Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
58 Cultura SÁBADO 17 12 2005 ABC La familia de Julián Marías estuvo acompañada por la ministra de Cultura en la despedida en la Almudena. Fue una ceremonia íntima y sobria al maestro de la libertad que, según Carmen Calvo, padeció la ingratitud de España, el deporte favorito Un austero adiós a Julián Marías TEXTO: ANTONIO ASTORGA MADRID. Julián Marías comenzó a escribir en los años treinta del pasado siglo, cuando era alumno en la Facultad de Filosofía. Fue un prodigioso trabajador, infatigable, sabio. Ya pensaba en lo que veía antes de tener tres años y siempre regresaba al verso de Cervantes: Tú mismo te has forjado la ventura Ayer, sus familiares, nietos, discípulos y amigos le dieron un emotivo último adiós en el cementerio de La Almudena, acompañados por la ministra de Cultura, Carmen Calvo. Fue una despedida íntima, sobria, austera. Él no habría querido mayor alharaca. He venido a acompañar a la familia- -declaró la ministra de Cultura tras la breve ceremonia religiosa en el cementerio de la Almudena- que es lo que corresponde cuando alguien pierde a su padre. Para el país y para la historia de España Julián Marías es un importante pensador, un grandísimo discípulo de Ortega y un hombre que analizó bien la sociedad y su propio espacio vital que era España. Pero hoy es el padre y el familiar de unos seres humanos a los que yo he querido decirle que les acompañaba, especialmente a alguno de ellos del que tanto disfrutamos desde el punto de vista cultural, en su extraordinaria pluma y en sus magníficas cooperaciones periodísticas y en sus obras Carmen Calvo, ayer en La Almudena junto a dos de los hijos de Julián Marías: Fernando (a la izquierda) y Javier publicar en España; tuvieron que hacer su trabajo fuera. Todos, de una forma u otra, han padecido la falta de normalidad de un país, que no tenía que haber tenido una guerra tan impresentable como la Guerra Civil y una dictadura tan impresentable como la dictadura española. En ese sentido, todos, incluso Julián Marías, han formado parte de esa anormalidad dolorosa ERNESTO AGUDO Traslado el afecto del Gobierno Carmen Calvo trasladó a los cuatro hijos de Julián Marías- -Miguel, Fernando, Javier y Álvaro- -y al resto de su familia el afecto del Gobierno a través de mi persona y confesó que le habría gustado que el pensador- -que murió sin que incomprensiblemente se le concediera el premio Cervantes o el Nacional de Ensayo por los Gobiernos de turno- -hubiera sido reconocido: Pero no este año o el pasado, sino hace cinco, seis, siete, ocho o diez y en cualquier momento. Me habría gustado que Julián hubiera tenido alguno de esos premios, algún reconocimiento porque su obra es muy útil ¿España ha sido cicatera con Julián Marías? Nuestro deporte favorito no es la envidia; es la ingratitud- -responde Carmen Calvo- En este país somos un poco ingratos, desmemoriados; no nos gusta adjetivar o reconocer. Desde luego, estamos a disposición de la familia para todo tipo de iniciativa que acogerá el Ministerio de Cultura, sin duda La ministra atribuyó al convulso siglo XX el ninguneo de España a sus creadores: A Julián Marías le ha pasado lo que a otros tantos pensadores, intelectuales, artistas, escritores importantes... que son producto de un siglo XX muy duro para los españoles. Han estado en el exilio y se les ha tenido que conocer en su propio país muchos años después; ni siquieran han podido Me habría gustado que el profesor Marías hubiera sido reconocido con algún premio Nacional porque su obra es muy útil declaró Carmen Calvo Julián Marías procuró siempre darle cohesión a su pensamiento. Jamás escribió o dijo nada que no pensara. Hay que mirar, ver y decir lo que se ve, pase lo que pase Vivió épocas en donde la libertad era muy escasa, pero entre visillos encontraba alguna rendija por la que asomarse: Siempre hay alguna libertad, por lo menos la que uno se toma Descanse en paz. RECUERDO DE LA CONFERENCIA INAUGURAL JAVIER GOMÁ LANZÓN Director de la Fundación Juan March a Fundación Juan March ha cumplido cincuenta años de existencia y con este motivo los que en ella trabajamos hemos hecho memoria de algunos de los hechos más significativos de su historia. El primero de ellos es su creación en el otoño de 1955, apenas unas semanas después de la muerte de Ortega y Gasset. Y el segundo es la inauguración, treinta años más tarde, en el invierno de 1975, de su actual sede en un conocido edificio de Madrid. L Desde entonces se iniciaron en las nuevas instalaciones las exposiciones, los conciertos y los ciclos de conferencias. El orador elegido para pronunciar la primera conferencia en el estrenado salón de actos fue Julián Marías, quien el 31 de enero de ese 1975 disertó sobre Dos formas de instalación humana: la edad y el sexo Acaba de publicarse el libro de José Manuel Sánchez Ron titulado Cincuenta años de cultura e investigación en España. La Fundación Juan March que registra oportunamente esa primera lección del que ha sido su veterano compañero de la Academia Española, un extracto de la cual puede escucharse en el CD que acompaña al texto. Impresiona ahora oír la voz viva del filósofo enterrado ayer y cómo abre su intervención asociando, con un giro muy a propósito, la instalación que era obje- to de su conferencia con las instalaciones de la Fundación que él estrenaba. La vida de cada cual es la lenta elaboración del ejemplo que uno deja a los demás cuando fallece. La efigie de Marías ya está completada y a disposición de todos, después cincelarla lenta y trabajosamente durante 91 años. En ella contemplamos al teórico del raciovitalismo del que su vida inteligente y lograda fue la más legítima encarnación. La honestidad y la autenticidad que rezumaba su persona corroboran, como en un laboratorio, la exactitud de su sistema. Otros han destacado con motivo de su fallecimiento su contribución al pensamiento español contemporáneo; yo sólo pretendía recordar su protagonismo en una ocasión grande de la historia de esta cincuentenaria fundación.