Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
58 Los domingos DOMINGO 18 12 2005 ABC CREADORES DEL SIGLO XXI Construcción La rebelión de los ingenieros Rápido, diga el nombre de un arquitecto. (Ya se le habrán ocurrido por lo menos dos) Y ahora, el de un ingeniero. Y es que basta un test de andar por casa para demostrar cómo la cultura de la imagen, de la que tan bien se alimenta la estrella de la arquitectura, ha eclipsado la fabulosa obra de los creadores de estructuras, esqueletos de los sueños, en un polémico- -e incluso falso- -pulso entre arte y técnica POR VIRGINIA RÓDENAS ugo Corres despacha el despropósito con una anécdota: Cuando los ingenieros que hacemos puentes vamos a la inauguración de una de nuestras obras, y especialmente si ésta tiene unas características singulares y un impacto formal muy importante, el representante de la Administración, que suele ser un político, nos presenta ante la concurrencia como el arquitecto Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial, es el autor de una ingente obra pública, con puentes muy importantes en Madrid e infraestructuras como las de abastecimiento de agua, y, sin embargo, nadie dice el ingeniero Juan de Herrera que hasta la fundación que tiene la Escuela de Arquitectura de Madrid se llama con su nombre. Es más, toda la fabulosa cantidad de infraestructura que se ha hecho en los últimos 20 años en España es obra fundamentalmente de ingenieros y, curiosamente, pasa desapercibida para la gente que la utiliza. Y mientras que la creatividad y el extraordinario aprovechamiento tecnológico en la construcción de puentes han hecho de la ingeniería española un modelo para Europa, en nuestra propia tierra, si un ingeniero tiene creatividad, se convierte socialmente y de forma automática en un arquitecto Lo que no deja de tener su miga. Por cierto, Hugo Corres y su equipo son los artífices, entre otras H Lo importante hoy es hacer cosas vistosas. Da igual que sean malas o buenas, porque se trata de impresionar y no de convencer. Un mal general de toda la sociedad que a la arquitectura le llega de pleno muchísimas cosas, del nuevo aeropuerto de Madrid, quizá la mayor obra de edificación europea del último periodo, formada por dos edificios con 85 kilómetros de vigas postesadas para más de un millón de metros cuadrados de estructura construida en el tiempo récord de dos años y medio. Todo un prodigio. Pero nadie habla de nosotros- -dice con la fuerza de la costumbre el presidente de Ache (Asociación Científico- Técnica del Hormigón Estructural) que aglutina a la crema y nata de la ingeniería española- -sino de Lamela y Rogers, que son los arquitectos. Y eso que que ésta es, sin duda, una obra fruto de la perfecta comunión entre la arquitectura y la ingeniería Pero eso, desgraciadamente, no siempre es así. El ingeniero Leonardo Fernández Troyano relata cómo la proximidad y complementariedad de ambas profesiones ha dado lugar a roces y polémicas entre ellos, en gran parte por problemas corporativos, es decir, de competencias profesionales, pero también por problemas de identidad de cada profesión. Esta polémica se inició en el siglo XIX con una violencia inusitada, se superó en gran parte a principios del siglo XX, pero hoy en día sigue habiendo conflictos de competencias e identidad. Un ejemplo actual de este problema ha llegado tras la irrupción de los arquitectos en el campo de los puentes como diseñadores exclusivos. Eso se produce tras su consideración de que el fenómeno resistente ocupa un segundo lugar, que el puente se ha convertido en objeto de puro diseño, que lo mismo da un puente de 20 que de 200 metros de luz, olvidando el fundamental factor escala. Un caso de esta forma de hacer puentes ha sido el del Milenio de Londres, del arquitecto Norman Foster y el escultor Anthony Caro, que ha tenido serios problemas de vibraciones. Desde luego, -añade Fernández Troyano- -la del arquitecto y el ingeniero siempre será una relación compleja porque cada uno sabe que dónde él es más débil es donde el otro es más fuerte. Y que según crece la escala de la obra, la importancia del ingeniero va siendo cada vez mayor El desprecio de lo práctico Lamenta asimismo este constructor y profesor que la sociedad usa pero ignora la ingeniería. No olvide- -llama la atención- -que lo que es utilitario se contrapone a lo bello, una dicotomía que entraña que lo que es práctico se desprecia porque no merece mayor consideración. Además, -sentencia- -los arquitectos han tenido siempre más prensa Edificadores con los que su padre, el insigne Carlos Fernández Casado, profesor de Puentes y, en el sentido más amplio de la palabra, sabio, -del que ahora se cumple el centenario de su nacimiento- trabajó mucho y muy bien. Él era un hombre abierto a todos Martínez Calzón es el artífice de la estructura de Torre Espacio los conocimientos, que se sintió ingeniero muy joven- -ingresó en la escuela a los 14 años y a los 19 ya había acabado la carrera- y que además consiguió los títulos de ingeniero de radiotelegrafía por París, el de Telecomunicaciones en España, así como las licenciaturas de Filosofía y Letras y de Derecho. Un académico de la Real de Bellas Artes al que bien se le puede decir que perteneció a la generación de