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ABC DOMINGO 18 12 2005 Cultura 73 Los embajadores de Italia que han vivido en este palacio siempre han mantenido el espíritu original de la casa la tapicería del mobiliario de este espacio procede de San Leucio, localidad próxima a Caserta. Las piezas del Patrimonio italiano conviven en la casa con los objetos personales del embajador, un coleccionista con un fino olfato. Piezas exquisitas adquiridas en Pakistán, donde estuvo hace años como embajador de su país, conviven con tallas religiosas, una preciosa silla veneciana o imágenes de su Nápoles natal. Pinturas muy valiosas Las pinturas más valiosas del Palacio cuelgan de las paredes del salón de baile, otra fastuosa estancia, con impresionantes mármoles y lampadarios, estucos en el techo y maderas nobles en las puertas. Flanquean una de ellas dos interesantes óleos. A un lado, San Juan Bautista en el desierto de Pier Francesco Mola; al otro, Retrato del Dux Francesco Donato que tradicionalmente se ha atribuido a Tintoretto y que, según Finaldi, es quizá una variante del retrato perdido del Dux Donato pintado por Tiziano También cabe reseñar otras piezas de la pinacoteca expuesta en el Palacio. Es el caso de La Última Cena de Giovan Francesco Romanelli (procede de la colección del cardenal Chigi) La Caridad atribuida a Giuseppe Cesari; La Visitación de la Virgen atribuida a Giovanni Balducci, o Virgen con el Niño y Santos atribuida a Ludovico Carracci. En el piano situado en el salón de baile reposan fotos del álbum familiar (el embajador cumplimenta en una instantánea a Doña Letizia en una recepción oficial) De Franchis subraya que los sucesivos embajadores que han pasado por este Palacio (él lleva tres años y medio) han mantenido el espíritu original de la casa. El comedor de gala es la estancia que ha permanecido más fiel a su aspecto original. Huéspedes ilustres (presidentes de la República italiana, célebres actores... han pasado por este impresionante edificio, que no cuenta (que se sepa) con fantasmas- -cosas del vecino Palacio de Linares- pero sí con mucho arte. Por dentro y por fuera. Una vista parcial del salón de baile con dos de los mejores lienzos que se muestran en la Embajada cia; el Palazzo Barberini de Roma y el Museo di Capodimonte de Nápoles- no faltan obras españolas. Precisamente, el deseo de Amedeo de Franchis es que esta embajada sea algo más que una vitrina de Italia en España quiere que fomente las relaciones entre ambos países en la cultura, la tecnología, la política, la economía... que sea un foro de encuentros y actos sociales y se puedan promocionar empresas de calidad. Algunas firmas de moda y joyería ya han pasado por sus salas- -hace unos años, su esposa, Ilaria, organizó con éxito un desfile de moda italiana- se han presentado guías sobre el país transalpino, se entregan premios... Desde el salón de entrada se tiene acceso a diversas estancias, cada una con un encanto especial. Como la salita del billar, presidida por una pieza de museo: una espectacular mesa construida en 1884 por los hermanos Ricci, que perteneció a las colecciones reales. Destaca igualmente un precioso mueble marcapuntos. El embajador tiene sobre la mesa de billar algunas joyas bibliográficas y, como curiosidad, un ferrari en miniatura que le regaló en 2004 el presidente de la escudería del cavallino rampante Cuando le preguntamos si estaría dispuesto a colocar a su lado el Renault de Fernando Alonso, se limita a sonreír. Nobleza obliga. Políticamente incorrecta (al menos a partir del 1 de enero de 2006) la saleta de fumar hoy convertida en estudio, que alberga un lienzo atribuido a Vernet. Otro precioso cuadro, La abundancia de Gandolfi, cuelga en el gabinete azul, originariamente la sala de música del Palacio, que incluso conserva una acogedora capilla, consagrada en 1988 y que luce una decoración muy ecléctica. Destacan una espectacular vidriera y los frescos del techo (muy divertida la representación animal de Susana y los viejos La última vez que se celebró misa en ella fue el 23 de noviembre, fiesta de San Clemente, cuando se reúnen aquí los ex alumnos del Colegio de España en Bolonia. Una de las salas más acogedoras de esta primera planta (las estancias del embajador y su familia ocupan la segunda planta y las oficinas la tercera) es, sin duda, el salón de las sedas de San Leucio, llamado así porque