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ABC DOMINGO 18 12 2005 Los domingos 59 Del equipo de Corres es el nuevo Barajas, 85 kilómetros de vigas postesadas para más de un millón de metros cuadrados de estructura levantada en dos años y medio de responder a los problemas que se plantean. Pero cuando empieza a surgir la fase mediática, los arquitectos están más cerca de las personas en las ciudades, mientras que los ingenieros, lejos, se dedicaban a hacer cosas en la naturaleza No olvidemos tampoco que la arquitectura es una bella arte que se ofrece de inmediato, mientras todo el arte nuestro, que lo hay, tiene una derivada más cualificada. Además, mucha de esa arquitectura que tanta admiración causa no sería posible sin la participación de la ingeniería, y cada vez va a ser más así hasta el punto de que en la arquitectura estructural la estructura es en sí mismo un elemento de suficiente entidad artística El edificio Torre Espacio, que actualmente se levanta en la ampliación de la Castellana madrileña, es uno de los últimos trabajos de Martínez Calzón, que también ha configurado el esqueleto de su vecina, la Torre Sacyr Vallehermoso, aunque la primera, con 223 metros de altura, copará el título de techo de la capital a principios de 2007. se sobre la cuestión. Y Javier Manterola no lo ve tan claro. La hora verdadera de los ingenieros- -afirma- -fue en el siglo XIX. Entonces se los enterraba en las catedrales como a los héroes, en la misma Westminster, junto a Nelson. Sí parece ahora que otra vez el ingeniero vuelve a salir al exterior pero sin traspasar el ámbito de la profesión Lo dice el premio Príncipe de Viana de la Cultura de este año, el último galardón de un rosario de las más prestigiosas distinciones al autor de obras como el estadio de San Mamés, el auditorio donostiarra del Gran Kursaal o el puente de Ventas en Madrid. La arquitectura hoy en día está pasando por un periodo formalista muy grande. Su estética exterior es la que prevalece sobre su contenido interior, y esto no lo digo yo, sino los propios arquitectos. Decía el gran Frank Lloyd Wright que cómo se puede ser buen arquitecto sin tener un pico de oro. Porque es fundamental para ellos hacer cosas vistosas, sin importar demasiado si son buenas o malas, buscando más impresionar que convencer, un mal general de toda la sociedad que a la arquitectura ha llegado de pleno. Pero como al ingeniero no le ha importado demasiado que no se le reconozca su trabajo, no ha activado los resortes de la propaganda; que se coge a un publicista y lo hace como, ¡ojo! tienen muchos arquitectos necesitados de patrocinar su fama para lograr encargos Y de las veleidades de la fama a lo prosaico terrenal, más aún cuando se trata de las brechas que cruzan de parte a parte la cara entumecida de Madrid. Entonces Manterola dice: Toda esta manía de hacer las cosas subterráneas a mí me afecta directamente porque el puente de Cuatro Caminos lo diseñé hace muchos años y ahora lo han sustituido por un túnel. Hoy la sociedad aguanta mal el tráfico aéreo. Yo siempre he pensado que el puente era mejor que la plaza, y por eso se debería haber conservado el puente y, en todo caso, haber tirado la plaza, lo que no deja de ser una opinión personal que para muchos no será de recibo. Era grande, poderoso... y ahora el puente se hace suburbano. Pero ¿alguien entendería Nueva York, Londres o París sin sus puentes? Ni el progreso- -se constata- -sin ingenieros. Manterola proyectó el madrileño puente de Ventas, bajo el cual pasan al día 300.00 coches sin que el ruido que provocan afecte a los viandantes los grandes constructores del siglo XX. En su legado destaca sobre todo la interdisciplinariedad y su concepción del trabajo conjunto. Pero eran otros tiempos en que los arquitectos tenían más miedo a la estructura y se apoyaban mucho en él; no como ahora, que ese miedo se ha perdido, y el arquitecto tira más para adelante usando al ingeniero como subordinado Cuando a Julio Martínez Calzón se le pregunta por la razón que ha llevado a la ciudadanía a racanear al ingeniero la gloria que sí ha dispensado a los arquitectos y la injusticia de esa arbitrariedad te contesta: Es verdad que estamos un poco preteridos, una pena para nosotros. No sabe usted lo que acierta con esto en la diana de mi vida Y luego añade, como en un suspiro, que ha reflexionado sobre ello y que cree tener una respuesta aproximada. Entonces explica: En realidad, el arquitecto fue ingeniero en el pasado. A raíz del Barroco es cuando la especialización de las actividades humanas cobró fuerza y hubo que trabajar en la línea de la formalización, por un lado, y en el del análisis, por otro. Cuando gente como Newton manifiesta que el cálculo puede representar a la naturaleza muy aproximadamente se generan una serie de especialistas en esa dirección y aparecen los científicos y los técnicos, y ahí estamos nosotros como ingenieros civiles que vamos analizando la resistencia de los materiales y los sistemas, ya con términos muy científicos. Además, se va complicando la construcción y aparece la necesidad de encontrar instrumentos matemáticos capaces Javier Manterola El éxito está en el equipo Tudor Salusbury, director de la oficina de Ove Arup en España, no tiene la menor duda: Nosotros somos los que hacemos realidad los sueños de los arquitectos. Nuestro talento no se demuestra firmando con nombre y apellido sino trabajando en equipo de forma multidisciplinar, porque sólo así se puede llegar a resultados extraordinarios Nuestro reto- -afirma Salusbury- -es la sostenibilidad porque no basta una ordenación estética del territorio- -como ha ocurrido en España que se ha construido tanto y tan mal- -sino que es preciso un uso racional de la energía, del agua y paliar el efecto del hombre sobre el clima con la emisión cero de CO 2. Ahora tenemos oportunidad de hacerlo en China con la construcción de una ciudad entera, Dontang, en Shanghai, para tres millones de personas. Lo que tenemos que hacer es más con menos, y ese es el reto de la ingeniería, y también del hombre Tudor Salusbury Un matrimonio por ordenador La sociedad empieza a ver ahora que las grandes estructuras pueden ser bellas independientemente de que sean arquitecturas o no. Usted va a un estadio de los de última generación y la estructura es la que da todo a la arquitectura y es apasionante verlo. No cabe duda, -dice este primer espada de la ingeniería- -de que está llegando la hora de los ingenieros de una forma muy bonita, porque tras la separación en el XVIII, el ordenador está volviendo a unir a arquitectos e ingenieros. Él es el elemento que permite que toda esa complejidad numérico- matemática que obligaba a que el ingeniero se especializara y se separará de alguna manera de la forma de las cosas se diluya. Y mientras que el ordenador quita barreras entre forma y función, los arquitectos ven reducida su autonomía porque necesitan de esa ingeniería arquitectónica para hacer los edificios de hoy. Seguirá habiendo arquitectos e ingenieros por mucho tiempo, pero a la larga, probablemente, vuelvan a fundirse en uno solo Preguntado por ABC, Santiago Calatrava, paradigma del ingeniero- arquitecto, rehúsa pronunciar- Leonardo Fernández Hugo Corres Julio Martínez Calzón