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ABC MARTES 20 12 2005 61 FIRMAS EN ABC hombres y mujeres nuevos, despojados de toda atadura. E igual que se ha compensado a sindicatos y partidos políticos las injustas expropiaciones realizadas entre 1936 y 1940, del mismo modo tendrá el Estado que indemnizar las apropiaciones de 1835- 1837, pues la memoria histórica debe actuar de modo automático contra toda injusticia, ya que esta no puede tener fecha de caducidad. Por fin va a cumplirse el preámbulo de la Constitución de Cádiz y los españoles serán justos y benéficos andarán con la cabeza muy alta por haber pagado todas sus obligaciones pendientes, y serán más libres porque sus instituciones también lo van a ser. Supongo que se hará justiprecio de lo arrebatado en el siglo XIX, no tan difícil de realizar porque existe un detallado inventario; se calcularán los correspondientes intereses y se decidirá abonar en cómodos plazos, que habrán de ser comodísimos para que los contribuyentes y contribuyentas nacionales no trabajen exclusivamente para saldar la deuda contraída entonces. Alguna preocupación puede sentir el ministro Solbes porque solamente el tesoro artístico, dispersado en aquellos tiempos, pudiera alcanzar una cifra cercana al presupuesto anual español, pero la empresa bien vale el esfuerzo y la tranquilidad de ánimo no se cuantifica en términos económicos. Con esta innovadora manera de entender las ayudas estatales, el Gobierno conseguirá liberar numerario suficiente para ocuparse de nuevos y fundamentales proyectos, como por ejemplo las imaginativas soluciones habitacionales o el peregrinar de los archivos por esta vieja piel de toro, o el necesario impulso a la alianza de civilizaciones que tanta expectación ha despertado en las cancillerías extranjeras. A partir de este momento, cada cual atenderá a su cada cuala, es decir serán los miembros de los sindicatos quienes se harán cargo de la organización, estructura, mandos y liberados de los mismos, sin que puedan exigir ni un euro de lo que recauda en impuestos la Administración. A lo mejor tendrán que apretarse algo el cinturón, pero la satisfacción de ser independientes llenará de alegría sus semblantes. ¿Y los partidos políticos? Idem de idem. También ellos vivirán exclusivamente de las cuotas de sus afiliados. Ahora podrán prescindir de toda subvención por escaños y sobre todo podrán recibir cuantas donaciones quieran efectuar sus simpatizantes sin tener que dar complicadas explicaciones ni sufrir enojosas comprobaciones oficiales; tampoco sus problemas de endeudamiento tendrán otra repercusión que rendir cuentas a sus fieles y a las entidades bancarias correspondientes. Claridad absoluta ante los ciudadanos para que las instituciones, todas, sean verdaderamente independientes y libres. Se acabó esa desagradable sensación de vivir del dinero público, que tenía a los políticos desazonados y tan estupefactos a los sufridos contribuyentes. ÍÑIGO MORENO MARQUÉS DE LAULA CAFÉ PARA TODOS En el Concordato de 1851 y Convenio de 1859, firmados entre la Santa Sede y España, se llegó al acuerdo de olvidar el expolio sufrido, y en parte como mínima compensación, en parte para que el clero secular, falto de recursos... menudo los medios de comunicación son como la caja de Pandora de las noticias, que cuando no son malas resultan al menos preocupantes; sin embargo la última hornada aporta novedades inesperadas. Efectivamente la vicepresidenta María Teresa de la Vega anunció que la aportación del Estado a la Iglesia Católica: deberá ir a menos Pues ya no llueve tanto y se vislumbran tiempos distintos y mejores: el Gobierno piensa, atento siempre a la voz de los ciudadanos, modificar a la baja su apoyo a la iglesia de Roma. Algo habrá influido en esa postura la manifestación del sábado 12 de Noviembre, gigantesca según los datos de quienes estuvieron presentes, y numerosa, pero menos, de acuerdo con las cifras gubernamentales. En las palabras de la vicepresidenta subyace un razonamiento lleno de lógica: si fueron pocos los manifestantes nada obliga a tomarlos en consideración, y si fueron multitudinarios, que sean esas masas quienes se ocupen de su iglesia que, todo hay que decirlo, se muestra cada vez más obstinada y falta de talante. A El hecho de que convocaran y acudieran a la manifestación, organizaciones aconfesionales como el Foro Español de la