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ABC SÁBADO 17 12 2005 Deportes 93 El presidente del Betis pasa sus peores momentos desde que está al frente del club y vive el fútbol exiliado del estadio que lleva su nombre JUEGOS OLÍMPICOS A Lopera le pesa el Villamarín TEXTO GERARDO TORRES El Consell resalta la buena acogida a su iniciativa Valencia 2020 M. C. VALENCIA. La opción de que la ciudad de Valencia irrumpiera en la carrera olímpica para los Juegos de 2020 sigue suscitando reacciones, aunque todas ellas positivas y reveladoras de la importancia que un evento de estas características tendría para la capital del Turia y la Comunidad Valenciana en su conjunto. El portavoz del Consell, Esteban González Pons, se refirió ayer a este asunto al término de la reunión del Pleno del Gobierno en la que, como pórtico de su declaración institucional, quiso evidenciar de nuevo que no se va a producir ninguna competencia con la capital de España en su segunda tentativa olímpica que, todo indica, será en 2016. El Gobierno valenciano será fiel y cómplice con la candidatura olímpica de Madrid 2016 y siempre podrán contar con nuestra ayuda indicó González Pons. Dicho esto, el conseller se felicitó de que esta iniciativa, que no hemos lanzado nosotros ha tenido una auténtica avalancha de reacciones positivas. Nos ha llamado la atención la gran cantidad, tanto de instituciones como de empresarios y de particulares que han dado la idea por buena indicó. González Pons desveló que en esas conversaciones se mostraba que estas entidades están dispuestas, si se pone en marcha un movimiento de estas características, a sumarse a él Finalmente, el portavoz señaló que si Madrid no logra los Juegos de 2016, tendrán que volver a hacerme esta pregunta Sobre qué respuesta daría en esa situación fue meridianamente claro: La que todos están esperando en referencia a la candidatura olímpica de Valencia 2020. SEVILLA. Ni siquiera cuando Roberto Carlos y Anelka sellaron con sendos goles en Heliópolis el pasaporte del Real Betis a Segunda división, a mediados del año 2000, Manuel Ruiz de Lopera y Ávalos lo pasó tan mal como ahora. Nadie puso en duda entonces al presidente de la entidad verdiblanca, nombrado a perpetuidad para el cargo por una Junta de accionistas a petición de una afición que no se ha cansado de agradecerle que en 1992 abriera la chequera para evitar la desaparición del manque pierda en la agonía de la conversión de los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas. En los trece años que han transcurrido desde aquel gesto que catapultó a Lopera a la categoría de héroe para las huestes béticas la figura del empresario del barrio de El Fontanal ha sido venerada hasta el punto que un busto de bronce con su figura preside el antepalco del estadio de Heliópolis, que el 1 de enero de 2000 dejó de llamarse Benito Villamarín para ser el Manuel Ruiz de Lopera, nombre con el que también fue bautizada la remozada Ciudad Deportiva del club. club. Se reunió el Consejo de Administración y hay quien asegura que Lopera puso el cargo a disposición de sus colaboradores. A la una y media de la mañana, el presidente compareció ante los periodistas para anunciar dos cosas. La primera, que no volvería a hablar en público en mucho tiempo; la segunda, que ya no se sentaría esta temporada en el sillón presidencial del palco. Además, eludió responsabilidades y se las cargó a sus espaldas a Lorenzo Serra, a quien la afición había vitoreado durante el partido, el entrenador con el que el Betis ha realizado las mejores temporadas y ha conseguido sus más importantes logros en toda la era Lopera. Gestiones para fichar Manuel Ruiz de Lopera SAN VICENTE De la gloria a la desesperación El fútbol, empero, no atiende jamás al pasado y en su constante evolución es capaz de fagocitar a sus propios hijos, como lo es de alguna forma el propio Lopera, que se hizo rico con sus variopintos negocios, pero fue gigante a raíz del paso trascendental que dio al hacerse cargo del Betis. Y aunque resulte paradójico, después de que el equipo albiverde completara su mejor temporada en muchos años al ganar la Copa del Rey y conseguir la clasificación para la Champions League merced al cuarto puesto en la Liga 2004- 05, el mandamás de la casa heliopolitana se ve actualmente en la situación más difícil de estos trece años. El pasado 6 de diciembre, martes, el equipo bético se despidió de la Liga de Campeones perdiendo ante el Anderlecht belga por 0- 1. La impotencia mostrada por los hombres de Serra Ferrer agotó la paciencia de la hinchada, que harta de encadenar disgustos y angustiada por ver el nombre del club a la cola de la tabla de Primera división le cantó las cuarenta al presidente. La furia convirtió transitoriamente el Ruiz de Lopera en Benito Villamarín y éste se cebó con el otrora héroe, al que se le pidieron cuentas por la vía de la ironía y el sarcasmo. Lopera, salta al campo y mete un gol o Lopera bota de oro fueron las letras que la afición bética improvisó sobre tonillos conocidos para mostrarle su enfado al máximo responsable del desaguisado verde, blanco y verde. No obstante, quizá fue el siseo de todo el estadio cuando se escuchó tímidamente un hola, hola don Manuel lo que enervó definitivamente a Lopera, que abandonó raudo el palco en cuanto el árbitro dio por terminado el encuentro. La noche fue larga en las oficinas del Cinco días después, el presidente cumplió su palabra y no se dejó ver por el palco del estadio que lleva su nombre en el partido de Liga con el Español. La afición respaldó a sus profesionales, que no fueron capaces de ganar, a pesar de lo cual el técnico y los jugadores han lanzado desde entonces un mensaje optimista que ha calmado los ánimos mientras en su despacho Lopera ha acelerado las gestiones y las negociaciones para satisfacer a los aficionados con los fichajes exigidos desde el verano bajo el lema más vale tarde que nunca aunque su valentía y contundencia a la hora de entrar en el mercado haya quedado ya en el olvido. Con Lopera exiliado voluntariamente en su oficina, Lorenzo Serra y sus hombres tienen que dar la cara hoy en San Mamés y el miércoles, en casa ante el Alavés. De los resultados dependerá el cariz de la Navidad. Las lesiones de Miguel Ángel y, sobre todo, Oliveira han roto la frágil planificación de la temporada y tiempo habrá de comprobar si las correcciones del invierno sirven para reconducir la situación. Si no es así, seguramente a Lopera le pesará todavía más el Villamarín.