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50 Los domingos DOMINGO 18 12 2005 ABC AÑO NUEVO CONTRA EL TABACO Empresarios de hostelería se manifiestan en Madrid, como hicieron en Valencia, contra la ley antitabaco (Viene de página anterior) la publicidad, los ligados al humo parecen de la misma materia que los sueños, volutas en las que la imaginación cabalgaba mejor, no en vano además del caballo y el Winchester de repetición, el cigarro, incluso apagado, desmochado y mascado, forjó un perfil épico prolongado por el cine negro. Humo y conspiración, humo y existencialismo, humo y tantas devastaciones que el acto de fumar, progresivamente huérfano del encantamiento inicial, experimentó hasta desembocar en el realismo sucio: Acabó por perder el aura cuando las nubes se disiparon y los cartílagos carcomidos por el cáncer afloraron como arpas de muerte. Son muchas las ascuas y humaredas que durante décadas han amasado la atmósfera de la Cervecería Alemana, en la madrileña plaza de Santa Ana. Mientras al camarero Rufino Delgado, un histórico, la ley le parece una bendición- no haces más que respirar humo todo el día al grupo de Getafe que aprovecha el festivo para hablar, fumar y beber, el humo es paisaje. A uno de los pocos que no fuma, Cristino Maquedano, 32 años, técnico electrónico, le molesta, pero acepta una regla no escrita. Si entro en un bar y hay humo, asumo que es lo que hay. Si me molesta, me salgo, porque la mayoría fuma A su lado, Julián Vitoriano, 32 años, pintor decorador, fuma desde los 16 un paquete al día: Que cada uno haga lo que quiera. Si en un garito no se puede fumar, me iré a otro o fumaré en la calle. Reconozco que para la gente que no fuma el humo es una imposición. Muchos locales creen que van a perder clientela Eso piensa José Luis Guerra, presidente de la Federación Española de Hostelería. Según sus cálculos, la caída en la demanda a causa de la ley será de un 7,2 por ciento en restaurantes. El cordobés José Medrán, que lleva 33 de sus 48 años como camarero tras la barra de El Paleto (un ariete en la esquina entre Sainz de Baranda y Antonio Arias, a un tiro de piedra del parque del Retiro) diagnostica con tino que el bar vive del vicio ese admirado arte español que hace de la barra parroquia, con sus sacramentos tapas, copas y humos, lugar privilegiado de intercambio social. El sector, con un millón y medio de empleados, suma 240.000 bares, 66.259 restaurantes, 15.663 hoteles y 14.044 cafeterías, y genera 96.365 millones de euros al año, un 7 por ciento del Producto Interior Bruto, enarbola Guerra, que vaticina una pérdida de 20.500 empleos por culpa del cerco al humo. Arturo Fernández Álvarez, presidente de Arturo Cantoblanco, uno de los principales grupos de restauración de la piel de toro, con 120 establecimientos y más de 3.000 trabajadores, no lo ve tan negro. Además de renombradas casas de comidas como El Amparo y Nicolasa, tam- El bar vive del vicio admirado arte español que hace de la barra parroquia, con sus sacramentos bién restaura en el Teatro Real, el Palacio de la Moncloa y el Congreso de los Diputados. Aunque ha tenido que desembolsar cien millones de las antiguas pesetas para crear espacios separados y poner extractores en locales que sirven a 50.000 clientes diarios, el 50 por ciento fumadores y estima que la ley va a provocar un desequilibrio económico importante en el 2006 para el sector don Arturo se muestra esperanzado: No soy fumador, y comprendo que España no podía permanecer al margen de lo que se está haciendo en Europa y EE UU. Hemos llegado a una ley consensuada que a largo plazo nos va a beneficiar Demasiado coercitiva La ley me parece demasiado coercitiva. Reconozco que soy una fumadora social, pero estamos obligados a no molestar, y lo que voy a hacer es dejar de hacerlo en lugares públicos. Pero me temo que acabaremos siendo como una lacra. Para mujeres de mi generación, fumar era una transgresión. El cine y la literatura me influyeron para que me convirtiera en adicta Así se explica Elena Rodríguez, de 48 años, 30 como fumadora, que apura junto a su amiga Mercedes Valdivieso, 45 años y 25 afiliada al humo, un cigarrillo en la cafetería del Círculo de Bellas Artes, donde las paredes hablan con papiros de humo. Funcionarias del Principado de Asturias, acaban de recorrer la exhaustiva exposi- ción sobre la historia de la fotografía española que alberga el Círculo. El humo forma parte de esa memoria. Ambas creen que la ley utiliza a los fumadores como cabeza de turco. También se podían hacer campañas contra el alcohol. Se practica una doble moral: por una parte es muy barato y al mismo tiempo el Estado obtiene buenos dividendos de su venta. Hay marcas que han bajado hasta 25 céntimos el precio de la cajetilla para atraer a jóvenes Antonio Escohotado, autor de una monumental Historia general de las drogas ofrece su particular interpretación del desvelo estatal: Es un órdago de la nueva Administración- -y no hablo sólo de la de aquí- -que se corresponde con la sociedad de ocio consumista. El órdago que lanza se relaciona con la ética dietética correcta. Se exponen a un brote de desobediencia civil masiva, pero o surge espontánea o no será, porque haría falta la fe de los primeros cristianos o de los paleomarxistas del XIX. El Estado fija la necesidad de que las personas reduzcan los gastos de la Seguridad Social siguiendo los dictámenes del estamento terapéutico. Pero desconfío de las estadísticas que se emplean para justificar la ley. Marx y Freud fumaron hasta el final. Freud veinte y treinta puros diarios, y murió a los 89 años. Carrillo fuma como un carretero. La gente se muere de males que las estadísticas atribuyen sistemáticamente al humo