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6 Opinión VIERNES 23 12 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA GARRY KASPAROV PRESIDENTE DEL COMITÉ POR UNAS ELECCIONES LIBRES EN 2008 TRISTE CANCIÓN DE NAVIDAD A calle Serrano fue la primera en abrirse en el barrio impulsado, en su día, por el marqués de Salamanca. Está consagrada al general Francisco Serrano, duque de la Torre, perejil de todos los caldos del XIX, y es, seguramente, la más identificativa de un Madrid de altos vuelos, burguesía instalada, comercios lujosos, residencias notables y vecinos de postín. Quiero decir que es lo más distante que puede encontrarse en el Madrid de la marginalidad y el lumpen. Sin embargo, ése fue el escenario en el que medio millar de estudiantes, mayoritariamente pertenecientes al colegio público- -y aun así elitista- -Ramiro de Maeztu se enfrentaron a la Policía en M. MARTÍN una batalla campal. FERRAND Los prematuros revoltosos, reforzados por alumnos procedentes de otros distinguidos colegios de la zona, argumentan que es una tradición llegada la Navidad, el agredir con huevos a sus vecinos del colegio de Maravillas, regentado por los Hermanos de Lasalle, uno de los más notables centros concertados de la capital. La algarabía fue duradera y violenta, hubo policías heridos y un alumno del centro promotor de tal escándalo se encuentra grave. Los destrozos son notables. Es ésta una triste canción de Navidad que viene a romper la falsa coartada que, para el autoengaño, suele utilizarse a la hora de explicar los desórdenes públicos. Que nadie culpe, como suele hacerse, a los inmigrantes o a cualquier otro grupo desfavorecido de los desórdenes que reseño y de otros similares que, en las últimas cuarenta y ocho horas, marcan el final del trimestre académico en la enseñanza media. Alguna asociación de padres ha llegado incluso a tratar de restarle importancia a tan sintomática conducta con el argumento doloso de que se trata sólo de una gamberrada; pero quien quiera ver la gravedad donde verdaderamente reside debe preguntarse si llevan a alguna parte el sistema educativo y la tolerancia social en que crecen las nuevas generaciones. Desórdenes callejeros, como los que recientemente han padecido las ciudades francesas, se explican por las adversas condiciones económicas y sociales en que vive una parte de la sociedad; pero lo de Madrid, que debe interpretarse como una advertencia, es la protesta de los más favorecidos. Niños bien que agreden a la Policía para evitar el aburrimiento. No se me ocurre nada más desmoralizador en cuanto es síntoma de una quiebra de la capacidad- -o de la voluntad- -educativa de las familias y del fracaso de unos programas de enseñanza de los que cabría esperar mayor capacidad generadora de rigor y respeto. Si se le añade el efecto disolvente de valores tradicionales que debe atribuírsele a buena parte de la programación de las televisiones, tendremos completa la receta del caos social y moral que padecemos. L POR UNOS POCOS RUBLOS MÁS El autor denuncia la maniobra del ex canciller Schröder, que aceptó, antes de abandonar su cargo, un alto puesto en el gigante ruso de la energía Gazprom, sin tener en cuenta- -dice- -que el petróleo deja manchas terriblemente difíciles de quitar U N pequeño paso de Putin, un salto de gigante para la corrupción en Occidente. Sólo unos días después de ser desbancado de su cargo como canciller de Alemania, Gerhard Schröder se aseguró de no sumarse a la elevada tasa de desempleo que dejó tras sí. Aceptó un alto cargo en el gigante ruso de la energía Gazprom, la empresa encargada de realizar un controvertido proyecto de gasoducto que él apoyó activamente siendo canciller. La dudosa ética de esta maniobra y la velocidad con la que se ha realizado plantean preguntas evidentes sobre si Schröder abusó o no de su posición para llegar a este acuerdo, porque la base para este nuevo empleo se estableció por adelantado, como parte de una operación bien organizada que aportó el capital antes que el personal. Mathias Warnig, presidente de operaciones en Rusia del Dresdner Bank, llegó primeramente a un acuerdo para comprar el 33 por ciento de Gazprombank en agosto (el Dredsner también ayudó al Kremlin a ajustarle las cuentas a la petrolera Yukos dirigida por Jodorkovski, ahora en una cárcel siberiana) En consecuencia, Warnig recibió un alto cargo en la Empresa Noreuropea de Gasoductos. Por último, todo estaba dispuesto para la llegada de Schröder. El trato hace que todo quede en familia, ya que Warnig era espía de la Policía secreta de Alemania Oriental, la Stasi, al mismo tiempo que Putin dirigía agentes del KGB en Dresden. Como ha dicho el propio Putin, no existen los ex agentes del KGB. En realidad, ésta es la noticia secundaria: que los políticos y empresarios más poderosos de Alemania puedan ser comprados de la misma manera que un oligarca ruso podría comprar una propiedad aristocrática bávara para entrar en la alta sociedad. El panorama más amplio nos lo da la forma en que Putin ha convertido los recursos energéticos del país en el centro de su camarilla gobernante, que ha borrado las líneas entre los poderes y los activos públicos y privados. ¿Dirige el Estado a Gazprom o Gazprom al Estado? Putin se ha propuesto como prioridad estrechar aún más el perverso vínculo entre las metas interiores y exteriores de su régimen y la empresa que proporciona la mayor parte del gas natural a Europa Central y del Este. No son empresas dirigidas por el Estado; son el Estado. El presidente de Gazprom, Dimitri Medvedev, ha sido nombrado recientemente primer viceprimer ministro, mientras que el jefe adjunto del Estado Mayor, Igor Sechin, dirige el otro gigante de la energía, Rosneft. Ésa no es la única razón por la que es improbable que investiguen a Roneft por la absorción el año pasado del principal activo de Yukos, Yuganskneftegas, en una subasta fraudulenta. Siguiendo al pie de la letra el sistema de la familia, la hija de Sechin está casada con el hijo de Vladimir Ustinov, el fiscal general. Schröder no se está uniendo a una empresa, sino al Gobierno de Putin. El país de Schröder y el SPD deben censurarlo por arrastrarlos por el barro de camino a su trabajo. Por lo que ha costado Schröder, Gazprom y el régimen de Putin están comprando la legitimidad en Occidente. Al poner la empresa en el mercado y llenar su junta directiva de