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66 Cultura VIERNES 16 12 2005 ABC Antonio Mingote recibe el birrete de doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá de manos del rector Zapatero JAIME GARCÍA La patria del más grande humorista, Cervantes, doctora al más grande dibujante: Mingote El académico agradece a ABC, en la Universidad de Alcalá, haber podido disfrutar de la libertad b Antonio Mingote recibió emocio- nado el doctorado honoris causa por la Universidad de Alcalá de Henares, primero que se otorga a un cofrade del humor en España ANTONIO ASTORGA MADRID. Doctor Mingote, ¡bienvenido! Es la una en un punto de la tarde y en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá la voz del Rector Magnífico, Virgilio Zapatero, saluda al nuevo doctorado del Claustro. El primer humorista sienta cátedra. Mingote, ya un clásico, ingresa en la Docta institución y junto a él su ternura, ingenio, elegancia, bondad, honestidad, tolerancia, curiosidad intelectual... y comprensión bondadosa hacia la humanidad, como dibujó, en una magnífica laudatio, el profesor de Lengua Española Manuel Leonetti Jung, padrino del doctorando: Esta comprensión bondadosa- -añadió- -se percibe con fuerza cuando Mingote toca en sus chistes algunos temas clásicos del humor negro, como el de los suicidas que se preparan para ahorcarse: es, por ejemplo, la ternura escondida e implícita en la escena del señor de negro que riega cuidadosamente- -la regadera en una mano, la soga en la otra- -el arbolito del que en un futuro piensa colgarse Príncipe de los ingenios Porque Antonio Mingote quiere a la gente de verdad. Y la gente a él. Y sus personajes. Y sus discípulos. Y sus hermanos Si no, admiren el espléndido dibujo de Idígoras Pachi (dos grandes alumnos del patriarca) en el que emergen, desde su ABC, las criaturas nacidas de su lápiz- -desde el inefable Gundisalvo a los cavernícolas, desde los pobres y los vagabundos a las sirenas, desde las señoras orondas a los señores de negro- -para felicitar de corazón a Mingote; incluso un tierno troglodita susurra a regañadientes un Ug que en lenguaje cavernícola significaría: ¡Bravo! Disfruten asimismo con la bondad de este príncipe de los ingenios que es el doctor Antonio Mingote en el estupendo dibujo que le dedica el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar. Y admiren el homenaje que su hermano Máximo dedica a su amigo Min- gote. Una mirada al mundo, la de un dibujante que ayer sentenció en Alcalá: No es a mí sino a los dibujantes de humor a quienes se le rinde este homenaje. En nombre de mis compañeros, gracias, gracias, gracias Y el auditorio, puesto en pie, tronó en ovación interminable. Y la cofradía del humor le tributó: Sabemos que si no hubiera sido por don Antonio Mingote probablemente ninguno de nosotros existiríamos profesionalmente (Antonio Fraguas Forges dixit) El rector Zapatero le entregó a Mingote el título doctoral, le impuso el birrete laureado y su padrino, el profesor Leonetti, le obsequió con el libro de la ciencia, el anillo y los guantes blancos, símbolo de pureza que deben con- Quisiera agradecer públicamente a ABC, mi periódico, el favor de permitirme expresar durante más de 50 años cuanto me ha parecido oportuno servar vuestras manos y signo de vuestra dignidad El doctor Mingote tomó el libro de la ciencia, miró este mundo y comenzó a recetar desde su comprensión bondadosa: Decía Goethe (que nos sale mucho a los filósofos) que si un poeta se entrega a un partido político está perdido como poeta: Tiene que decir adiós (son sus palabras) a su espíritu libre y a su visión amplia, y encasquetarse la visera de la estupidez y el odio ciego Y lo que se dice de los poetas sirve para los humoristas, sus parientes más próximos. No se puede hacer humor desde la ideología política El nuevo doctor evocó a La Codorniz uno de los acontecimientos culturales más importantes del siglo XX -que echó a volar en una España recién salida de la Guerra Civil, pobre, marginada y conflictiva Y homenajeó a su ABC del alma: Quisiera agradecer públicamente a ABC, mi periódico, el favor de permitirme expresar durante más de cincuenta años, cuanto me ha parecido oportuno; sin trabas, ni imposiciones, ni consignas, lo que significa disfrutar del más inestimable de los regalos: la libertad