la asociación de vecinos, Manuel Osuna, conocía que el desalojo fuera obligatorio, y mucho menos que se fuera iniciar ayer mismo el derribo. Los bomberos lo han visto tan mal que se ha decidido que sea así afirmaba Rosario Abachián, moderadora social que se esforzaba ayer por tranquilizar a los vecinos y explicarles dónde debían dirigirse. El mismo día suelen empezar los derribos: hay que evitar que vuelva a ser okupado sufre daños irreversibles añadía Beatriz Lobón. La inquilina Felipa García, de 86 años, criticaba la inseguridad y la suciedad que sufrían desde que llegaron los sinvergüenzas pero ayer era toda desazón tras enterarse de que tenía que abandonar la casa donde había pasado buena parte de su vida.