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6 Opinión SÁBADO 17 12 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA EVELINE HERFKENS COORDINADORA DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO DE LA ONU CONTRA LA LIBERTAD UIENES creemos en la libertad individual como logro y objetivo imprescindibles para reconocer la eficacia democrática de un Estado tenemos que dar un alarmado respingo ante la facilidad con la que el Congreso de los Diputados acaba de aprobar la ley antitabaco que entrará en vigor el primer día del año próximo. Vaya por delante la confesión de que hace 402 días desde que, por las malas, dejé de fumar y renuncié a la serena y frecuente compañía de los cigarrillos y al gozo digestivo de los cigarros. He aprendido en mis propias entrañas los efectos dañinos del tabaco; pero sigo pensando que el fumar, o el dejar de hacerlo, es una opción personal y, en conM. MARTÍN secuencia, la nueva ley FERRAND promovida por el Ministerio de Sanidad atenta seriamente contra el marco de libertades de los ciudadanos. Uno de cada tres españoles es habitual en el consumo del tabaco y, más o menos, coincide con Oscar Wilde cuando, en El retrato de Dorian Gray le hace decir a uno de sus personajes: El cigarrillo es el modelo perfecto del perfecto placer. Es exquisito y le deja a uno insatisfecho. ¿Qué más desea? El Estado, aunque la buena intención sea el sustrato de la nueva norma, en defensa de los dos tercios que no fuma, se dispone a cambiar la vida y las costumbres, la paz y el ritmo vital, de los que sí lo hacen. En un ejercicio de clara intromisión en el ámbito de la intimidad, la nueva ley antitabaco les quita, materialmente, el cigarrillo de la boca a quienes han decidido fumar a pesar de los riesgos para la salud, muy ciertos, que ello comporta. Imponer mejor y antes que convencer es un ejercicio de paternalismo totalitario que dice poco a favor de los diputados que han respaldado esta ley con su voto. Es, además, un ejercicio farisaico del poder político porque el tabaco constituye uno de los capítulos esenciales en las rentas fiscales de Hacienda y, en consecuencia, se prohíbe fumar; pero no se impide la siembra, importación, fabricación, distribución y venta de las labores- -así decían los abuelos- -que se expenden en los Estancos, otra canonjía de administración pública. Es evidente, y no creo que nadie lo discuta, el derecho que los no fumadores tienen a no ser invadidos por el humo de quienes sí lo son. El ejercicio de tal derecho se alcanza por las vías educativas mejor que por las coactivas; pero, después de salvaguardarlo, hay que volver a la consideración del valor de la libertad individual, tan poco apreciada por los socialistas y tan mal defendida por los populares. Así, desde el arrepentimiento de haber sido un empedernido fumador, quiero defender el derecho a que lo sigan siendo quienes, después de haberlo pensado, prefieran el placer del humo a su propia salud. No entra dentro de las funciones del Estado la fijación de pautas de conducta individual. Contra el individuo, que quede claro, no hay democracia verdadera. Q UNA CITA CONTRA LA POBREZA Ex ministra holandesa de Desarrollo Internacional, la autora aborda las claves que estos días se discuten en la Conferencia de la OMC de Hong Kong, una cita que considera como una gran oportunidad para reducir la pobreza en el mundo en desarrollo ÓLO queda un día para dar por terminada la sexta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio en Hong Kong. Es posible que ésta sea la última oportunidad para que la ronda de negociaciones comerciales de Doha genere un acuerdo sobre las normas de comercio que ayude sustancialmente a reducir la pobreza en el mundo en desarrollo. El éxito de las negociaciones depende fundamentalmente de la voluntad de todos los países para demostrar la flexibilidad y el deseo político de colocar las necesidades de desarrollo por encima de los intereses nacionales. No podemos darnos el lujo (una vez más) de permitir que esta oportunidad se nos escape de las manos. Nos encontramos en una encrucijada de la lucha contra la pobreza. En septiembre de 2000, 189 jefes de Estado y de Gobierno se reunieron en la ONU y fijaron un conjunto de objetivos amplios para eliminar la pobreza y mejorar sustancialmente la vida de los habitantes más pobres del mundo para 2015. Pasaron cinco años desde entonces y hasta el momento se avanzó con lentitud y de manera desigual. Si hemos de cumplir las metas a tiempo no podemos permitir que se demoren los cambios políticos necesarios. Y la reforma del sistema mundial de comercio es crucial. Lo que está en juego en el sistema de comercio es importante, porque el incremento del comercio puede contribuir directamente a la lucha contra la pobreza en el mundo. Las reformas del sistema de comercio ayudarán sustancialmente a elevar los ingresos del planeta y a sacar de la pobreza a S millones de personas. Todos los países, salvo los más pequeños, los más pobres y los más vulnerables, deberán hacer lo suyo para fomentar el comercio en la agricultura, los productos industriales y los servicios. La apertura de los mercados de los países ricos es especialmente importante. Pero por el momento las negociaciones comerciales están estancadas. El mayor obstáculo radica en las negociaciones agrícolas, y ese obstáculo amenaza con comprometer la totalidad de la ronda de negociaciones. Está claro que las negociaciones no tienen que ver solamente con la agricultura, sino que hay mucho en juego también en las negociaciones de los productos industriales y los servicios. No obstante, la agricultura es el sector donde las distorsiones del comercio son peores y donde los beneficios de las reformas podrían ser los mayores para el desarrollo. Dos terceras partes de los pobres del mundo viven en zonas rurales y dependen de la agricultura y actividades derivadas para su sustento. Por este motivo es necesario un acuerdo para: eliminar los subsidios a las exportaciones de los países ricos, que socavan los mercados del mundo en desarrollo; reducir los apoyos a los agricultores de los países ricos, de tal manera que no generen montañas de productos agrícolas, como la mantequilla o el trigo, que sólo se pueden colocar a precios muy bajos o mediante el dumping disfrazado de ayuda; y mejorar el acceso a los mercados de los países ricos, que en la actualidad están protegidos por aranceles elevados. -Dejadnos algunos fondos de cohesión para que España pueda ser otra vez la que pague la próxima ampliación de la Unión Europea.