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ABC SÁBADO 17 12 2005 Los sábados de ABC 99 EL GUINDO La oferta Huesca tiene cinco estaciones de esquí. Son las cinco del Pirineo aragonés: Formigal, Candanchú, Panticosa, Astún y Cerler. En Teruel hay otras dos, las de Javalambre y Valdelinares. Certificado de calidad. Todas las estaciones aragonesas cuentan con el certificado oficial de la Q de Calidad específica para el sector de la nieve, que concede el Instituto de Calidad Turística Española. Cada temporada visitan las estaciones aragonesas un millón y medio de esquiadores, el 25 por ciento del mercado nacional. tas de esquí turolenses, que se han convertido en las estaciones de la costa levantina. Pero, ¿qué más ofrece Aragón, qué distingue su oferta de la catalana o la de Sierra Nevada? Patricia Sierra afirma, contundente, que las diferencias existen a favor de la oferta aragonesa. De una parte, somos la única comunidad autónoma en la que todas sus estaciones están certificadas con el sello oficial de la Q de Calidad; y, de otra parte, las condiciones de todas nuestras instalaciones son de primer orden, fruto de las fuertes inversiones que se están realizando MÓNICA F. ACEYTUNO GRACIAS JULIÁN MARÍAS E El paisaje también cuenta Francisco Mallo es director de la Escuela Española de Esquí de Cerler. Lleva desde 1972 adiestrando esquiadores. Como monitor, en estos 33 años ha visto de primera mano cómo han evolucionado las estaciones de esquí aragonesas: sobre todo, se ha producido un cambio en las preferencias de quienes acuden; antes la gente venía más de vacaciones, y aprovechaba para esquiar; ahora vienen a esquiar principalmente Afirma que lo que más valoran quienes acuden al Pirineo es la calidad de las pistas y el entorno. Creo que lo que más les atrae es el paisaje, que es impresionante, lugares muy bonitos. Cerler, por ejemplo, está rodeado de picos de más de 3.000 metros. Además, tenemos un clima relativamente seco, lo que permite que la calidad de la nieve sea aquí de las mejores de España En este escenario ha abierto Aragón una nueva temporada de esquí. Navidades constituye una de las partes fundamentales para el balance anual de las estaciones. Vacaciones entre el manto blanco listo para el ocio. staba pagando la compra cuando mi marido me leyó el mensaje del teléfono móvil: Ha muerto Julián Marías Camino del tinte llevaba una cara tan compungida que me detuvo mi amiga Isabel, pero ¿qué te pasa? nada, nada. No esperaba que muriese Julián Marías. Lo que yo esperaba es que volviera a escribir una de aquellas Terceras que publicaba todos los jueves y que leía en un café de Betanzos, en unos días en los que los días no pasaban. Me sentaba en una mesa, la televisión estaba puesta, alrededor señores que leían otros periódicos, y yo el artículo de Julián Marías. Titulaba muy bien. Muchas veces con una sola palabra. Me parecía imposible que alguien no quisiera leer el resto. En realidad, yo hubiera querido que todos los del bar lo leyeran como cuando sale la luna llena, anteayer salió, y te parece que todo el mundo debería detenerse a mirarla, pero no todo el mundo quiere atender a las cosas que merecen la pena. Dicen que era un discípulo de Ortega pero para mí Ortega resulta alguien muy lejano al lado de Julián Marías y su pensamiento recién escrito. No sé si le damos suficiente valor a esto. Tenía Julián Marías lo que él mismo denominaba calidad de página pero es que era una calidad de página recién escrita, es decir, Julián Marías acababa de escribir aquello que leíamos en el periódico, respiraba junto a nosotros, junto a mí en aquel café, en el tiempo. No quería que pensáramos como él, sino que pensáramos por nosotros mismos. Y eso hoy es algo extraordinario. Alguien que no quiere convencernos: mil monumentos teníamos que haberle hecho ya sólo por eso. Escribía estos artículos sin otra pretensión que la de la claridad, a veces, sencillamente, nos contaba que no tenía tiempo para responder a todas las cartas que recibía, y se disculpaba con humildad por ello. Me acuerdo de la que probablemente fuera su última Tercera, titulada Quedarse Siendo alguien tan fuerte y tan libre, me temo que su vida estuvo llena de dificultades, pero tiene que ser muy agradable morirse sin haberse vendido a nada ni a nadie. Solía decir que él no estaba de acuerdo con que la muerte acabara con la vida, porque seguía queriendo a su esposa como si aún estuviera a su lado. Y es cierto. Ha muerto Julián Marías y mi agradecimiento hacia él no ha desaparecido.