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62 Los domingos DOMINGO 18 12 2005 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI XAVIER GABRIEL Administrador del despacho de loterías de Sort Su despacho ha dado los dos últimos gordos del Sorteo de Navidad y espera el jueves un tercero tras vender la décima parte de los números en juego, la mayoría a través de internet Una apuesta ganadora POR JUAN FERNÁNDEZ- CUESTA BAJA LABORAL POR ADICCIÓN D n puro, su bigote; una sonrisa, el décimo de lotería. Y dos nombres, en catalán: Sort y La Bruixa D or Suerte y La Bruja de oro. Xavier Gabriel, incluso pese a la conjunción de tales augurios, es fruto, primero, de otras dos circunstancias. Una, de obligado cumplimiento: vender un número premiado con el Gordo de uno de los sorteos grandes, y en este caso fue el Sorteo de El Niño de 1994. Otra, del desconocimiento: hace cinco años la mitad de España creía que el lotero de Sort vendía todos los años el primer premio de la Lotería de Navidad. Y no lo había vendido nunca. Xavier Gabriel ha convertido un despacho de loterías en un negocio, en un gran negocio. Desde ese 08.036 del 5 de enero de 1994, que le dio la vida, transcurrieron casi once años hasta que el 22 de diciembre de 2004 vendió, íntegro, el gordo de Navidad, lo que le ha transportado a un escenario distinto, aunque siga al frente del despacho día tras día. Lo suyo, ni antes ni ahora, fue cuestión de suerte, aunque la necesitó no en ese 1994, sino para que dos años después el 93.561 le devolviese a la actualidad de nuevo en el sorteo de El Niño, de nuevo el primer premio. Y desde ese momento, ese despacho de treinta metros cuadrados en la localidad leridana de Sort dejó de ser un despacho, dejaron de ser treinta metros. Vio el futuro, internet, la red, la venta de lotería sin necesidad de presencia física. Y vio la unión de tres palabras: suerte, bruja y oro. Hoy, el negocio se ha ampliado. Vende figuras, lápices, llaveros, ceniceros... Es capaz de meter la bruja hasta en los móviles, como si de una diosa de la suerte se tratase, y eso que no necesita ya ni de un segundo de promoción. Aún así, será capaz de ir un paso por delante de los demás en ese afán de vender lotería, de repartir fortuna, pero todo se ha convertido en algo mucho más trivial: ya sólo se trata de una mera cuestión de probabilidades, y Xavier Gabriel tiene una entre diez de que el primer premio de la Lotería de Navidad llame a su puerta por tercera vez consecutiva. Y es que después de siete años, si esa cabeza privile- U giada necesitaba un empujón más para que no hubiese rincón de España que desconociese la existencia de un pueblo llamado Sort lo tuvo en 2003. Fueron sesenta series vendidas del gordo de ese 42.473 para un total de 120 millones de euros repartidos. Y aunque era la primera vez, parecía una más, una costumbre como otra cualquiera dos días antes de la Nochebuena. Esa es la auténtica realidad. Y cuando a los tres minutos de comenzar el sorteo del año pasado el 54.600 fue agraciado con dos millones de euros a la serie, y todas habían sido vendidas desde el despacho de loterías de Sort, resultó definitivo. Dice Xavier Gabriel que de pequeño pensaban los mayores que no valdría ni para pegar sellos. Más allá, en la edad adulta, se decidió por el turismo rural y por los llamados deportes de riesgo. Luego llegó la lotería, hace casi veinte años. Ahora ansía crear un parque temático en torno a la Bruja de Oro. Y ya no espera que esa suerte le sonría. Es otra historia: una décima parte de los 85.000 números que se ponen en juego el jueves han sido vendidos por su despacho. Primero apostó por el azar, y ganó. Luego, por el futuro, y ganó. Por tanto, un ganador. Pero lo que queda es más simple: Xavier Gabriel, 48 años, es el administrador del despacho de loterías que ha dado los dos últimos gordos de Navidad y el dueño del negocio más boyante de internet en toda Europa. Ni más, ni menos. entro de unos días entrará en vigor la ley antitabaco de ZP, y la respuesta legal de algunos fumadores será memorable, pues tal como está el patio es perfectamente posible pedir una baja laboral por adicción. Así, la criminalización de los fumadores ha sido tan brutal, que ya todo el mundo está persuadido de que son enfermos, psicópatas y toxicómanos, además de abusivos, depravados y envenenadores. ¿Cómo negarles una baja cuando comiencen a sufrir los estragos físicos y emocionales de su adicción? No soy fumador, pero no me molestan los fumadores. Y si me apuran, ni siquiera creo que contraiga el cáncer por estar cerca de ellos. De hecho, creo que corro más peligro de chocar contra un cocainómano o de ser atropellado por un borracho, que morir de cáncer de pulmón por culpa de mis amigos fumadores. Por lo tanto, simpatizo con la causa fumadora y considero que el socialismo español se ha salido de madre por querer ser más políticamente correcto que los gringos. En realidad, no salgo de mi asombro. Si ZP propugna distribuir heroína a los toxicómanos, viagra a los impotentes, preservativos a los incontinentes y píldoras del día después a los despistados del día anterior, ¿por qué no reparte tabaco gratis entre los fumadores? Uno barrunta que esta medida entraña dos agravios comparativos: uno contra los fumadores y otro contra quienes no cultivan ningún vicio. ¿Qué pasa con los que no fuman, no beben, no se drogan y no precisan la píldora del día después porque tomaron sus precauciones un día antes? -Señorita, ayúdeme, por favor, que vengo atacao. -Tranqui, cariño. ¿Quieres heroína, metadona, condones o abortivos? -Un paquete de Ducados, por favor. ¡Fuera, guarro! Que llamo a la policía. Sospecho que ZP vería con buenos ojos una ley que permitiera la muerte digna y al mismo tiempo se opone a que los españoles fumen. ¿Habrá algo más digno que la muerte lenta y voluntaria que deparan los placeres excesivos? El fumador tiene tanto derecho como el toxicómano a exigir su cartón de tabaco a través de la Seguridad Social, aunque se trate de un cartón de Bisonte. Y quién sabe, a lo mejor a punta de regalar Bisonte el personal se quite antes del tabaco sin que nos cueste a los contribuyentes, porque la ley antitabaco nos va a costar un Potosí. Sé de varios fumadores que se han asesorado por expertos laboralistas y que están dispuestos a pedir una baja laboral indefinida por adicción. Es posible, es legal y es legítimo, porque a los fumadores los han tratado como yonquis, pero sin tomar las mismas medidas que se toman con los yonquis. ¿Y qué pasaría si los fumadores exigieran dispensarios de tabaco, bajas laborales por desintoxicación o simplemente por síndromes de abstinencia? Llevamos tantos años pregonando que las empresas tabaqueras introducen productos adictivos de consecuencias irreversibles, que ahora tendremos que financiar las bajas laborales basadas en aquella demagogia. ¿A qué dentro de un año habrá más bajas laborales por adicción al tabaco que por embarazos? Aunque- ¡quién sabe! -a lo mejor estamos ante una estrategia de ZP para captar el voto de los miles de ciudadanos que podrían fumar y cobrar sin trabajar. www. fernandoiwasaki. com