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ABC DOMINGO 18 12 2005 Cultura 75 CLÁSICA Jóvenes intérpretes Obras de Bach, Prokofiev, Ginastera, Beethoven y Chopin. Int. Edith Peña, piano. Lugar: Teatro de la Zarzuela. EN LA BRECHA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE e respiró optimismo y satisfacción. Hubo música (Eduardo Fernández, Peña, Kradjian, Perianes, Torres Pardo, Bruno, Colom y Deleito) y palabras de agradecimiento (Alfaya, Martín Bermúdez y Suñén) La revista Scherzo ha celebrado sus primeros veinte años. Es curioso, pero fue algo más resuelta la celebración de sus primeros diez años. Será porque la experiencia y la diaria supervivencia vuelve a todos más moderados y precavidos. Pero aun así, en la fiesta de aniversario celebrada hace unos días en la Casa de América de Madrid y en el último número de diciembre, en el que se inserta un dossier sobre lo sucedido en la música en estas últimas dos décadas, se han colado expresiones como nota alta, fe y esperanza. Sin duda, porque es de rigor reconocer que en este tiempo han sucedido muchas cosas y buenas que colocan a la Música y a su difusión en una posición de mayor entidad. Algunas han sido iniciativa de esta revista, dirigida en su primera S etapa por Antonio Moral a quien es de justicia que todos ahora reconozcan su inquietud, resuelta en proyectos que van desde el Festival Mozart, que vino a regar Madrid en tiempos de escasez operística, al ciclo de Grandes Intérpretes, gracias al cual algunos tótems del piano se han paseado por aquí, o este otro, no menos personal, que es el de Jóvenes Intérpretes. Edith Peña, Jonathan Gilad y Alexei Volodin se reparten, este año, una programación que merece la pena ver detenidamente para comprobar cómo, en tiempos de aniversario y prudencias, el piano del siglo XXI que así se subtitula el ciclo, se sustenta paradójicamente en la música europea del XIX. Y cómo la juventud a veces es felizmente temeraria. Si no lo fuera, la venezolana Peña habría resuelto su actuación con un programa más centrado en sus verdaderas habilidades y no en el riesgo, la dificultad y la resistencia. Es de suponer que eso llegará. También que el reto merecía ir a por todas. Pero puestos a elegir, y será porque el oído ya fogueado es enemigo de los sobresaltos, quedan en el recuerdo muchos detalles de serena musicalidad insertos en las piezas de Chopin, también útiles a la hora de proporcionar un sonido más singular, el pálpito de algunas de las danzas de Ginastera o el aplomo para reencontrarse con la justa medida de una Appassionata beethoveniana que forzó la concentración. Hubo lleno y muchos aplausos. CLÁSICA Ciclo de la ONE Obras de L. Bernstein, G. Gershwin y D. Shostakovich. Intérpretes: Michel Camilo (piano) Orquesta Nacional. Director: Leonard Slatkin. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid MIRANDO AL JAZZ ANTONIO IGLESIAS un cuando los franceses, siempre inquietos ante la novedad del elemento a allegar a su quehacer compositivo, lo hicieran antes en la medida que fuere, corresponde al neoyorquino George Gershwin una incorporación decidida del jazz, con su tremenda aportación de ritmos y melodías, al mundo del concierto sinfónico. Uno de los mejores ejemplos lo hallamos en su precioso Concierto en Fa para piano y orquesta que acabamos de escuchar a nuestra Nacional, bajo la dirección de la batuta norteamericana de Leonard Slatkin, capaz de apoyar el todo en el personalísimo esqueleto, complejo además, de ese mundo tan amado por directa consecuencia de lo que no es más que un seguimiento nacionalista a ultranza. El piano de este Concierto de Gerswhin, defendido por el dominicano Michel Camilo, resulta en su manera espléndido, perfectamen- A Michel Camilo te dominado por el que, dándolas todas parece resolver sus grandes dificultades técnicas como si jugase al triunfo desde lo que por aparatoso arriesga tanto. Versión solista- orquesta de recuerdo. La sesión fue abierta por la obertura sincera y candorosa que su autor, Leonard Bernstein, escribió para su musical Candide corto espacio de unos cinco minutos de logrados contrastes que la Nacional, con Slatkin en su podio directorial, resolvería con admirable eficacia. La misma que reinaría a lo largo de la Sinfonía número 11, Op. 103 de Dimitri Shostakovich, que describe cuatro escenas de la revolución de El año 1905 (subtítulo de la enorme página) que se ofreció bien resuelta por nuestros profesores.