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ABC MIÉRCOLES 21 12 2005 Madrid 43 En Galileo Galilei es fiesta todos los días desde hace ya 20 años La emblemática sala madrileña, que se inauguró en octubre de 1985, es uno de los locales por el que más grupos, solistas y humoristas han pasado a lo largo de las últimas décadas. Este templo de la música, que ha celebrado su vigésimo cumpleaños a lo grande, era en sus inicios un lugar donde reunirse con los amigos a tomar unas copas y disfrutar dos o tres veces por semana de las actuaciones en directo. Desde Pablo Carbonell, Javier Krahe, Kiko Veneno o Tonxu hasta Los Secretos y Antonio Vega en su momento, las paredes de este mítico bar han visto desfilar a cientos de artistas que no pueden hablar sino con cariño del lugar que les dio sus primeras oportunidades y vor de causas justas, este punto de encuentro de varias generaciones ha albergado actividades de diversa índole, haciendo un día las delicias de los amantes de los trucos de magia y al día siguiente complaciendo a los asiduos de humoristas como Faemino y Cansado. Además, en sus inicios, la sala también sirvió de trampolín de jóvenes promesas de la pintura o la fotografía que exponían allí sus primeras obras en el hueco que ahora ocupan las imágenes de los numerosos artistas que han actuado en sus escenarios. Veinte años de buena música, copas, risas y amigos. Las noches sin Galileo Galilei no hubieran sido las mismas y los amantes madrileños de la buena música, tampoco. Faemino y Cansado al que siempre están encantados de regresar para presentar sus nuevos trabajos. Pero la sala Galileo Galilei es mucho más que un local de conciertos. Presentaciones de libros, de poesía, actos culturales en fa- Los Ronaldos, frescos como el primer día, tocarán el día 22 ponerse- -para terminar el año, los que tengan el tema resuelto podrán derrochar diversión escuchando a Nancho Novo y Los Castigados sin postre en la Sala Clamores. Esta banda de rock roll vuelve a los escenarios madrileños tras una gira por Medio Oriente para endulzar- -más si cabe- -con su aire gamberro unas fiestas cargadas de turrón y mazapán. El día 30, la sala Moby Dick celebrará el último concierto del año con una actuación cargada de sorpresas. Como ya sucedió el pasado año, este local llevará a un artista de renombre- -aún no está confirmado quién- -que tocará en un registro muy distinto al que nos tiene acostumbrados. La recaudación de ese día- -12 euros la entrada- -irá a la ONG Intermon Oxfam, demostrando una vez más la solidaridad de la música, y por qué no, de la noche madrileña, así como de sus jóvenes. Comenzar el año con música El día 31, después de las campanadas de la Puerta del Sol, y de las consabidas felicitaciones, el Honky Tonk comienza el año con buen pie y abre sus puertas para que los asiduos puedan disfrutar, como cualquier otro sábado, de la actuación de la Honky Tonk Band. Esa velada, que puede comenzar así, pocos saben de antemano cómo termina. Y los que tras la fiesta aún tengan cuerpo para más música, no tienen más que madrugar el primer día del año y poner la televisión, en la que como cada 1 de enero encontrarán- -además de los tradicionales saltos de esquí- -el Concierto de Año Nuevo y la Marcha Radetzky de Johan Strauss.