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ABC MARTES 20 12 2005 Cultura 57 Controlar Internet El cuadro Santa Isabel de Portugal de Zurbarán, vendido en 260.000 euros b Por el estilo del cuadro, el cate- drático de Historia del Arte de Sevilla, Enrique Valdivieso, ha datado esta Santa Isabel de Portugal entre 1640 y 1650 ABC MADRID. Un comprador particular adquirió ayer por 260.000 euros el cuadro de Zurbarán Santa Isabel de Portugal que hasta ahora había permanecido en una colección particular y que Ansorena subastó con un precio de salida de 240.000 euros, informa Efe. El cuadro, un óleo sobre lienzo de 70 por 57 centímetros, es una representación en figura de medio cuerpo de Santa Isabel de Portugal, llamada también a veces Santa Casilda. Según el catedrático de historia del Arte de Sevilla Enrique Valdivieso, es un claro ejemplo de la producción de Zurbarán y de su obrador de imágenes de santas para oratorios privados informó la propia sala en una nota. 1. Prohibir el software que no soporte el Control de Derechos Digitales (casi todos los browsers, programas de FTP, mensajería instantánea o programas P 2 P) 2. Sólo se podrá difundir música mediante programas protegidos por CDD (no se podrían transmitir un cumpleaños particular ni una representación escolar) 3. Los proveedores tendrán que vigilar su tráfico para evitar, o incluso denunciar, infracciones del Derecho de Autor. 4. Se prohíbe hacer compilaciones propias, transferir canciones de un CD (propio) al formato mp 3, prestarle un CD o un DVD a un amigo o leer un DVD en el ordenador con un software gratuito. Santas en serie Estas imágenes de santas, añadía Ansorena, fueron realizadas en series de cuatro, seis u ocho ejemplares que con el tiempo se han ido separando y fueron repetidas siguiendo los mismos modelos, como puede apreciarse en la Santa Isabel de Hungría que se conserva en la colección Thyssen, y en la que se encuentra en Kingston Lacy (Dorset) en The National Trust. Por el estilo del cuadro, el profesor Enrique Valdivieso ha datado esta Santa Isabel de Portugal entre 1640 y 1650. La última obra similar a ésta fue subastada en la sala Christie s de Nueva York en 1998 y alcanzó un precio de 2.092.500 dólares. La Ley de Propiedad Intelectual que se debate en Francia pretende: Ilustración: EDUARDO REVALDERÍA intercambian archivos. ¿No suena un poco estridente comparar una cosa con la otra? Para esas compañías, no. Unas compañías, todo sea dicho, que no tienen el menor problema en perpetrar actos ilegales contra sus propios clientes. Sony y Warner han tenido que aceptar multas multimillonarias (10 y 5 millones de dólares) por haber sobornado a emisoras de radio y TV. No contenta con ello, Sony BMG ha ido un poco más allá y recientemente ha sido denunciada en Estados Unidos por haber introducido en sus CD s un programa espía que se instalaba sin previo aviso en el ordenador del usuario y enviaba a Sony todo tipo de información sobre las actividades musicales (o no) del mismo. Sony ha tenido que retirar dicho programa y ahora se enfrenta a las querellas de miles de usuarios que sienten, con toda lógica, que su intimidad ha sido violada. EL LOBBY ESPAÑOL J. M. C. S i la futura ley francesa pone los pelos como escarpias a cualquiera con un cierto sentido democrático de la vida y aprecio por las libertades, lo que se cuece en la Carrera de San Jerónimo no le anda a la zaga. No es éste el espacio de analizar una ley compleja que debe ser tratado con mayor extensión. Pero sí cabe reseñar que el silencio y la falta de respuesta en España son aún más espesos y profundos que en Francia. Y es que aquí el lobby tiene unas características especiales. La SGAE controla, aunque no orgánicamente, a una amplia pléyade de artistas caracterizados políticamente como progresistas. Dichos artistas transmiten exactamente el mismo mensaje que la otra parte del lobby, las cuatro compañías casi- monopolistas del sector. Este matrimonio contra natura permite que, esté quien esté en el Gobierno, dicho mensaje puede ser transmitido de primera mano y con absoluta coherencia. En realidad, no existe un grupo parlamentario que trate de realizar un control sobre las aseveraciones y consecuencias del proyecto de ley. Y a esto suele llamársele déficit democrático. Ninguna respuesta social El problema es que estos lobbys de orden monopolista no encuentran ninguna respuesta social. Todo el mundo está de acuerdo en que los creadores deben poder vivir de su trabajo, ¡faltaría más! Lo que no está ni mucho menos claro es que el actual sistema de recaudación y reparto sea justo Para empezar, los creadores no cobran proporcionalmente, sino según unos baremos que benefician a los más grandes y a sus editoriales. Por otra parte, ¿qué incentivo supone para un creador que los derechos de sus obras tengan una vigencia de 50 o 70 años después de su muerte? ¿A qué creatividad beneficia eso? ¿A la de sus biznietos? ¿O, más bien, a las empresas editoriales y a las entidades recaudadoras? En ningún momento se habla de que los autores están cobrando más que nunca porque hay muchas más emisoras de radio y TV que necesitan música, porque hay más conciertos de los que nunca existieron, mas festivales, más anuncios, más música ambiental Tampoco que, gracias al intercambio sin animo de lucro de archivos, el publico dispone de toda la música, no sólo de la que las compañías deciden mantener en catálogo. Y que debido a ello la cultura musical, ese bien tan poco mercantilizable, está ascendiendo de forma geométrica. Estas consideraciones sociales no encuentran hoy una voz que pueda presentarlas frente a un lobby mediático que, en defensa de unos intereses cuestionables, prefieren ignorarlas. Y eso no puede ser sano.