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62 Cultura SÁBADO 17 12 2005 ABC CLÁSICA Teatro Real Obras de De Nebra, Haendel y Boccherini. Intérpretes: Al Ayre Español Orquesta. Director: Eduardo López Banzo. Solista: María Bayo, soprano. Lugar: Teatro Real, Madrid SWING Michael Bublé Intérpretes: Michael Bublé (voz) y su big band. Lugar: Madrid Arena. Rockódromo. Fecha: 13 de diciembre. GRANDES VOCES EN EL REAL ANTONIO IGLESIAS UN SHOWMAN CON BUENOS PULMONES PABLO MARTÍNEZ PITA ajo tan explícito título se inicia en el coliseo de la Plaza de Oriente un ciclo abierto con la voz de nuestra prestigiosa soprano María Bayo. Ella sería la artífice de la versión de varios fragmentos extraídos de la obra escénica del español del siglo XVIII José de Nebra, no tan desconocido como se cree, si brillante en la composición religiosa asimismo triunfante en el teatro. Sabiendo muy bien cómo salir airosa de tan árido empeño, nuestra cantante separó a la perfección lo que es acento en forte de lo que suele rozar tantas veces el grito y también atemperar a la versión actual esa suerte de crescendo, necesarísimo para mantener la duración del sonido cuando de lo barroco se trata. Es decir, la Bayo ofreció una suerte de lección acerca de básicos elementos interpretativos de una épo- B María Bayo ca, sirviéndolos con su voz de clase evidente, donde destaca la firmeza de la tesitura aguda. Fue acompañada por el conjunto especializado Al Ayre Español, galardonado múltiples veces y que, a las órdenes de su fundador y director, Eduardo López Banzo, interpretó- -además de sus colaboraciones con María Bayo- limpiamente el Concerto HWV 315 de Haendel, y La casa del Diavolo o Sinfonía 12, G. 506 del italo español Luigi Boccherini, con el resultado de logradas traducciones. Recordemos el Minuetto haendeliano o el Andantino con modo de un siempre magnífico Boccherini, de cuyo fallecimiento en Madrid se han cumplido doscientos años en este 2005. ues como era su primera visita, pocos se podían esperar que aquel joven vestido de traje y corbata se convirtiera en un showman en toda regla. Tan pronto se lanzaba a correr entre el público como imitaba (muy bien, además) a Michael Jackson, como se atrevía con la ópera o parodiaba un desfile de modelos junto a uno de sus músicos para ofrecer una buena oportunidad a todos los que le fusilaban con sus cámaras digitales. En definitiva, un muchacho campechano que, hay que reconocerlo, supo meterse al público en el bolsillo con su desbordante simpatía y sus continuos comentarios jocosos que, a pesar de que estaban formulados en inglés, provocaban el regocijo generalizado. Esa fue la gran sorpresa. Aunque también lo fue la big band que le acompañaba. Estaba formada por una sec- P ción de viento de siete músicos, más un contrabajo, batería, piano y guitarra, y, aunque resultaba demasiado atrevido afirmar, como hizo el protagonista de la velada, que se trataba de la mejor orquesta de swing del mundo, sí que daba gusto oírla. Incluso tuvieron su propio espacio para dar buena muestra de sus virtudes. La tercera buena noticia fue la potencia de las cuerdas vocales del cantante canadiense, algo que, lógicamente, no resulta tan apreciable en sus grabaciones. Incluso se atrevió a cantar a capella, y en el inmenso recinto donde tenía lugar el recital se le pudo escuhar en cualquier rincón. El repertorio que trenzó en Madrid comenzó con Feeling good y por allí desfilaron Moondance I ve got you under my skin Smile mucho jazz vocal y algo de pop: Kissing a fool (George Michael) y Crazy little thing called love (Queen) También Frank Sinatra se atrevió con temas, por ejemplo, de los Beatles. Es una más de las semejanzas con el crooner por excelencia, aunque al canadiense le falta esa multitud de matices que poseía la garganta de Frank y de tantos otros antiguos miembros del gremio. Ahora todo es más pulcro: hay menos cigarros y whisky de por medio, Tampoco hay riesgo musical en la oferta de Michael Bublé, ni innovación ni una personalidad arrebatadora en la interpretación. Hay oficio, buenas maneras, pulmones y mucha simpatía.