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6 Opinión JUEVES 22 12 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA FRANCISCO MORA TERUEL CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE MEDICINA. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE LIBERTICIDAS EN CATALUÑA A política, aseguraba Jaime Campmany, tiene mucho de farsa; pero, en diferencia con ella, hay muchas veces que nos hace llorar. Hay muchos fantoches en el oficio representativo que, llenándose la boca con la palabra libertad, no hacen otra cosa que disminuirla, limitarla y tratar de asfixiarla. Pobrecita libertad. Los fantasmones de la democracia, una epidemia creciente, la maltratan sin descanso. Ahí tenemos, calentita, la última gran parida del Parlamento de Cataluña: con la única, y tibia, oposición del PP ha metido en un solo saco la mucha y dispersa legislación audiovisual hasta ahora existente, cosa buena, y, para compensar, centra la regulación M. MARTÍN de la actividad en tan noFERRAND table ámbito autonómico en el Consejo Audiovisual de Cataluña, un órgano con nueve consejeros decididos por el Parlament y un presidente designado por el Govern. El CAC- -la virgen del Montserrat le ilumine- -tiene potestad, por sí y ante sí, para imponer multas de hasta 300.000 euros y para sancionar con la suspensión de las emisiones, en radio y televisión, por periodos de hasta tres meses. Curiosa unanimidad la de los integrantes del tripartito, reforzada por CiU, para convertirse en árbitros y delanteros del mismo encuentro. El espíritu liberticida, un gen maligno, habita en el alma de los nacionalistas. Sin él se quedarían en nada. Su condición anacrónica incapacita a los espíritus separatistas para entender, aceptar y asumir los nuevos supuestos de libertad que viajan con la evolución tecnológica y les fuerzan a la mala digestión de los clásicos. Que un órgano meramente administrativo de designación estrictamente política pueda alzarse en discernir entre lo verdadero y lo falso y, en consecuencia, multar y o cerrar estaciones radiodifusoras es algo que acredita la escasez democrática de quienes, además de promoverlo, lo auspician y mantienen. Sólo la Justicia, a través de sus correspondientes jurisdicciones, tiene legitimidad democrática para, en su caso, sancionar el trabajo periodístico. La argumentación de que el CAC tiene probada su independencia es, aunque fuera de ese modo, una falacia más sobre el despropósito normativo del Parlament. ¿Qué hada benéfica garantiza que puede, o quiere, seguirlo siendo y superar su propia condición política? Cuando, en su afán intervencionista, el más duro franquismo promulgaba una ley de Prensa, salvaba los muebles con un artículo segundo capaz de convertir en delito los suspiros y, naturalmente, sometiendo la decisión a los tribunales. Han tenido que pasar treinta años de vida democrática para que terminemos evocando, por liberales, las medidas restrictivas a la libertad que generó la Dictadura. Mal asunto que, como siempre, arranca de los complejos de inferioridad, y de la inferioridad misma, que alimentan los nacionalismos con resabios fascistoides. L CEREBRO E INMERSIONES LINGÜÍSTICAS Siendo el idioma materno el que queda más profundamente anclado en el cerebro y con el que el niño definitivamente dibujará el mundo, el autor cree un error que algunos políticos, ignorantes apoyen procesos de inmersión lingüística que empobrezcan y limiten el desarrollo de la persona L lenguaje se encuentra en la raíz más profunda de la naturaleza humana, no en vano sus códigos se han anclado fijos en el genoma y se han originado paralelos a los cambios evolutivos del propio cerebro en los últimos dos millones de años. Ello ya nos habla de la esencia del lenguaje como mecanismo para salvaguardar la supervivencia humana, tanto individual como de la especie. Claro que antes ya existía el lenguaje emocional, el de los gestos, los gritos y las onomatopeyas, que compartimos en buena medida con todos los demás seres vivos. Pero fue en esos dos millones de años, con el aumento exagerado del cerebro, cuando se adquirió ese nuevo lenguaje, noético y simbólico, el de los universales, en definitiva, el de las ideas y la belleza. El cerebro tiene, al nacimiento, los circuitos duros genéticamente programados, capaces de grabar en ellos cualquier idioma. Y es la lengua de los padres la que reconstruye, transforma y modela esos circuitos del cerebro en un proceso lento a través de la física y la química, la anatomía y la fisiología. Tan lento es que la primera palabra no aparece antes del año y medio, y con un año más aparecen ya palabras sueltas, y sólo después, hacia los tres años, aparecen las frases. Todo esto lo sabe casi todo el mundo. Pero lo que no sabe todo el mundo es que no es lo mismo grabar en esos años tempranos un idioma que otro. En esos años se captan y aprenden matices sensoriales y emocionales que son transferidos con las palabras de un determinado idioma como no lo serán, sin embargo, con ningún otro que se aprenda después. Y es este idioma temprano el que queda más E profundamente anclado en el cerebro humano y con el que el niño definitivamente dibujará el mundo y sus gentes. Ningún otro idioma será plenamente equivalente. Y es con ese instrumento con el que el niño dibuja, nombrándolo y sin esfuerzo, el mundo y lo diferencia de otros mundos, lo que incluye matices de las cosas, sucesos y personas. Con el idioma más genuino, aquel que se escucha tras el nacimiento, se expresa la intimidad de una manera diferenciada y única. Por eso un idioma unifica emocionalmente a las gentes, pero también, y al tiempo, las desune. Es un bisturí que corta emocionalmente lo ajeno y diferente Y es por todo esto por lo que la sintonía emocional sutil que proporcionan las palabras de un determinado lenguaje jamás puede ser traducida fidedignamente a otro. Que se lo digan a los poetas y los escritores. La lengua genuinamente materna marca, rotula en el cerebro, el instrumento que expresará y describirá el mundo más íntimo. Un chino o un árabe no conciben el mundo, ni procesan la información ni la expresan con su idioma de la misma manera que cualquier otro ser humano con una lengua diferente. Se puede pensar que lenguas muy próximas, como lo pueden ser el italiano o el gallego y el castellano, produzcan más proximidad a estos matices que he señalado, pero no es desde luego el caso para el chino o el árabe. Pero aun así, persiste esa diferencia de matices anclados y transformados en tejido cerebral en esos primeros años tras el nacimiento. Aun siendo auténticamente bilingüe, donde desde el nacimiento se