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ABC LUNES 19 12 2005 Internacional 29 El empuje del tory David Cameron ya tiene su primera víctima: los liberal- demócratas urgen a su líder, Charles Kennedy, a dimitir para no ser arrollados por los conservadores. A problemas de salud y turbios cobros de donantes, le ha saltado ahora el problema Cameron La revolución Cameron arrincona a los liberal- demócratas TEXTO EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Los laboristas se han perpetuado en el poder al ocupar el espacio de los conservadores, y éstos ahora se proponen volver al centro arrinconando al Partido Liberal- Demócrata. El efecto Cameron ya tiene su primera víctima, aunque Charles Kennedy, con la soga al cuello, sigue moviendo las piernas negándose a una dimisión que varios dirigentes de su partido le reclaman, asustados por la imagen renovadora del nuevo líder conservador. Consciente de que por ahora no puede retomar ciertas posiciones en las que hábilmente se ha instalado el laborismo de Tony Blair, más allá de ofrecer determinadas ofertas de consenso, porque ello sería visto como un seguidismo del Gobierno, al que como oposición debe presentar batalla, David Cameron está reforzando en sus primeros pasos su perfil liberal. En esa táctica, el nuevo líder tory ha evitado enfrascarse en discusiones en las que se habían ofuscado anteriores dirigentes conservadores. No se ha perdido en los laberintos de la política impositiva, ni tampoco ha querido arañarse con las aristas de la agenda europea, por más que su ausencia en Bruselas en la reunión de los líderes de la derecha previa al Consejo Europeo le ha valido una regañina de Angela Merkel. Cameron ha preferido centrarse en ganar una imagen ecologista, con un discurso sobre su compromiso con el medio ambiente, y socialmente abierta, con el nombramiento de tres mujeres como vicepresidentas del partido. Esto último no sólo supone comenzar a combatir la clara predominancia masculina entre los tories sino que permite a Cameron otros objetivos: una vicepresidenta, Sayeeda Warsi, es musulmana, y otra, Margot James, es declarada lesbiana. James es una multimillonaria mujer de negocios que, aunque en las últimas elecciones no logró escaño, pasa ahora a la primera línea política, sin hacer gala de su condición sexual, pero tampoco sin ocultarla. Imagen plana Los movimientos de Cameron han puesto en serias dificultades al líder del Partido Liberal- Demócrata. Charles Kennedy puede reinvindicar que su formación, con 62 diputados, tiene ahora la mayor presencia en el Parla- Las encuestas marcan un reforzamiento del bipartidismo, con conservadores y laboristas empatados mento desde 1920, pero su imagen plana difícilmente puede aguantar el pulso de la revolución Cameron Por ello los sables se han movido con rapidez entre otros dirigentes de su partido, y varios de ellos se han declarado dispuestos a asumir su puesto. Es el caso de Menzies Campbell y de Mark Oaten. De momento, Kennedy ha logrado permanecer agarrado a la silla, pero es unánime opinión entre los analistas que sus días están contados. A problemas de salud y algunos turbios cobros de donantes, a Kennedy le ha saltado ahora el problema Cameron. Al líder conservador no le falta olfato político y se apresuró a lanzar un ofrecimiento formal a los diputados liberal- demócratas y a sus votantes para que se pasen a los tories Para ello incluso se ha puesto en marcha una página de internet, denominada libdems 4 cameron. com prueba de la sintonía de Cameron con los nuevos tiempos. En un discurso que ha tenido gran eco, Cameron se presentó como garantía de los valores liberales que sólo podrán triunfar si los laboristas son echados del poder, y esto únicamente lo podrán hacer los conservadores, aupados por el electorado liberal- demócrata. Definió a su nuevo partido como moderno, progresista y liberal y no tuvo empacho de decir que, además de David Cameron EPA defender las libertades y la descentralización municipalista, como hacen los liberal- demócratas, también están en el mismo bando en la guerra de Irak. Cameron pasó por alto el apoyo conservador a la invasión y dijo que ahora tanto tories como liberal- demócratas reclaman la vuelta a casa de los soldados británicos tan pronto como sea posible. En esto, el nuevo líder también está operando un pequeño giro. Con una actitud general de benevolencia por parte de la Prensa hacia Cameron, a los liberal- demócratas les está sirviendo de poco advertir que si el líder tory defiende esos valores liberales, lo que debería hacer es cambiarse a sus siglas. Las encuestas, en cualquier caso, marcan un reforzamiento del bipartidismo, con conservadores y laboristas empatados- -algunas sitúan por delante a los tories y un declive del tercer partido en liza.