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94 Deportes PRIMERA DIVISIÓN DECIMOSEXTA JORNADA DOMINGO 18 12 2005 ABC El Deportivo descose al Celta como si fuese un trapillo de tres al cuarto La expulsión de Pinto en el minuto 24 dio cuerpo a la superioridad de los de Caparrós CELTA DEPORTIVO 0 3 recen modelos de Miguel Ángel, apretaditos todos de cintura, esculpidos los cuerpos en puro acero y con las cabezas puestas en robar y robar, presionar y no dejar respirar. En cuanto tienen el balón ya es cosa de dárselo a Valerón, que él se encarga, y se encarga muy bien porque- -y esa es otra de Caparrós- -se ha recuperado de su decadencia a base de bien. Suyo fue el segundo gol en un recorte dentro del área que dejó a Lequi con la espalda presta para la escayola. Llegó Sergio tarde y el disparo del medio punta canario, cruzado y raso, se fue lejos de Esteban. Celta (4- 2- 3- 1) Pinto, Ángel, Sergio, Lequi, Placente; Iriney (Jorge, m. 62) Oubiña; Núñez (Méndez, m. 57) Cannobio, Silva (Esteban, m. 25) y Baiano. Deportivo (4- 2- 3- 1) Molina; Manuel Pablo, Andrade, Juanma (Coloccini, m. 34) Capdevila; Sergio, Duscher (Scaloni, m. 72) Munitis (Iván Carril, m. 67) Valerón, Romero; y Tristán. Árbitro Undiano Mallenco, del Comité navarro. Tarjeta amarilla a Juanma, Fernando Vázquez, Iriney, Andrade, Méndez y Ángel. Cartulina roja a Pinto por derribo a Munitis en el minuto 24. Goles 1- 0, m. 26: Diego Tristán, de penalti. 0- 2, m. 42: Valerón. 0- 3, m. 45: Capdevila. Escaso equilibrio El Celta se descosió como un trapillo de tres al cuarto. Iba con todo, con suma valentía, pero con muy poco equilibrio, por lo que en cada contra el Deportivo le pillaba tres contra uno, cinco contra dos, siempre presto al descabello final. Además, la expulsión de Pinto se resolvió con la salida de Silva, que es uno de los que daban más calidad al equipo, así que el Celta se quedó cojo del talento necesario para superar la presión deportivista, que da grima hasta verla, de lo que ahoga al rival en todas las líneas. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Algunos partidos tienen estas cosas, que un lance te lo liquida en un plis plas y al final a los perdedores se les queda una cara que es para vérsela y los ganadores se van también como diciendo sí, hemos ganado pero de aquella manera Y es que una escapadilla del ratoncillo Munitis entre la zaga céltica acabó en un derribo dentro del área, con Pinto en la ducha, con el Celta en inferioridad numérica y con el partido acabado. Marcó Tristán y se finiquitó el asunto, que ya no hubo más que el color de los deportivistas, que se llevaron por delante a un Celta, eso sí, flojillo de moral y más propenso a escudarse en el bueno de Undiano Mallenco que en los fallos propios. Y la verdad es que fueron bastantes, aunque bien es cierto que estuvieron propiciados por el Deportivo, que es una locomotora bien dirigida desde el banquillo. Salen los de Caparrós y pa- El deportivista Munitis intenta zafarse de Oubiña Para colmo de desgracias viguesas, Esteban, que anda el hombre oscurecido y sin jugar por la gran temporada de Pinto, se tragó en su inactividad una falta postrera de Capdevila que se le coló por el centro. Total, tres a cero CABANAS Un triunfo para el equipo y la afición Joaquín Caparros estaba pletórico y dedicó la victoria de su equipo a sus propios jugadores se lo han currado bien y a la afición porque sé lo que supone un derbi para ellos El técnico del Deportivo no achacó la victoria a la jugada del penalti sino al trabajo de sus jugadores que supieron romper el partido Para Fernando Vázquez hubo dos jugadas clave, una la expulsión de Pinto y otra la entrada de Juanma, castigada sólo con amarilla, una decisión ésta del árbitro que calificó de rigurosa y que para él debía de ser roja. con los jugadores yéndose al vestuario y toda la segunda parte sobrante. El Celta, meritorio el equipo de Vázquez, intentó al menos coger la iniciativa del partido, pero no hacía daño porque el Deportivo mantuvo las líneas e incluso parece que decidió dejar las cosas como estaban, sin hacer sangre en la herida. Tan ineficaz era el Celta y tan grande la diferencia que allí por el meridiano de la segunda parte no se contabilizaba ni un solo tiro entre los tres palos por parte del equipo local. La sensación final es que a poco que el Deportivo hubiese apretado habría destrozado aún más a su eterno rival. Incluso se permitió desperdiciar otro penalti, tirado fuera por el mismo Diego Tristán.