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ABC DOMINGO 18 12 2005 Los domingos 55 LA IMAGEN DEL PODER dad es lo que cuenta. Axel Wallrabenstein, un ex asesor de Kohl alaba su tardío ajuste hacia lo que hoy llama un chic internacional de mujer en política Pero con su pinta de inofensivo ratón de biblioteca, muchos lamentan haber pasado por alto sus ambiciones y determinación despiadada: desde que tumbó a un confiado banquero de su partido, ya en septiembre de 1990, para obtener su primer escaño por Rügen; hasta lograr prejubilar al canciller Schröder, sin olvidar cómo soltó lastre abandonando a la deriva a Helmut Kohl. Compañeros de la primera hora como el político Udo Timm subrayan su desconfianza y capacidad observadora, deudoras de la típica doble vida oriental, lo que la ha hecho inasequible a muchos. Antes de lograr presidir una coalición con el SPD, que se dijo imposible, la llamada negligentemente chica de Kohl ha dominado un partido lleno de barones adversos, con la fría táctica de un experimento de laboratorio y quienes la han tratado saben que te conoce antes de que puedas saber nada de ella El político democristiano Udo Timm, que la conoció en su primera manifestación en Leipzig, ha resaltado de entonces su capacidad de escuchar y sólo intervenir cuando sabía claramente de qué hablaba Merkel lamenta el excesivo valor que se da a la imagen e insiste en que la autenticidad es lo que cuenta AP Angela Merkel La física de la canciller Las apariencias engañan. Y en el caso de la canciller, más. Su pinta de inofensivo ratón de biblioteca ha hecho lamentar a muchos el pasar por alto sus ambiciones y determinación despiadada. Un misterio de mujer que el viernes desarbolaba a Tony Blair cerrando el acuerdo sobre las cuentas de la UE POR RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL EN BERLÍN Un pisito en el campus En su primer viaje a París, cuando intentó llamar a la cancillería, se dio cuenta de que no tenía el número y estaba llamando a su casa. En su estilo pedestre, la canciller de la tercera potencia del mundo ha elegido seguir viviendo en su pisito junto a la Universidad Humboldt, donde su casi desconocido marido es reputado investigador. Ambos se refugian en fin de semana en los vecinos bosques de Uckermark, Merkel prepara bien la perca de río y, de sus debilidades, una vez confesó que si lograra tres días libres los emplearía en ordenar su apartamento y sus libros. Habla bien ruso e inglés, es liberal en usos, religiosa en costumbres y mujer en una esfera muy patriarcal. Una que lo consiguió anunciaba un titular que era doble para Merkel: un oriental lograba triunfar en el Oeste; y una mujer alcanzaba un puesto concebido por el hombre. Motor de su éxito- -destaca la biografía de Gerd Langguth- -es una actitud vital. Es la que quisiera para los alemanes y en su discurso inaugural recordó el gran regalo de la libertad de actuar; algo sensible para quien nació bajo el socialismo pero inaprensible a quienes nacieron ya con ella. Incitó a los alemanes a no esperar para soltarse la melena, después de agradecer generosamente a su antecesor, a veces tan desdeñoso con ella, por su modernización de Alemania. Y ni para eso se le movió un pelo. l pelo de la canciller no es fácil, ni de explicar ni de tomárselo. No es feminizar por lo fácil pero más que físico lo que posee Merkel es física: un doctorado, una academia y un modo de escrutar y ejecutar que un analista del Handelsblatt comparaba a la física cuántica: se mueve de manera absolutamente rápida y relativamente indefinida Su efecto inexorable lo han comprobado sorpresivamente sus enemigos, en el propio partido como en el de enfrente. Ni izquierda ni derecha han sido generosos con ella y, aún se repetía la consigna de que esta democristiana sería la típica vecina de casa con el corte de pelo equivocado, cuando hace ahora un mes lograba encumbrarse a la cancillería y así a la historia de Alemania. E Su imagen- -al menos en el estricto y obsesivo sentido latino- -es plana. A Angela Dorothea Merkel le gustan los jerseys por calientes, no por bonitos, criterio que guía el grueso de sus calcetines y no hay que imaginarse sus zapatillas de casa: las tiene junto a su mesa de despacho. Esto- -en Alemania- -no sería tan malo como esa sensación de peinado que le ha caído como una maceta y la tiene con las orejas gachas y la mirada perdida. El pelo germánico tiene tal importancia que dos peluqueros se han pegado por el éxito final de haberle despeinado un poco la maceta, o la melena. El pelo de Merkel ha sido objeto de debate durante años, peaje en un mundo de opinadores y ejecutores masculinos aun cuando alguno es femenino. La contraparti- Le gustan los jerseys por calientes, no por bonitos, los mismo que sus gruesos calcetines, y no hay que imaginarse sus zapatillas de casa: las tiene junto a su mesa de despacho da del agravio sería que Merkel ya ha pasado a la historia sin haber hecho aún nada. Pero da idea el que un antiguo secretario general de la CDU llegó en un momento a considerar el gusto de su presidenta de partido un completo misterio Esta investigadora de la Academia de Ciencias, que se doctoró sobre Cálculo de las constantes de velocidad de las reacciones elementales en el ejemplo de hidrocarbones simples admite en una biografía- -que titula A mi manera -que sólo empezó a saber algo de este extraño concurso (occidental) de apariencia y auto promoción después de 1989. Asegura haber evolucionado despacio y prudentemente pero todavía lamenta el excesivo valor dado al aspecto e insiste que la autentici-