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72 Cultura DOMINGO 18 12 2005 ABC Las obras de arte del Palacio de los marqueses de Amboage y la historia del edificio ven la luz en un espléndido volumen editado por FMR, con textos de Amedeo de Franchis, Delfín Rodríguez y Gabriele Finaldi, y fotografías de Massimo Listri, que mañana se presenta en Madrid Los tesoros de la Embajada de Italia en España, al descubierto TEXTO: NATIVIDAD PULIDO FOTOS: SIGEFREDO MADRID. En pleno corazón del barrio de Salamanca, y vigilado por una estatua de Velázquez en bronce (paleta y pinceles en mano) se alza majestuoso un edificio en el que ondea una bandera tricolor (roja, verde y blanca) y que linda con cuatro de las calles más nobles de la capital: Velázquez, Juan Bravo, Lagasca y Padilla. Es la Embajada de Italia. Quien más y quien menos seguro que ha sentido alguna vez la curiosidad de husmear entre sus retorcidas verjas forjadas en hierro, atraído por su arquitectura romántica, con la esperanza de atisbar alguno de los tesoros que esconde. La prestigiosa editorial FMR ha editado un lujoso y cuidado volumen, que se presenta mañana en la embajada y en el que salen a la luz dichos tesoros. Profusa y bellamente ilustrado por Massimo Listri, el libro contiene además un exhaustivo estudio de la historia del Palacio, realizado por Delfín Rodríguez; una visita guiada a los espléndidos salones de la residencia a cargo del embajador, El embajador, junto a La bailaora Pastora Imperio de Mariano Benlliure Amedeo de Franchis; y un recorrido por su pinacoteca de la mano de Gabriele Fira Imperio una preciosa escultura en Las pinturas proceden de naldi, director adjunto de Conservación mármol de Mariano Benlliure. La mare Investigación del Museo del Prado. la Galería de la Academia quesa de Amboage se la compró directamente al artista. Como no hay mude Florencia, el Palazzo De los marqueses de Amboage cha luz natural en este espacio, se deciObra del arquitecto Joaquín Rojí, el paBarberini de Roma y el dió trasladar la pieza a uno de los amlacio perteneció a los marqueses de AmMuseo di Capodimonte bientes más agradables y luminosos boage y en 1940 lo compró el Estado itadel edificio: una galería- -concebida de Nápoles liano como sede diplomática en España. ABC ha visitado la que para muchos es la más hermosa embajada de Madrid con un cicerone de lujo, su actual inquilino. La cita con el embajador es a las 10 cie de retratos dobles de sus dueños. de la mañana. Uno de sus perros correPor un lado, retratos de autorrepretea a su lado cuando Amedeo de Fransentación públicos y simbólicos, y, chis sale a recibirnos. Lejos de decepciopor otro, retratos privados, íntimos, nar, el interior del edificio es tan especen sus interiores. Y aún así, los intetacular o más que su exterior. Un paberiores también pueden ser retratos llón de cristal da acceso al palacio. El eleDELFÍN RODRÍGUEZ dobles, como retratos dentro del regante vestíbulo, en forma de templete trato, destinando una planta, la princircular, está flanqueado por ocho cocipal y más pública, a zona de repreienen las casas y los palacios, lumnas. Unos adornos navideños posentación de su poder y cultura y en general, no sólo un elocuennen la nota de color. De ahí, pasamos al otra, la privada, más pegada a los guste poder de evocación de una soberbio salón de entrada, un espacio tos personales, que pueden ser incluépoca histórica determinada, tanto rectangular en el que lo primero que so contradictorios con los volcados a por su dimensión, lenguajes arquiatrae nuestra mirada es la espléndida alla persuasión exterior. Pero todas estectónicos, distribución y usos, sino fombra, tejida en la Real Fábrica de Tatas cuestiones necesitan también de también una rara y característica pices en 1922 expresamente para este esun arquitecto que sepa dar respuesta cualidad de constituir una especie pacio por Gabino Stuyck. Sobre un fonarquitectónica a tantos requerimiende retrato o autorretrato de sus duedo color chocolate, motivos florales en tos como un palacio debe cumplir. ños, de sus promotores. Cuando la siamarillos, rosas, verdes, azules... La alÉste es el caso del extraordinario, tuación del palacio o de la casa es en fombra parece tener vida propia: se desaunque poco conocido, palacio de una ciudad, el retrato adquiere tamparrama por todos los rincones y ascienAmboage, sede de la Embajada de Itabién una dimensión pública muy node por la escalera. Pura escenografía. lia en Madrid desde comienzos de los table, tanto desde el punto de vista de La luz se cuela por la gran vidriera años cuarenta, y originalmente conssu capacidad de representación simdel fondo, de Mauméjean. Bajo el huetruido por los marqueses de ese títubólica de la familia que lo habita y ha co de la escalera, un cuadrado de cololo, Fernando Pla y Peñalver y Sofía construido, como de su voluntad de res desvaídos en la alfombra delata Ruiz Pelayo, entre 1914 y 1918, en el contribuir al decoro urbano. Así, alque en otros tiempos hubo algo allí. El barrio de Salamanca, una de las zogunos palacios poseen la característiembajador nos cuenta que originalnas privilegiadas del ensanche de la ca de ser, en primer lugar, una espemente estaba instalada la joya de la colección del Palacio: La bailaora Pasto- como un jardín de invierno, con vistas al coqueto jardín- -con una fuente y repleta de plantas. Y es que, aunque la mayoría de las obras de arte que pueblan la embajada proceden del Patrimonio italiano- -los muebles, de las colecciones reales; las pinturas, de los fondos de la Galería de la Academia de Floren- COMO SI FUERA CASA PARA UNA MUJER T ciudad promovido por el marqués que da nombre al barrio. Edificio de sabor francés, de la época de los Luises, como se decía entonces, su elegancia, distribución y significados son muy representativos de un gusto cosmopolita y monumental frecuente en esos años, aunque también es cierto que en la planta más privada tenía una identidad más castiza. El edificio fue construido por Joaquín Rojí (1878- 1932) arquitecto de otros muy notables edificios en Madrid, y que supo, en el palacio de Amboage, dar forma arquitectónica al retrato, a los retratos dobles, a los retratos en el retrato, de la familia que le hizo el encargo. Muy francés, y declinado en orden jónico todo el edificio, el más dulce y femenino de los órdenes clásicos, casi como si la casa, al final, fuera casa para una mujer, el palacio es una obra exquisita de la arquitectura madrileña de ese momento. Retrato de toda una época, y magníficamente conservado, es un lujo del patrimonio arquitectónico de la ciudad.