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ABC JUEVES 22 12 2005 Nacional SENTENCIA SOBRE LA TRAGEDIA DE BIESCAS 21 julio de 1929, cuando se produjeron dos fuertes tormentas que inundaron la zona a pesar de las presas existentes. Los expertos señalaron que el informe que se realizó tras esos fenómenos meteorológicos ya advertía en esa época de que ése era el abanico aluvial más problemático de la zona de Aras La condena a la Diputación General de Aragón se produce porque autorizó la apertura del campamento turístico a sabiendas de que la zona elegida era peligrosa y porque sin esa autorización el camping no se hubiera situado en ese lugar y se habría evitado el riesgo tanto para las personas como para los bienes, como ya había advertido un técnico de ese organismo. Respecto al Ministerio de Medio Ambiente- -segundo condenado- del que depende la Confederación Hidrográfica del Ebro, la sentencia señala que aunque no autorizó expresamente la construcción del camping Las Nieves (porque no resolvió el expediente) consintió con actos posteriores y concluyentes su instalación y normal funcionamiento hasta la fecha en la que ocurrieron los hechos El Tribunal le reprocha la dejación de competencias que implica no haber solicitado y valorado los informes pertinentes. La absolución del Ayuntamiento de Biescas se debe a que las licencias que concedió no habrían tenido efecto sin las autorizaciones previas. Respecto a la del propietario del camping, se dice que solicitó las autorizaciones pertinentes y que no conocía los informes negativos. Carlos Prieto perdió en el camping a su hijo mayor, a su nuera y a sus dos nietos, de tres y siete años. Con la voz quebrada, ayer reconocía que las indemnizaciones que marca la sentencia de la Audiencia Nacional no mitigan su dolor ni llenan el vacío El dinero no nos consuela, porque el dolor no acaba nunca TEXTO: ROBERTO PÉREZ La riada de ese fatal día de agosto de 1996 se llevó familias completas. A otras las dejó mutiladas por el luto. En todos los casos, tras los 87 muertos quedaron muchos para llorarles. Carlos Prieto perdió en el camping de Biescas a su hijo de 44 años, a su nuera, de 35, y a sus dos nietos, un niño de tres años y una niña de siete. En su domicilio de Granada, por la televisión, se enteró de la riada que llevó la tragedia a Biescas; horas después le llegaba la confirmación de la muerte de todos ellos. Y también en Granada, tras nueve años y medio, recibió ayer la noticia de la sentencia que ordena al Estado y al Gobierno aragonés a indemnizar a las familias de las víctimas. Carlos Prieto aseguró a ABC que valora la sentencia porque reconoce que llevábamos razón, que aquello no fue un caso de fuerza mayor, una tragedia natural sin más, sino que había responsables Pero subraya que la sensación de dolor continúa, porque el dinero no amortigua el daño que nos han hecho Como si el tiempo se hubiera parado en aquel día, este granadino recuerda palabras de cargos públicos que hace tiempo dejaron la escena pública. El que era comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Ebro bajo cuyo mandato se dio vía libre al camping, o los responsables del Gobierno aragonés en la misma época, o a los que entonces eran ministros de Fomento y de Medio Ambiente, cuando Cascos decía que había sido una tragedia natural o Isabel Tocino se pronunciaba de forma parecida Tengo dos hijos, pero me falta el mayor, me falta su esposa y me faltan mis dos nietos Carlos Prieto da fe de que el tiempo no siempre cierra heridas. El dinero no nos consuela, porque el dolor no acaba nunca, tenemos siempre en la mente a quienes perdi- mos, siempre, día a día, minuto a minuto. Para mii hijo y su familia era la primera vez que iban al camping de Biescas, a donde no tenían que haber ido en la vida María José González también perdió en esa tragedia a un hijo. Tras conocer la sentencia, afirmó que por fin han reconocido que hay culpables. No fue culpa nuestra estar allí, los permisos estaban mal dados, yo estuve allí y no pueden hacernos creer que fue por una causa natural Pedro Espinosa, cuya esposa murió en la riada, asegura que casi diez años después, lo que menos me importa es la sentencia, porque mi vida cambió. He continuado viviendo con mis dos hijos, con salud y trabajo, pero me sigue faltando mi esposa, a la que quería mucho Sobre lo que ocurrió en Biescas, Pedro Espinosa saca una conclusión: Está claro que quien manda es el dinero, por eso el camping estaba allí