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74 Cultura DOMINGO 18 12 2005 ABC GOSPEL XI Festival Caja Madrid Concierto de The Black Heritage Choir. Lugar: C. C. de la Villa. Fecha: 14 de diciembre CLASE MAGISTRAL LUIS MARTÍN lenar un escenario con dos decenas de intérpretes no es un ejercicio demasiado difícil ni constituye en sí mismo un espectáculo estimulante, aunque no se puede negar que existe un público que disfruta lo suyo con eventos a los que no se les adivina límites y que lucen con todas sus piezas en perfecto estado de revista. Lo verdaderamente complicado es colar de paso un argumento coherente que proporcione sentido a tan aparente exhibición, y eso es lo que se propone y consigue el espectáculo del coro de voces Sound of Gospel, dirigido por el teclista Jerry Smith. Durante mucho tiempo, las entregas de este colectivo con gran carga pedagógica al fondo en sus espectaculares repertorios, han sido consideradas como un material a valorar en el estudio del canto afroamericano. Esta vez el concepto se ha podido disfrutar en nuestro país sin que pueda decirse que sus intenciones han experimentado variación que desdiga lo que ya sabíamos. Una batería de espirituales canónicos en los primeros tramos del concierto- Precious Lord I m going back home Keep on praying -y una tormenta de sonoridades más modernas, propiamente gospelianas, pero también de blues y soul, a medida que avanza y asciende en temperatura el repertorio. L The Black Heritage Choir durante el concierto The Sound of Gospel ofrecido en el Centro Cultural de la Villa vado número de alternancias vocales, a este crítico le quedará archivada en un lugar privilegiado de la memoria la irreductible savia rítmica de la alto Jessica Triplatt, un auténtico ciclón de emociones desbocadas que- -desde el proscenio o entre el público del patio de butacas- -se lanzaba al espacio de las emociones primeras, haciendo una labor de derrumbe muy similar a la recordada en el legendario James Brown. Una verdadera fiesta para un excelente final. Hace tiempo que esta gigantesca formación comparte su afán por hacer espectáculos con el de unas saludables pretensiones pedagógicas. Además, gusta de situar sus espectáculos en la cima de ese modelo arrebatado de canto que, durante la pasada semana, ha sido responsable de que el Centro Cultural de la Villa colocase en taquilla cada tarde el cartel de no hay entradas Lo más curioso es que, como en el milagro aquél de los panes y los peces, esta agrupación ha pasado de disponer de cinco componentes en 1960, a los veinticinco que el otro día cerraron el Festival de Gospel de Caja Madrid. Un pasado repleto de experiencias al lado de Clara Ward, Mahalia Jackson o el reverendo James Cleveland, y una evolución directamente proporcional al éxito obtenido, son los responsables de este milagro. Las piezas que la coral ofrece son de las que no sorprenderían a nadie, si no fuera por la soberbia resolución que ABC tienen. Un repertorio pentecostal que cultiva la emoción a través de la ordenada acumulación de elementos sonoros. Buena interpretación de baladas Por otro lado, se aprecia también una buena forma en la interpretación de baladas, que- -si me apuran- -se agradece aún más, teniendo en cuenta que los numerosos grupos con los que el Cosmopolitan convive en su ciudad- -Apollo Chorus of Chicago, The Ossiana Singers o Chicago Mass Choir- -han relegado este género a un segundo plano, como muestra anualmente el festival que el género conoce en Chicago, uno de los mejores del planeta, por cierto. Logradísima apertura Logradísima apertura para la edición de este año del Festival de Gospel de Madrid, máxime teniendo en cuenta que la muestra ha vuelto a conquistar su sede en el centro de la ciudad, tras la errada decisión el pasado año de ubicarla en el extrarradio, donde el calado fue menor. Un gospel amical, fácil de amar, cuyo concepto, si ya es aplaudible de todo punto, lo ha sido todavía más en su materialización. Desde el teclado de su tricotosa eléctrica, y al frente de un conjunto instrumental agradablemente sutil, Jerry Smith, recurre a las matemáticas para ofrecer una gama infinita de variaciones y permutaciones con los componentes del coro y mostrar así su poderoso concepto de los grandes éxitos de la música religiosa afroamericana. El pastor Charles G. Hayes, al frente del conjunto, estuvo, por añadidura, muy bien asistido por una sensitiva sección instrumental en formato de quinteto, cuya absoluta ausencia de sofisticación se agradecía en comparación con otras sesiones más ruidosas. El tenor Larry McDaniels destacó en Jesus is a man y también la soprano Karen Hull en una de las piezas de apertura, que, aunque con origen en un disco que cuenta ya con tres años de vida, el coro sigue explotando. No obstante, en un concierto con tan ele- TEATRO Los niños perdidos Autora y directora: Laila Ripoll. Escenografía: Arturo Martín Burgos. Vestuario: Almudena Rodríguez Huertas. Iluminación: Luis Perdiguero. Intérpretes: Juan Ripoll, Mariano Llorente, Marcos León y Manuel Agredano. Lugar: Teatro María Guerrero. Madrid. AQUEL PAÍS DE NUNCA JAMÁS JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN aila Ripoll realiza un viaje a los sótanos de la memoria colectiva de la posguerra española para hablar, explica, de cosas que muchos de quienes las vivieron han callado y prefieren olvidar; una mirada hacia atrás con ira, interrogativa y crítica. En sintonía con los aires revisionistas que soplan en algunos ámbi- L tos, se traslada a aquel país de nunca jamás- -pero nunca, nunca- -de inviernos inacabables, hambres a juego, fanfarrias marciales y consignas patrióticas, al de los orfanatos siniestros retratados por Carlos Jiménez en sus narraciones gráficas Paracuellos y Auxilio Social en las que al parecer se ha inspirado la autora y directora, además de en los testimonios de diversas personas que vivieron situaciones semejantes en aquellos años. Un país nunca jamás resumido en esta obra en el oscuro desván donde están encerrados tres niños perdidos, asustados, hambrientos, tal vez castigados, que juegan a hacer procesiones y cantar Prietas las filas y sueñan con los padres que nunca volverán a ver, niños crueles y tiernos, fantasmas de un Peter Pan que se resiste a asumir como adulta una memoria llena de terribles recuerdos. El texto desarrolla y alarga esta situación claustrofóbica en una espiral reitera- tiva que desemboca en un final más o menos sorprendente que no es cuestión de reventar aquí y que hace que levante considerablemente el vuelo un texto en el que se mecen ecos ya escuchados en otros lugares. El espectáculo, previsto inicialmente para el reducido espacio de la Sala de la Princesa, ha sido trasladado al escenario principal del María Guerrero a causa de los imprevistos que han dado al traste con el estreno del montaje de Decadencia de Steven Berkoff, dirigido por Jorge Lavelli. Tal vez este traslado de última hora explique el tono plano de una dirección falta de matices y la sencillez espartana, casi precaria, de la escenografía. Los actores realizan un esforzado trabajo de interpretación en ese impostado sonsonete infantil de adultos haciendo de niños que termina por resultar molesto y que quizás encuentre alguna justificación en lo que se nos revela en el desenla