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30 Internacional SÁBADO 17 12 2005 ABC Bush autorizó a los servicios secretos escuchas en EE. UU. sin mandato judicial El Senado se niega a renovar las prerrogativas de la Patriot Act PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Esta vez le ha tocado al New York Times, pese a las peticiones de silencio formuladas por la Administración Bush, aportar un indiscreto pero adicional argumento contra las prácticas anti- terroristas adoptadas por el gigante americano tras el 11- S. Meses después de los atentados George Bush AP contra Nueva York y Washington, el presidente Bush habría autorizado en secreto a la Agencia Nacional de Seguridad- -la sofisticada, reservada y multimillonaria parte de los servicios de inteligencia estadounidenses encargada del espionaje electrónico- -para poder rebuscar indicios de actividades terroristas sin los mandamientos judi- ciales exigidos para este tipo de intrusivas acciones gubernamentales dentro de Estados Unidos. En virtud de esta orden presidencial, confirmada ayer por otros medios adicionales, la Agencia Nacional de Seguridad habría pinchado durante los últimos tres años conversaciones telefónicas al extranjero y correos electrónicos internacionales de cientos- -quizá miles- -de personas dentro de Estados Unidos para rastrear posibles vínculos sucios con la red terrorista de Al Qaida. Durante este tiempo, la operación habría generado dudas sobre su legalidad no sólo dentro de sectores gubernamentales sino también en el seno del Comité de Inteligencia del Senado y la juez federal, Colleen Kollar- Kotelly, encargada de aprobar este tipo de escuchas especiales. Hasta el punto de que la Administración Bush habría optado el año pasado por suspender temporalmente estas actividades e imponer mayores restricciones. La Casa Blanca, insistiendo en que no se han violado las libertades civiles de los estadounidenses, habría justificado esta orden presidencial como una forma de agilizar el seguimiento de comunicaciones que puedan contener amenazas contra la seguridad nacional. De hecho, defensores de esta operación insisten en que este caudal de escuchas en territorio estadounidense ha sido una herramienta encial para ayudar a descubrir tramas e impedir nuevos atentados terroristas en Estados Unidos y Gran Bretaña. Varios miles de pinchazos De acuerdo a los detalles que han trascendido de este programa de espionaje doméstico, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) por término medio está interceptando las comunicaciones de medio millar de personas en EE. UU. Esta lista de pinchazos cambiaría constantemente, con lo cual el número de personas investigadas en algún momento bajo las prerrogativas de esta directiva presidencial- -aplicable a estadounidenses, residentes legales, turistas y otros extranjeros- -podría llegar a los varios miles. El descubrimiento de estas actividades de espionaje doméstico- -que choca especialmente en un país que carece de sistema de DNI por razones de privacidad- -ha provocado una inmediata polémica sobre posibles abusos a los explícitos e históricos límites constitucionales sobre registros e intervenciones. Una bronca que se produce en un momento especialmente delicado para la Administración Bush, deseosa de prorrogar de las atribuciones temporales incluidas en la legislación anti- terrorista conocida como Patriot Act Dentro de este intenso debate, ayer mismo el Senado federal rechazó extender la polémica serie de prerrogativas que sin un acuerdo parlamentario expirarán el 31 de diciembre.