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ABC SÁBADO 17 12 2005 Los sábados de ABC 101 Málaga, en la vanguardia de la moda El carácter cosmopolita y abierto de la ciudad de Málaga, abierta al mar, ha hecho que siempre sea receptiva a las influencias externas, y el ámbito de la moda no es una excepción. Las conexiones con Hispanoamérica y las colonias a través de Cádiz y también la marcha de los Gálvez de Macharaviaya a Estados Unidos contribuyen a ello. Tan importante fue ese interés que a partir de 1830 se empiezan a publicar las primeras revistas de moda o publicaciones que incluyen páginas específicas. Así, cabe citar un periódico como El Guadalhorce que se conserva en el archivo Díaz de Escovar y que en 1840 incorpora una sección fija de moda. fabricación de algunos tejidos y piezas determinadas, que revelan también una forma de vida y unas necesidades sociales que estaban en función de las distintas clases y los hábitos de cada una de ellas, que acaban por influir también en los otros estratos sociales. La colección privada de Francisco Zambrana puede ser un buen comienzo para acercarse a la evolución histórica del traje, marcada por la influencia entre las distintas capas sociales y también por la preeminencia de los estilos importados desde París y Londres. Y es que estas dos ciudades siempre han fijado las tendencias de la moda, para la mujer y el hombre respectivamente. Sin embargo, Francisco Zambrana se muestra convencido de que España siempre ha tenido una moda propia El especialista defiende que en la corte de los Austrias, por ejemplo, era bien conocida la austeridad y el uso del negro, lo que no implicaba que fuera menos rica. Todo eso estaba en función de las leyes suntuarias, que prohibían el uso de ciertos adornos, reservados a distintos estamentos aclara. Contra el influjo francés Seda y encaje para el corsé, y seda para una casaca que se deslizaba hacia el XIX Incluso en el siglo XVIII se advierte una pequeña rebelión contra el afrancesamiento, que se revela en la moda castiza, que tan bien se refleja en la obra de Goya y en sus majas y petimetres. Se introduce también el uso de la mantilla, chaquetillas con madroños y otros complementos, con los que se pretende ajustarse a las últimas tendencias del momento. Ya a comienzos del XIX sitúa Zambrana los precedentes del hombre metrosexual un concepto que en su opinión no es nada nuevo porque hace dos siglos ya había muchos preocupados por la moda, en la época conocida como del dandismo en la que incluso el hombre llegó a llevar corsé en las clases sociales más elevadas. Pese a las influencias extranjeras, España aporta a la moda su sello, con prendas que son muy típicas de nuestro territorio a lo largo de la historia, como la baskiña, una falda negra de lana, terciopelo o seda, que la mujer se ponía sobre el vestido para salir a la calle. La mantilla también es algo característico de España, que llega hasta la actualidad. Y es que no hay nada mejor que repasar la evolución del traje para conocer el devenir de la Historia. Guía de conservación En cuanto a los complementos, Zambrana tiene en su colección zapatos que se remontan a la época de la regencia inglesa, de entre 1814 y 1820, y también sombreros que abarcan un amplio arco cronológico. Posee, además, numerosos corsés que ponen de manifiesto la gran evolución que ha sufrido la silueta femenina a lo largo del tiempo. Así, mientras durante el siglo XVIII los corsés tenían una forma cónica rígida, en la época imperio se vuelve a los referentes clásicos y a Grecia, con las líneas más naturales. A partir de 1820- -explica el experto- -se vuelve a la rigidez y se recoge más, aunque no se trata de estrechar sino de recoger En 1840 comienza a hacerse más rígido, mientras que a mediados del XIX se busca la cintura más estrecha posible, hasta hacerse eco hacia 1900 del influjo del modernismo, adquiriendo forma de ese. Y es que el traje masculino no ha sufrido demasiados cambios a lo largo de los siglos, pero el femenino sí que se ha modificado, sometiendo siempre a la mujer a la dictadura de la moda. Una moda que si bien En España hay rastros de rebelión contra el peso de la moda francesa en muchos detalles del XVIII engrandece su figura con esos trajes, supone también de forma habitual un freno para la evolución de la mujer hacia cualquier tarea que no fuera la doméstica argumenta Zambrana. Trabajo de ingeniería Muchas de las piezas que conserva el coleccionista son verdaderas obras de ingeniería que demuestran el tesón que se ponía en su confección y también los conocimientos por parte de los diseñadores de los movimientos artísticos y de las modas que circulaban por todo el mundo. Una moda que, cómo no, estaba en función de las distintas clases sociales y el nivel económico. Zambrana señala que las clases populares se afanaban por intentar seguir la moda, e incluso hay cronistas del XIX que hablan de campesinas que llevaban en el campo corsés y miriñaques, que es una especie de forro interior de tela rígida o almidonada y a veces con aros. Así, la historia del traje y su evolución está ligada tanto a las altas esferas como a las clases populares, aunque son la nobleza y luego la aristocracia, más que las clases medias y la burguesía, las que sustentan el peso de la evolución de la moda y las que más variedad de modelos abarcan. Por todo ello, considera Zambrana que la historia del traje no es simplemente un recorrido curioso por las modas, sino que también incorpora una carga histórica importante, ya que la indumentaria conlleva una serie de matices que revelan el modo de vida de una época y forma parte, por tanto, del patrimonio etnológico Al mismo tiempo, esta disciplina se puede estudiar también desde el punto de vista de las técnicas utilizadas para la Aquellos que conservan en su propia casa prendas antiguas o que tienen un valor especial deben seguir algunos consejos para preservarlas. -A oscuras: Para que el textil no se degrade debe almacenarse sin luz ninguna. Si se expone, no debe hacerse durante mucho tiempo, de cuatro a seis meses como máximo, nunca con una iluminación mayor de 50 lux. La luz acelera el envejecimiento de telas y tintes. -La fundas: Nunca de plástico, sino de algodón descrudado. Las piezas no debe estar en contacto con telas actuales. -Insectos: Hay que controlar los posibles ataques de insectos y no es conveniente usar naftalina. -Las perchas: Siempre acolchadas. Y si están diseñadas específicamente para las prendas, mejor. -En plano: Hay piezas que, por su forma y por su peso se deben conservar en plano. -Maniquíes: Los convencionales no sirven. Tienen que fabricarse en función de cada pieza. Las medidas de los modelos han cambiado a lo largo de los años. Más información y para contactar con el coleccionista: indumentariahistorica hotmail. com