Familia, la Confederación de Padres y Madres de Alumnos, la Asociación de Profesores de Secundaria o el grupo sindical USO, no empece a la visión macrosocial y de altura con la que el Gobierno afronta esta cuestión menor. Así que café para todos y que cada palo aguante su vela. Bastantes preocupaciones tiene el Gobierno con el Estatut y algunos barones del partido, para andar buscando financiación a una institución a la que pertenece una abrumadora mayoría de españoles. Pero conviene hacer un poco de memoria histórica del origen de esas cantidades con las que el Estado colabora en la subsistencia de párrocos, coadjutores y sacerdotes sin graduación. En los años de 1835, 1836 y 1837, el Gobierno de España, entonces no había reparo alguno en pronunciar el vocablo, dictó unos decretos y leyes llamados desamortizadores, en virtud de las cuales el Estado expropió o se incautó de los bienes tanto de la Igle- sia Católica como de las órdenes religiosas, sin pago ni contraprestación alguna. Años después, en el Concordato de 1851 y Convenio de 1859, firmados entre la Santa Sede y España, se llegó al acuerdo de olvidar el expolio sufrido, y en parte como mínima compensación, en parte para que el clero secular, falto de recursos, no se consumiera por inanición, el Gobierno de la nación se comprometió a la asignación de una dotación anual dedicada a sostener a dicho clero. Ese es el origen de las sumas, reconocidas y actualizadas en los sucesivos concordatos y convenios, que fueron decididas conjuntamente con el Vaticano en los acuerdos Iglesia- Estado de 1976 y 1979 que ahora se piensa deben ir a menos. Además esta idea se corresponde con el concepto imperante de revisar las deudas históricas, en las que no cabe la prescripción. Seguramente se aprovechará la nueva postura para saldar viejas cuentas y tantas revisiones pendientes, de modo que el español, perdón también la española, sean VALENTÍN GARCÍA YEBRA DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA SOBRE EL FEMENINO DE CANCILLER L A palabra española canciller viene del francés chancelier, cuyo femenino, chancelière, significa esposa de un chancelier El fr. chancelier se usa, según el Grand Larousse de la langue francaise, desde aproximadamente 1050 (Vie de saint Alexis) El femenino chancelière, desde 1611, según el mismo diccionario; desde 1762, según el Dictionnaire historique de la langue francaise dirigido por Alain Rey (1992) El italiano cancelliere existe aproximadamente desde 1312, procedente del francés, según el Vocabolario della lingua italiana de N. Zingarelli (12 edición, del año 2000) Y su femenino es cancelliera. En alemán, hasta hace unas sema- nas, se usaba solo el masculino Kanzler porque nunca había ocupado una mujer la Cancillería. Ahora se distingue ya Kanzler para el masculino y Kanzlerin para el femenino. El español canciller se documenta, según Corominas- Pascual (Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico, s. v. CANCEL) con las formas chanciller, 1129; chanceler, 1227; procedentes del francés. No figura en los diccionarios españoles la forma cancillera como esposa de un canciller. Tampoco figura abogada como esposa de un abogado, ni médica como esposa de un médico. Sí figura ya en el de Autoridades (1734) maestra como La mugér del Maestro en qualquier arte Pero, si canciller ha llegado al español desde el francés chancelier y en esta lengua figura el femenino chancelière desde principios del siglo XVII, parece lógico que se forme en español cancillera tan pronto como haga falta. Por ejemplo, para traducir la palabra alemana recentísima Kanzlerin. Si yo tuviera que traducir un texto alemán en que apareciesen der fruhere Kanzler und die aktuelle Kanzlerin, traduciría sin vacilar: el anterior canciller y la actual cancillera nunca el anterior canciller y la actual canciller aunque bastasen los artículos el y la para distinguir al uno de la otra. Si el español canciller procede del francés chancelier, y en esta lengua, más escasa en voces femeninas que la nuestra (el francés vacila todavía, para títulos femeninos, entre professeur y professeure, ingénieur y ingénieure, auteur y auteure, etc. hay, sin embargo, un femenino chancelière para la esposa de un chancelier, ¿por qué no puede haber en español un femenino cancillera para designar no ya a la esposa de un canciller, sino a la mujer que está al frente de una cancillería?