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ABC SÁBADO 17 12 2005 Sociedad 51 Salud Contra la lumbalgia, calmantes, antiinflamatorios y más ejercicio físico; nada de acupuntura, onda corta o corsés y, sobre todo, menos pruebas e intervenciones agresivas. La Comisión Europea ha querido poner orden en los variados tratamientos que hoy se ofrecen contra esta dolencia tan común con una guía que recoge las únicas terapias avaladas por la evidencia científica Dolor de espalda, la verdad y el mito TEXTO: NURIA RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. ¿Mejora la onda corta el dolor? ¿Ayudan las inyecciones de ozono? ¿Es indispensable hacerse una radiografía de la columna? Son sólo tres preguntas del sinfín de dudas que se agolpan cada día en las consultas médicas donde se trata el dolor de espalda. Las dudas asaltan a los pacientes y también a los propios profesionales que se mueven en un continuo bombardeo de informaciones contradictorias. Las estimaciones más optimistas calculan que el 80 de la población ha padecido o padecerá dolor de espalda en algún momento de su vida. La mayoría se cura espontáneamente, sin recurrir a ningún tratamiento médico. Pero con más frecuencia de la deseada muchos pacientes son sometidos a un exceso de pruebas para diagnosticar su mal, reciben terapias que no siempre son las más eficaces y, en el peor de los casos, producen más daños que beneficios. El tratamiento de la lumbalgia se complica aún más porque intervienen distintos especialistas (médicos de familia, neurocirujanos, traumatólogos, rehabilitadores... que aplican fórmulas diferentes ante un mismo paciente y, a veces, contradictorias. En 1999 la Comisión Europea lanzó el COST B 13 un programa para intentar poner orden en esta situación y fijar unos criterios de prevención, diagnóstico y tratamiento que sólo estuvieran guiados por la evidencia científica. Durante cinco años, 48 expertos europeos en Reumatología, Neurocirugía, Medicina del Deporte, Traumatología, Fisioterapia y otras especialidades implicadas han estudiado de forma pormenorizada los centenares de estudios científicos y guías que trataban la lumbalgia. El resultado es la primera Guía Europea para el Manejo del Dolor de Espalda, un documento pionero que echa por tierra muchos de los tratamientos utilizados en las consultas de toda Europa. Abuso de pruebas diagnósticas La guía apuesta por tratamientos menos agresivos en unidades multidisciplinares, ejercicio físico y medidas de higiene postural. En cambio, desaconseja terapias que no cuentan con respaldo científico. Asevera que no hay evidencia científica para recomendar inyecciones de ozono, infiltraciones, acupuntura, manipulación vertebral o electroterapia. Desmonta falsas creencias, como la necesidad de guardar reposo cuando aparece la lumbalgia o que la cirugía sea la solución definitiva a muchos de los problemas de espalda. Detalla cómo actuar en cada situación y advierte que muchas de las radiografías o resonancias magnéticas prescritas de rutina no son necesarias. Sólo se debe hacer en una minoría de casos, cuando los síntomas nos indiquen que los resultados de las pruebas van a servir para mejorar el tratamiento aclaró Francisco Manuel Kovacs, vicepresidente del Comité In- ternacional del programa europeo sobre lumbalgia. El doctor Kovacs, que presentó en Madrid la versión española de la guía europea, no ahorró críticas por la forma en la que se tratan las dolencias de espalda: Se están utilizando tratamientos que no son efectivos y se abusa de pruebas diagnósticas, pese a suponer un riesgo injustificado Tampoco se suele informar al paciente de que una sola radiografía de columna supone una radiación en el organismo, equivalente a 15 radiografías de pulmón apuntó. Explicaciones como éstas y una mayor educación sanitaria permitirían, al mismo tiempo, que los pacientes dejaran de exigir en las consultas pruebas para sentirse mejor tratados, aseguran los expertos. Menos cirugía Los abusos también se producen en cirugía. La guía recomienda recurrir al bisturí sólo cuando el dolor sea muy intenso, persista durante dos años, y no funcionen otros tratamientos alternativos. Sólo en los hospitales públicos españoles se realizan al año 17.000 artrodesis, una intervención que bloquea el movimiento de ciertas articulaciones, frente al millar de Inglaterra. Eso no significa que en Gran Bretaña se practiquen menos cirugías de las necesarias, sino que aquí estamos haciendo intervenciones de más sostiene Kovacs. El documento europeo nace con el apoyo oficial y ajena a intereses político y comerciales. Los trabajos se han financiado con fondos públicos pensando en el interés de los profesionales, los pacientes y las arcas públicas cuentan sus autores. En España cuenta con el apoyo de las sociedades científicas implicadas y la Organización Médico Colegial. Su presidente, Isacio Siguero, alabó durante su presentación la utilidad de contar con un documento imparcial que trata una dolencia que es la encrucijada de varias especialidades. Ahora contamos con directrices claras para tratar con lo que sabemos que va a ir bien, no con lo que pensamos que puede ir bien. Pero el verdadero desafío es conseguir que se apliquen estos consejos reconoció Gerard Urrutia, del Centro Cochrane. La aplicación de las recomendaciones obligará a cambiar la forma de actuación de muchos sistemas de salud, pero también ahorrará costes. Por eso, la Administración pública será la primera interesada en fomentar su utilización. Aunque sabemos que la guía no despertará excesivo entusiasmo en algunos sectores porque echa por tierra algunas terapias muy extendidas reconoce el vicepresidente del proyecto europeo para la lumbalgia. La guía se actualizará periódicamente y cualquier profesional podrá consultarla libremente en la www. REIDE. org, la web de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda. PAUTAS DE LA GUÍA EUROPEA PARA EL DOLOR DE ESPALDA Tratamientos recomendados No han demostrado su eficacia Cómo prevenir la lumbalgia La prevención que no funciona Hacer ejercicio y evitar el reposo en cama dentro de lo posible. Educación sanitaria para poner fin a creencias erróneas. Fármacos. Antiinflamatorios, analgésicos, relajantes musculares, antidepresivos, y opiáceos. Tratamiento psicológico Cirugía, sólo cuando el dolor intenso persiste durante dos años. Neuroestimulación percutánea. Acupuntura, masaje y manipulaciones vertebrales. Termoterapia, electroterapia, termoterapia y onda corta. Infiltraciones de toxina botulínica, anestésicos o corticoides. Fajas y corsés lumbares. Electroestimulación medular. Fármacos anti- TNF, inmunosupresores de última generación. Ozonoterapia o inyecciones de ozono. Ergonomía en los centros de trabajo, siempre que se involucre a los trabajadores y se acompañen de aspectos organizativos. Ejercicio físico adecuado. Escuelas de la Espalda que combinan educación sanitaria y actividad física. Colchón de firmeza intermedia para los pacientes con lumbalgia persistente. Nunca utilizar colchones ni muy duros ni blandos. Fajas o cinturones lumbares, plantillas, alzas, zapatos blandos o superficies amortiguadoras. Medidas educativas que sólo enseñan ergonomía o biomecánica. Sillas o colchones especiales para prevenir la primera lumbalgia. Manipulación vertebral. Programas organizativos o ergonómicos que no combinen ambos aspectos.