Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 SÁBADO 17 12 2005 ABC Internacional La UE logra un acuerdo para el presupuesto de los próximos siete años Merkel desbloquea las negociaciones y fuerza a Blair a ceder parte del cheque británico b Londres acepta un recorte del cheque y Francia que se pueda revisar la PAC. Alemania tuvo que asumir una subida del gasto hasta los 862.500 millones de euros ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Como siempre, el gesto que hizo posible que se desbloquease la situación vino de Alemania, que en cuestión de números es la que pone el dinero. Luego sería el presidente francés quién saldría a reclamar la paternidad compartida de la propuesta y después otros muchos países- -España entre ellos y con mucha insistencia- -quisieron apuntarse al carro de un gesto que a fin de cuentas se ventiló en una reunión a tres, entre Tony Blair, Angela Merkel y Jacques Chirac. Antes de entregar a sus colegas la propuesta final, Blair reconoció que el trabajo había sido tremendamente complicado pero siempre en un ambiente en el que estaba claro que todos deseaban llegar a un acuerdo y centrado en dos objetivos: financiar la ampliación y abrir un proceso que empiece a reestructurar la orientación del gasto de la UE. La oferta de Blair se había gestado horas antes, después de largas discu- siones que parecían patinar en redondo alrededor de los mismos obstáculos, Angela Merkel fue la única que habló en el almuerzo, diciendo que tal vez sería necesario establecer un techo de gastos a medio camino entre lo que había propuesto hace seis meses Luxemburgo (un 1,06 por ciento del PIB) y lo que pretendía Londres (el 1,03 por ciento) Como a fin de cuentas el grueso de ese aumento recae en las arcas de los grandes contribuyentes, Alemania a la cabeza, el incremento hasta el 1,045 por ciento (unos 13.200 millones de euros, lo que elevaría el presupuesto total para el periodo 2007- 2014 a 862.500 millones) sirvió para desbloquear la situación y fue asumido por la presidencia en su propuesta final. La joya de la corona A cambio, Londres no tuvo más remedio que ceder en su joya de la corona el mecanismo del cheque por el que que cada año se le devuelve una parte sustancial de su contribución a Europa. Blair aceptó que, como exigía Francia, que el cheque se quede definitivamente vinculado solo a la Política Agrícola Común (PAC) en un proceso gradual que culminará en 2013. En total, Gran Bretaña acepta perder 10.500 millones de euros, pero logra a cambio asegurarse que la Política Agrícola Javier Solana habla con Silvio Berlusconi durante una pausa de las reuniones que tanto detesta, pueda ser podada al mismo ritmo que el cheque Polonia y Hungría plantearon a última hora ciertas reticencias, que el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, se esmeró en limar. Al final y en conjunto, el acuerdo supone que habrá menos Europa, porque comparados con lo que pedía la Comisión los presupuestos son cicateros y poco ambiciosos, pero al menos habrá Europa, y la Unión se ha librado de un nuevo escenario de crisis. Si todo sale como estaba previsto anoche, no se habrán resuelto todos los problemas, pero para empezar se pone freno, a la sensación de desánimo y derrota que habían dejado los referéndum negativos de Francia y Holanda en la primavera pasada. Como siempre, la idea de Europa se sobrepone en el último momento, frente a las irremediables tensiones que provoca la defensa de 25 intereses divergentes. Los países de la ampliación no consiguen todo lo que esperaban, pero salvan a tiempo los plazos de planificación. EL CONTINENTE Y EL CONTENIDO FERNANDO CARBAJO Director de la Oficina del PE en España El proyecto de integración europea, al que los españoles nos sumamos el 1 de enero de 1986, hace ahora 20 años, no vive sus mejores horas en estos días finales del 2005. Con independencia del acuerdo de compromiso que se apuntaba en la madrugada de hoy, poco o nada parece que vamos a avanzar en la definición de lo que los europeos queremos hacer juntos El mejor saldo neto de este Consejo Europeo sería, sin duda, devolver a los ciudadanos la ilusión y el sueño europeo, la suma posi- tiva del trabajo en común para lograr una Europa más cohesionada y solidaria. A pesar de que todo parece invitar al pesimismo ante la falta de perspectiva- -y prospectiva- -con la que se miran los problemas, nuestro continente ha recorrido desde 1989 un largo camino en su unificación: La Europa de los Doce es hoy la de los 25. Habría, por lo tanto, que hacer una primera constatación optimista: no sabemos muy bien lo que queremos hacer en común pero sí que estamos dispuestos a hacerlo juntos. Sin embargo, como recordaba el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, en su intervención del jueves ante el Consejo Europeo, no se puede aumentar el continente disminuyendo el contenido. Tener cada vez menos Europa para cada vez más eu- ropeos En todos los terrenos, los avances son más que razonables y los logros para todos, el valor añadido europeo más que evidentes. Hay que reconocer que la historia del proceso de construcción europeo está jalonada de crisis y que de ellas hemos aprendido mucho. Sin embargo el camino recorrido, el número de actores e intereses en juego, deben obligarnos a definir, y delimitar mejor, el proyecto europeo. De entrada, no es bueno excluir a nadie, pero sí es necesario para alcanzar nuestros objetivos que todos compartamos y respetemos un mínimo de principios y reglas comunes. El Parlamento Europeo no está dispuesto a ser el convidado de piedra en este proceso y su presidente lo ha advertido estos días al señalar que no se podrá aceptar lo inaceptable Eficacia alemana El oportuno gesto de Merkel, que acudía por primera vez a una cumbre europea, tuvo tal eficacia que a partir de entonces se sucedió una carrera de delegaciones para ver quien se atribuía la responsabilidad de desbloquear la situación, lo que constituyó la primera señal de optimismo después de meses de incertidumbre. Primero fue Chirac quien compareció de improviso en la sala de prensa francesa, para subrayar que las palabras de la canciller eran en realidad fruto de la concertación franco- alemana La delegación española había estado difundiendo continuamente la idea de que España y Francia habían sellado un compromiso firme para decir que si no se cuenta con los dos países no podrá haber acuerdo pero como los representantes franceses se olvidaban sistemáticamente de citar el apo-