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ABC DOMINGO 18 12 2005 Los domingos 61 Julián Marías en su estudio, entre los libros y textos que le acompañaron a lo largo de sus 91 fecundos años paña: Los españoles España inteligible -Libro que cumple lo que promete en el título. -Usted publicó una serie de artículos en La Vanguardia -Quince. -En los que se acercaba con respeto al hecho catalán... -Y con amor. -Y tuvo una respuesta mala de Maurici Serrahima... -Poco acertada, diría yo. ¿En qué se equivocaba el juicio de Sarrahima? -En que para mí Cataluña es España, una parte de ella, una pieza inseparable del todo y no se puede entender a Cataluña al margen de España. Había en Serrahima una voluntad de apartismo. En todo caso, nada comparable con la situación actual. Mucho peor. -A Serrahima le dolía que usted hablara sobre Cataluña. -En una ocasión di una conferencia sobre el poeta Maragall. Uno de los asistentes dijo, en el coloquio, que yo no estaba capacitado para entender a Maragall porque yo no soy catalán. Le respondí que nunca había llegado a pensar que se tratara de algo tan misterioso como el alma tibetana. -A la vista del ascenso de los nacionalismos y el agravamiento de los problemas, ¿ha valido para algo tanto esfuerzo apologético y de pura racionalización? -También han aparecido soluciones. ¿En el País Vasco también? -El problema del País Vasco es ETA. Lo de Cataluña tiene sus pegas, pero lo que está mal es el País Vasco. Porque hay miedo, y donde hay miedo no se puede votar con libertad y no puede hablarse de elecciones libres. -Usted ha escrito que no hay vida vividera sin libertad. -La gente vota por miedo al PNV. El temor no lleva a ninguna parte. -Volviendo a los rechazos que su obra ha producido en el mundo progresista hay que recordar su posición en relación con EE. UU. con el Imperio. ¿Imperio? Los EE. UU. mandan menos de lo que tendrían que mandar para la responsabilidad que tienen. A EE. UU. no se le perdona que nos haya librado de Hitler y de Stalin. Hay otros factores... Por ejemplo, los complejos de Europa ante EE. UU. Europa está muy floja. -También en el pensamiento. -También. Piensen que Francia es un país que no ha tenido jamás decadencia. hasta ahora. desde fi- Cuando cayó el muro de Berlín yo dije, al día siguiente, que el gran problema que nos acechaba era el islamismo ¿Imperio? Los EE. UU. mandan menos de lo que tendrían que mandar para la responsabilidad que tienen nales de los sesenta no ha aparecido nada nuevo. Es algo que nunca había ocurrido en Francia. Pero la crisis alcanza a Alemania. Gadamer, que no era de la talla de los más grandes, murió en el 2000 con 102 años... ¿Qué queda de aquel pensamiento fantástico que va de Wittgenstein a Heidegger? -Habermas y poco más. -Muy poquita cosa. -El neokantismo es hegemónico, y eso lleva a un alejamiento de la realidad. ¿Usted no cree que una filosofía al margen de la vida acaba matando la vida y el pensamiento? -La filosofía consiste en hacer transparente la vida. -Hablamos antes del sentido de la trascendencia en Ortega. ¿Y el suyo? ¿cómo define su religiosidad en estos momentos? -Yo soy profundamente religioso y cada vez más específicamente católico. Las visiones más profundas del catolicismo están en las oraciones básicas. Lo malo es la faramalla con que se las rodea. las oraciones básicas son de una gran perfección. El credo, por ejemplo: hay que decirlo despacio, palabra a palabra. La idea del hombre que se deriva de esa creencia, la idea del hombre como responsable, como esencialmente libre, que tiene que responder de lo que hace, que es libre, y que puede elegir, que está destinado a seguir viviendo. -Habla usted de la muerte y de la otra vida. -La gente admite con frivolidad increíble que cuando alguien muere acaba. ¿Cómo se va a acabar? El que crea eso es que no ha querido a nadie de verdad. La idea de que las personas se aniquilan es incomprensible, monstruosamente inverosímil... Si lo más grande que hay en el mundo es la persona. es lo más real que conocemos. decimos que nada se destruye, que se transforma, pero admitimos que se aniquila el ser que somos cada uno. El hombre tiene que imaginar cómo puede vivir después de la muerte. En mi libro La felicidad humana hay un capítulo titulado La imaginación de la vida perdurable Yo digo que no será así, como digo, sino que será mucho más interesante pero basta con eso para desearlo. ¿Es Europa para usted un hecho culturalmente cristiano? -No se podría entender de otra manera. ¿Y el islamismo? -Cuando cayó el muro de Berlín yo dije, al día siguiente, que el gran problema que nos acechaba era el islamismo.