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28 Internacional MIÉRCOLES 21 12 2005 ABC A POR LOS TERRORISTAS l camino más directo para convertir un problema en una catástrofe es negar su existencia. O mirar para otro lado, esperando que se resuelva solo. Eso está pasando con el terrorismo islámico. El que no haya habido en España atentados sangrientos desde el 11- M, ha hecho pensar a gran parte de la ciudadanía que la masacre no puede repetirse. A eso se suma el convencimiento, estimulado desde bastantes medios de comunicación y desde las filas de la izquierda, de que aquel horror fue consecuencia directa de la actitud belicosa de Aznar y que desaparecido éste de la escena política, se evaporan ALFONSO los motivos. ROJO Puede que la pretenciosa foto de las Azores actuara como urticante, pero las probabilidades de que los fanáticos intenten reeditar una carnicería como la perpetrada en Madrid en marzo de 2004 son ahora tan altas como entonces. No es fácil trasladar esa sensación de peligro a la opinión pública. La guerra contra el terrorismo ha estado salpicada de groseras manipulaciones y de falsas alternativas. Desde la Casa Blanca, se argumentó que había que invadir Irak o arriesgarse a ser víctima de sus armas de destrucción masiva. Sadam había utilizado gas contra los kurdos y había lanzado gérmenes contra los iraníes, pero era imposible que dispusiera de artefactos nucleares, de bombas químicas y de los misiles de largo alcance imprescindibles para llevar la muerte a Europa o Estados Unidos. Esa mentira, que sólo se tragaron quienes quisieron, ha debilitado nuestras defensas. También lo ha hecho y de forma dramática la tesis de que hay que combatir a los malvados en Irak o en Afganistán, para no tener que hacerlo aquí. No existe tal dilema, porque los terroristas están allí y aquí. Cada dos o tres semanas, salta a las páginas de los periódicos la noticia de que las Fuerzas de Seguridad han arrestado a un grupo de facinerosos dedicado a reclutar asesinos para enviarlos a Mesopotamia, o especializado en recaudar fondos para Al Qaida. Lo único que cambia es que unas veces los que arrestan a esos individuos son guardias civiles y otras son policías. El resto parece un calco: los malos siempre se financian con droga, siempre se aglutinan en torno a un piadoso imán y siempre viven entre nosotros. Acabo de leer que el CNI ha detectado medio centenar de mezquitas desde las que cada viernes se lanzan soflamas incendiarias. Se especifica que existen media docena- -cuatro en Barcelona y dos en Valencia- -en las que se predica el yihad y se captan adeptos para engrosar las redes del terror. La pregunta ahora es qué se espera para clausurarlas y para meter en la cárcel o mandar de vuelta a sus países a los que las administran y frecuentan. E Los neoyorquinos atravesaban ayer a pie o en bicicleta el puente de Brooklyn, en plena huelga de transportes AP Una huelga salvaje del transporte provoca el caos en Nueva York El alcalde prevé graves daños para la economía de la Gran Manzana b Sin servicios mínimos, 7 millo- nes de afectados deben improvisar medios alternativos o caminar grandes distancias bajo gélidas temperaturas PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Provocando un caos que ha llegado a recordar en parte al dramático éxodo humano en Manhattan durante la trágica jornada del 11- S, el sindicato de los trabajadores del Metro y de los autobuses de Nueva York lanzó ayer una huelga sin servicios mínimos que dejó sin transporte público a siete millones de usuarios. Los neoyorquinos con mayor necesidad de acudir a su trabajo se vieron incluso obligados a caminar grandes distancias bajo temperaturas gélidas con una motivación elocuentemente descrita por un trabajador hispano de la construcción: Si no trabajo, no como Este conflicto- -a cinco días de la Navidad en el momento más intenso de la temporada de compras y con la ciudad más frecuentada que nunca por turistas- -puede suponer a la economía de la Gran Manzana unas pérdidas diarias de 400 millones de dólares (unos 337 millones de euros) Para aliviar los efectos de esta huelga, el Ayuntamiento permitió que los amarillos taxis de la ciudad realicen múltiples servicios de forma simultánea, restringió la circulación de vehículos ocupados por menos de cuatro personas y re- trasó dos horas la apertura de centros oficiales y colegios. Además, en la gran y espabilada tradición capitalista de Nueva York, una espontánea flota de furgonetas privadas improvisó diversas rutas de transporte a cinco dólares el trayecto. Inventiva acompañada de una llamativa multiplicación de ciclistas y peatones, mucha más gente en los trenes de cercanías y más pasajeros en las embarcaciones que cubren trayectos acuáticos de acceso a la codiciada isla. El alcalde viaja a pie Ante este pulso sindical- -el primero en un cuarto de siglo dentro del mayor sistema de transporte público de EE. UU. -el alcalde, Michael Bloomberg, ha recurrido a los tribunales para intentar acabar con este parón tras semanas de duras negociaciones. El responsable municipal, habitual usuario del Metro, dio ejemplo cruzando a pie el puente de Brooklyn hasta su despacho en el bajo Manhattan. Según este multimillonario adscrito al ala moderada del partido Republicano, la oficiosa capital del mundo no puede sucumbir a esta extorsión ilegal La Unión de Trabajadores del Transporte (TWU) con 34.000 afilia- Una flota de furgonetas privadas improvisó rutas de transporte a cinco dólares el trayecto dos en Nueva York, formó piquetes en torno a varios centros estratégicos. El sindicato exige un incremento salarial del 8 por ciento durante cada uno de los tres próximos años, mientras que la empresa pública que rige este sistema ofrece un 3 por ciento. La compañía también insiste en que los trabajadores hagan frente a una mayor cantidad del coste de su cobertura sanitaria y en aumentar la edad mínima de jubilación de los 55 a los 66 años. Para el dirigente sindical Roger Toussaint, ésta es una lucha sobre si el duro trabajo va a ser recompensado con una decente jubilación, sobre la erosión o eventual eliminación de la cobertura sanitaria de la gente trabajadora, y sobre la dignidad y el respeto que se debe a los poco apreciados empleados del transporte Según Toussaint, la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA) debería avergonzarse de su intransigencia a la vista de los mil millones de dólares de superávit acumulados este año. En contraste, el presidente de la MTA, Peter Kalikow, insistió en que nadie debería llamarse a engaño sobre el carácter matón de estas tácticas sindicales. La legislación de Nueva York prohíbe este tipo de medidas de presión por parte de los empleados públicos, que se arriesgan a perder dos días de sueldo por jornada no trabajada. Además, el Ayuntamiento podría solicitar al sindicato 20 millones de dólares diarios en concepto de ingresos fiscales perdidos.